Domingo 24 DE Marzo DE 2019
El Acordeón

la Filgua, la Cámara de Industria y los editores

MÁQUINA DEL TIEMPO

Fecha de publicación: 13-01-19
Por: ARTURO MONTERROSO
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Sin duda ha sido sutil y sumamente discreta la ardua labor de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG) en la organización de la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua); tan sutil y tan discreta que no me había percatado de que la cámara tenía un papel en la Filgua y algún interés en contribuir a su realización, pero ahora me entero de que la feria del libro es un evento cultural que desde hace 15 años ha organizado la CIG. Hasta aquí, todo bien; qué bueno que los señores industriales se preocupen por un aspecto fundamental de la cultura: el trabajo de los escritores, la edición y la producción de libros; la difusión de las obras, la comercialización, el fomento entusiasta de la lectura y la discusión abierta sobre diversos aspectos relacionados con el libro. Leer siempre contribuye a desalojar la ignorancia del cerebro, sobre todo si uno carece de los fi ltros del prejuicio ideológico o de ideas fi jas de cualquier índole, inculcadas con fanatismo desde la niñez o cinceladas en la conciencia como verdades absolutas. La libertad comienza cuando uno desata el pensamiento y lo deja incursionar en la palabra escrita para comprender la vida, el universo y los seres humanos.

A finales de 2018 supe que, en octubre de 2017, los editores que formaban parte de la Gremial de Editores de Guatemala, inscritos en la Cámara de Industria desde 1998, habían decidido renunciar en bloque de la CIG debido al escaso apoyo que la cámara les había dado en defensa de sus intereses ante el Comité Permanente de Exposiciones (Coperex), que administra el Parque de la Industria. En 2016, el mismo grupo había creado la Asociación Gremial de Editores de Guatemala (AGEG). El año pasado, apenas diez días antes de la inauguración de Filgua 2018, la Cámara de Industria planteó una oposición ante el Registro de la Propiedad Intelectual para que no registrara la marca Filgua a favor de la AGEG, argumentando que la Feria Internacional del Libro en Guatemala es un activo propiedad de la cámara. Y hace unas cuantas semanas escuché en el programa de radio Con Criterio a Javier Zepeda, director ejecutivo de la CIG, argumentar a favor de los derechos que la cámara tiene sobre Filgua y acerca de la experiencia de la CIG para organizar eventos. De manera que podrían echar a andar la feria sin problema alguno.

Sin duda la Cámara de Industria de Guatemala puede pelear por los derechos que, según sus directivos, le corresponden, pero, más allá del ámbito jurídico, ¿tiene la CIG un genuino interés en la Filgua, en los libros y en las actividades que llevan a cabo escritores, editores y libreros? Si la AGEG no se opusiera a los derechos de propiedad sobre la marca y la organización de la feria, ¿veríamos cómo la cámara nos deslumbra con una Filgua que haría palidecer a la FIL de Guadalajara y a la feria del libro de Fráncfort, cuyos invitados de honor este año son India y Noruega respectivamente? ¿O quieren los socios de la cámara terminar con una actividad que podría resultar peligrosa para el conservadurismo cerril de nuestra querida patria, porque genera criterio y pensamiento crítico? Espero que no, porque la Filgua es, además de una iniciativa que promueve la cultura y la discusión acerca del libro, también una actividad económica que contribuye al progreso y al desarrollo de Guatemala, como promueve la misma CIG. Y espero que no, sobre todo en estos tiempos aciagos en que la manipulación de la realidad hace parecer que las ovejas se comen a los coyotes y que los perseguidos por la ley no son más que frágiles e inocentes angelotes o personajes de los cuadros de Fra Filippo Lippi, el pintor del quattrocento italiano.

>arturo.monterroso@gmail.com

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