Viernes 19 DE Abril DE 2019
El Acordeón

El año del perico

De modo que, bien entendidas las cosas, puede decirse que el Estado existe, desde su origen, para la protección de los derechos de los ciudadanos ante los abusos, en primer lugar, del propio poder del Estado.

Fecha de publicación: 10-02-19
Por: Rogelio Salazar de León

Sin importar a qué animal le haya correspondido este año según el horóscopo chino; nosotros, aquí en Guatemala atravesamos por el año del perico, y no se necesita ser muy suspicaz para desentrañar la razón de porqué las cosas son así: este es un año electoral y, por lo tanto, un año matizado por la política y por sus protagonistas.

Algunos de estos personajes no han perdido el tiempo, han aprovechado el caldeado ambiente de los últimos tiempos para apropiarse (y nunca mejor dicho que con este verbo) de una voz y, también, para coger un tono cual si fueran una prima donna del bel canto.

Dentro de ese perfil cabe mencionar a uno que parece tener las cosas a su favor, o bien como diría alguien conocido: este parece tener los astros alineados a su favor (al menos lo parece), es joven, de tez clara y adinerado, de modo que siendo Guatemala la que es y, además, siendo la política local la que es, él parece, hasta cierto punto, ser una rareza, algo así como el golden boy de la política guatemalteca.

Pero, francamente, no interesa tanto el personaje ni su aspecto, sino aquello que sale de su boca, su retórica, por decirlo de alguna forma, obedece a los principios de Dios, Patria y Libertad, dicho así: con mayúsculas, y así de equívocos los principios, al menos puestos juntos como cimientos para sostener un credo; así es como bajo el techo de estas señas y marcas de identidad se lo ha oído argumentar en torno a temas tan profundos como el Dios del cristianismo, como el patriotismo de la eterna primavera y la tradición que reside en los valores de la gente decente, signifique lo que signifique eso de gente decente, a lo mejor puede ser: mis amigos, los que se graduaron conmigo o con mi papá, o bien la banda que me respalda aquí en la junta directiva…

El hecho es que al ir apropiándose de una voz y cogiendo un tono, poco a poco, ha ido atreviéndose a más, de modo que por ahí ha llegado a pronunciar algo que ha nombrado o ha oído nombrar como “el cuarto poder”, expresión que usa y de la que se sirve para referirse al tribunal constitucional, expresión que repite sin mucho reflexionar y, al parecer, como un perico; y el hecho es que repetir verdades es una cosa, pero repetir tonterías resulta estridente y ridículo.

Vamos a ver porque esto de “el cuarto poder” puede ser una tontería: hay que entender que de acuerdo con el normal clima político de lucha por alcanzar el poder, la Constitución Política debe tenerse por verdadera, porque todos los grupos en disputa la reconocen como tal, sino ¿cómo habría una plataforma sobre la cual competir en una disputa justa y en igualdad de condiciones…?

De manera que, al ser una Constitución Política, su carácter es el del pacto; a partir de allí debemos entender que la Constitución consigue algo que puede denominarse como el sentido unitario de lo diverso, algo como la conjunción de diversos y plurales ideales en un texto; dicho lo cual, el paso siguiente sería tratar de entender y responder la pregunta que indaga por ¿cuál ha sido la clave para conseguir este acto reductivo de la diversidad a la unidad…? O bien ¿cuál ha sido el hallazgo que ha permitido el paso del todo múltiple a la unidad…?

Siendo esto algo que pertenece al ámbito de la ciencia social y humana, y no de la técnica, la demostración o la comprobación, los métodos no pueden ser las ecuaciones o los experimentos; por ahí la revisión de la historia nos remite al nacimiento del mundo moderno, que socialmente surge cuando el hombre entiende que es portador de algo que podríamos convenir el llamar dignidad y, además, que esto es tan valioso como puede serlo el mayor de los tesoros.

En función de este tesoro, para que esto sea respetado y no sea vulnerable nunca se ha pensado en una ley fundamental, genética y garante: fundamental porque es la base de cimentación de la estructura social, genética porque el origen de eso que llamamos un Estado liberal, y garante (siendo esto lo que importa) porque el Estado moderno se forma con el fin primordial de que ese hallazgo de dignidad capaz de hacer a los hombres iguales y libres se respete y sea invulnerable: el Estado existe para cumplir con eso, como su primer fin.

Lo demás y lo que viene después es la forma de organización, la forma de gobierno, es decir las líneas básicas de constitución y equilibrio del poder.

De modo que, bien entendidas las cosas, puede decirse que el Estado existe, desde su origen, para la protección de los derechos de los ciudadanos ante los abusos, en primer lugar, del propio poder del Estado, como si dijésemos: el Estado es inmune a sí mismo, tiene sus propios glóbulos blancos, es capaz de defenderse de los anticuerpos que provienen de sí mismo, de su fuerza oscura e interna, de su inmanencia contaminada; en tal orden de ideas, cuando se habla de la justicia constitucional se habla de algo tan propio como el núcleo, y de ningún modo esto puede referirse a algo ajeno o externo, de cuarto o quinto o sexto orden, siendo su verdadero sentido, como si dijésemos, el de la vacuna.

Visto lo cual, podrá entenderse que esa afirmación de “el cuarto poder” es, como poco, aventurada y riesgosa y más valdría, cuando menos, tratar de justificarla y no solo pronunciarla o repetirla como perico, porque cosas como esas restan y merman la hidalguía de quien las repite, así se sea o se crea ser “hijo de alguien” o, en este caso, solo hijo de daddy.

 

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