Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

Antigua: tesoro para los turistas Mala madre de sus habitantes (II)

La Telenovela

Fecha de publicación: 12-08-18
Por: Ana María Rodas
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En noviembre de 2015, el entonces vicepresidente de la República, el doctor Alfonso Fuentes Soria, convocó a una reunión a la que asistieron varios miembros de una administración municipal antigüeña provisional, que se había hecho cargo de aquella comuna tras la destitución y captura del exalcalde Adolfo Vivar.

Estaba presente en aquella sesión la doctora María Eugenia Villagrán de León, quien ostentaba el cargo de Procuradora General de la Nación. Tanto ella como yo escuchamos atentamente lo que aquellos funcionarios deseaban. Tras oír los detalles del proyecto que presentaban, nos miramos con gran discreción, pero ambas sabíamos ya cuál iba a ser la respuesta.

El alcalde provisional comenzó explicando que el Concejo antigüeño deseaba hacerse cargo del Real Palacio de los Capitanes Generales. Con aparente inocencia inquirí qué destino le iban a dar al emblemático edificio, a cargo del Ministerio de Cultura. Vinieron unas largas y alambicadas explicaciones que nos dejaron pasmadas a María Eugenia y a mí.

La cuestión era –para beneficiar al turismo– abrir una cafetería donde los visitantes pudieran probar gratuitamente el café antigüeño. Además, explicó nuestro interlocutor, el Museo de la Semana Santa, que se encuentra en el Convento de la Concepción, en los aposentos que fueron de Sor Juana de Maldonado, sería trasladado al Palacio de los Capitanes.

Venía luego una larga lista de locales para ventas de tejidos y otros objetos de artesanía de las diversas etnias del país, la instalación de algunos restaurantes, ventas de souvenirs, un espacio para presentar espectáculos…

Un shopping mall, ni más ni menos.

Pensé en el estado en que se encontraba –y se encuentra aún– aquella sede del Gobierno de la Capitanía General que abarcaba desde los terrenos del Sur de México hasta donde finaliza Costa Rica y me disgusté muchísimo.

El respetable edificio necesita una inversión de muchos millones de quetzales para su restauración. Una restauración adecuada a lo que queda de los muros originales. Un arquitecto comprenderá las complicaciones y el tiempo que llevará –porque deberá ser restaurado, no cabe duda– esa delicada tarea. Un edificio del siglo XVII, de dos pisos y no me extiendo en su descripción.

Murmuré algunas excusas para acabar con aquella reunión explicando que no se podía entregar la custodia del Palacio de los Capitanes. Poco antes de salir, uno de los visitantes se me acercó y me dijo en secreto que era un proyecto de la señora Asensio, quien sin duda iba a ser electa Alcaldesa a fin de año. No le creí.

Ya a solas con el doctor Fuentes Soria y con la doctora Villagrán de León hice un breve recuento de lo que había que invertir en restaurar el edificio y el tiempo que ese trabajo iba a consumir.

Mi paso por el Ministerio de Cultura no fue extenso, ciertamente, pero con el equipo que me rodeó logramos, haciendo el trabajo diario además, depurar funcionarios, bajar gastos, finalizar los pactos colectivos que aguardaban largo tiempo, iniciar procesos para proteger los bienes culturales del país que están a cargo de ese ministerio, etcétera.

En lo que se refiere al cuidado de la ciudad de La Antigua, realicé una petición de ayuda a la Directora del Centro de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura, para que un equipo técnico de la UNESCO visite La Antigua, verifique en qué estado se halla y recomiende las medidas a seguir para que no pierda su calidad de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En estos días, entidades y personas distinguidas de La Antigua firman una carta que será entregada al Ministro de Cultura, para que replique esa petición a la doctora Mechthild Roessler, quien es la directora del Centro de Patrimonio Mundial. Como ya lo expliqué anteriormente, esa visita no le costará un centavo al ministerio, porque los vecinos de la ciudad costearán los gastos de los técnicos, muy necesarios no para que se salve el título de la ciudad, sino la ciudad misma, a punto de caer en las garras de la especulación inmobiliaria.

¿Y la alcaldesa Asensio? Bien, gracias. ¿Quién no va a estarlo según la ética al uso, ganando Q100,000 al mes?

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