Martes 13 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

Volver A Platón, Badiou II

Entre lo dicho y lo no dicho el idealismo platónico se ha convertido en una inmensa maquinaria, ante la que Platón sigue observando en silencio cómo se disputa,
en su nombre o contra él.

Fecha de publicación: 12-08-18
Por: Rogelio Salazar de León
Más noticias que te pueden interesar

A propósito del encarcelamiento de Platón en la ciudad siciliana de Siracusa, se ha dicho que fue llevado al tribunal y una vez allí, el ateniense no se defendía, solo guardaba silencio y, por eso estaba a punto de recibir cualquier suerte de condena, finalmente, no se lo consideró digno de la pena de muerte, por lo que se determinó venderlo como esclavo.

Puede conjeturarse o imaginarse lo que habría dicho o querido decir, pero se corre el riesgo de caer en la confusión ¿quién sería tan atrevido como para poner palabras en su boca…? ¿quién se atrevería a hacer lo que él mismo hizo con Sócrates, que también atravesó, con menos suerte, por otro juicio…?

Entre lo dicho y lo no dicho el idealismo platónico se ha convertido en una inmensa maquinaria, ante la que Platón sigue observando en silencio cómo se disputa, en su nombre o contra él.

Un inglés haciendo gala de esa ironía tan típicamente británica, ha dicho que toda la filosofía de occidente es solo un cúmulo de notas a pie de página a la obra de Platón; y es que, de alguna forma, eso es cierto porque ha sido mucho lo que el filósofo ateniense ha dado qué hablar, tanto como puede ser todo lo referente a quien se ha considerado como el inventor de la filosofía.

Lo que sí puede decirse con certeza y sin fantasear ni un ápice es que Platón ha sido el inventor de la filosofía política, por eso mismo, ahora que la política está en crisis a lo largo y ancho del mundo entero, claramente, más allá de nuestro propio horizonte provinciano, surge la tentación de volver a él o, como poco, de recordarlo, de refrescar algunos de los rasgos de su obra, de su escritura sorprendente, de su escritura versátil que imita al habla.

Platón, el artífice y articulador del idealismo, nunca dejó de pensar y trabajar en dar forma a una buena vida para la comunidad.

¿Cuál podrá ser la función de Platón y de su obra hoy, en el trabajo de alguien que persiga refundar la política…?

¿Debemos entender, como parece haber sido para Platón, que la fundación de un pensamiento es semejante a la fundación de una ciudad…?

¿Qué relación mantienen estos asuntos con la claridad de las matemáticas…?

En suma ¿qué debemos o podemos o tenemos que hacer, hoy, con Platón…?

Ese, más o menos, es el curso que sigue el pensamiento de un hombre del presente y vivo aún, un francés de nombre Alain Badiou, autor de una obra consistente, que al escoger este camino ha escogido ir cuesta arriba, o bien algo así como nadar a contracorriente, y no solo por una razón.

Una de estas razones, y tal vez la más visible tiene que ver con que Platón durante los últimos tiempos, durante el último siglo y medio ha venido siendo devaluado, casi, sistemáticamente; todo lo cual parece haber comenzado claramente con Nietzsche, fundador de una especie de anti-platonismo; luego con Wittgenstein, supremo adversario contemporáneo; y por último con Heidegger, el más ambiguo de los opositores, en parte, porque renuncia a las matemáticas, pero a la vez escribe un trabajo basado en La república llamado La teoría de la verdad de Platón, pero además le endilga a Platón el pecado de haber iniciado el dañino e imperdonable olvido del Ser, para Heidegger, Platón es el viraje que cambia la naturaleza de la verdad hacia una decadencia que llega hasta la técnica actual.

Ante lo cual cabe preguntar, ¿qué sentido puede tener hoy por hoy recuperar algún gesto platónico…?

Sin embargo eso no es todo, Platón está fuera de los usos y costumbres intelectuales de la actualidad por algo más: otra de las razones para que Badiou nade a contracorriente al acercarse a Platón, radica en que, como él en La república, decide ponerse en pie de guerra contra la democracia; porque, francamente, si hay algo capaz de justificar actualmente el dispositivo platónico, es considerar a la democracia como la antagonista, como la adversaria, como un despropósito.

Hoy se da por sentado que la humanidad entera aspira y tiende a la democracia sin excepción; la consciencia de consenso castiga a quien no consensua, el problema es que esa misma consciencia es la que respalda las guerras (guerras para llevar la democracia a quienes no la poseen).

La democracia encarna (como si fuese el Jesús que se encarnó en el mundo) el régimen estatal institucional, y al ser este, entre otras cosas, instrumento del negocio y el mercado, deviene en garantía de dominación.

De manera que la vida y la voluntad humana han sido plenamente objetivadas y, por lo tanto completamente reguladas por la democracia; y ese mismo, según Badiou, es el punto clave para recurrir a Platón.

Deberíamos intentar llegar hasta preguntas como estas ¿qué es imposible para la política…? O bien ¿qué cosa, siendo real, es impronunciable para la política…? A cuestiones análogas a estas es a las que responde Sócrates a Glaucón, con la conocida historia de la caverna, al inicio del libro séptimo de La república.

Algunos exagerados o muertos de miedo han llamado a Platón, el primer comunista, lo cual no se sostiene por sus ideas sobre el capital, el trabajo o la propiedad; en todo caso, Platón asume la política como anclada a la comunidad (lo cual no alcanza para considerarlo un comunista) entendida como potencia colectiva de producir o fundar lo nuevo, la política como el poder de la comunidad de fundar algo nuevo.

De acuerdo con Badiou, todo eso se justifica hoy, en la medida en que la democracia parece algo inoperante, además de que sus métodos son inconfesables y cada vez más impresentables; de modo que, en tal sentido si se piensa por ese rumbo, la verdadera comunidad estaría por venir.

Etiquetas: