Martes 20 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

Cinco libros para entender Mayo del 68

A 50 años del Mayo del 68 francés, por todo el orbe, han aparecido y seguirán apareciendo nuevos libros que revisan no solo las huelgas generales de Francia sino las distintas manifestaciones en Europa y América y el rastro que dejaron, entre nosotros. La siguiente lista propone consignar publicaciones recientes y antiguas para dar algunas pistas que nos introduzcan en ese periodo de la historia contemporánea.

Fecha de publicación: 03-06-18
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Desmitificar la cultura de toda una década

Es fácil centralizar todos los sucesos y reducir las convulsiones de una época a una fecha más memorable: eso sucede con 1968, considerado un año axial que opaca todo a su alrededor. Por eso, el trabajo del historiador social Arthur Marwick (1936-2006) abre la perspectiva y ofrece no solo una vista panorámica en el tiempo sino en la geografía occidental. Su libro The Sixties es una ambiciosa revisión de los principales cambios culturales que nacieron en esa década tan problemática como única.

La ambición de Marwick es grande: establecer un análisis comparatista en el que enmarca a Gran Bretaña, Francia, Italia y Estados Unidos por haber sido el epicentro de una presunta “revolución cultural”. Para empezar, el enfoque historiográfico, que retoma las formas de periodizar de Hobsbawm, considera un periodo largo de 1958 a 1974 que encuadra épocas cortas de conmociones, revuelos y transformaciones. Luego, el historiador define la cultura en un sentido amplio: “la red o la totalidad de actitudes, valores y prácticas de un grupo humano en particular”. Por supuesto, emerge la cuestión de la “contra-cultura”, a su vez definida como “la variedad de actividades y valores que contrastan o critican los valores y modos convencionales de la sociedad establecida”. En este sentido, el historiador busca analizar esa imagen tan acuciante de que los años sesenta significan una suerte de micro-renacimiento cultural velozmente esparcido por el mundo (al menos en el hemisferio occidental): una revolución sexual, la retirada progresiva de la censura literaria, el fenómeno de los Beatles y del rock, los cambios en la moda y en las formas de representarse en sociedad, el rechazo al racismo sistémico, la importancia capital de la adolescencia y la juventud como categorías para entender el mundo y posicionarse en él, etcétera. Con todo el peso de sus 800 páginas y aunque abarque demasiados países, el libro de Marwick logra mantener el interés lector: seguimos su pista por deconstruir y desmitificar una revolución cultural a la que absorbió sin problemas el mercado.

• Arthur Marwick, “The Sixties: Cultural Revolution in Britain, France, Italy, and the United States c. 1958-1978”, Oxford University Press, 1998, 903 p.

“Nos vamos a vivir a un mundo nuevo”

Entre las publicaciones recientes sobre el 68 ha figurado el estudio de Ramón González Ferriz, 1968. El nacimiento de un mundo nuevo. Es un intento por comprender la naturaleza de las protestas juveniles que fueron repitiéndose y expandiéndose a varios países del mundo como un reguero de pólvora. Aunque se trate de un trabajo más generalista, explora –con una pluma fluida y muy informada– por ejemplo, el carácter minoritario, elitista y clasemediero de las revueltas, “aunque extraordinariamente ruidoso”.

En el mundo de posguerra todavía se mantenía una percepción de autoritarismo y costumbres rígidas no muy alejada de la realidad. Esa decepción, la sensación de que los jóvenes vivían en una sociedad cuyas libertades eran falsas y sobre las que pesaba aún el fantasma de los fascismos europeos, el racismo colonial y la arbitrariedad de la guerra (detener Vietnam siempre fue una consigna clara en muchos movimientos) los condujo a imaginar nuevas posibilidades. Sin dejar de señalar las especificidades de los levantamientos y sus contextos en cada país –Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Japón, Checoslovaquia, Polonia, España o México– uno de los rasgos en común que guían esta obra es “el cuestionamiento, radical y a veces juguetón, de los regímenes establecidos. […] la certidumbre de que el statu quo era un gran error, una espantosa injusticia”. Toda esta orquesta aparentemente organizada de movimientos contestatarios creció en el asombro del azar, “de la absoluta improvisación”. Para quien entre por primera vez en las aguas del 68, aquí tiene una excelente reconstrucción cronológica de los sucesos, sin medias tintas ni barnices ideológicos y mitificados.

• Ramón González Ferriz, 1968. “El nacimiento de un mundo nuevo”, Madrid, Debate, 2018, 272 p.

Nuevos testimonios

En la línea de varios libros de historia oral sobre el 68 –como Mayo del 68. La palabra anónima de Nicolas Daum–, el editor y traductor estadounidense Mitchell Abidor publicó en abril pasado una serie de entrevistas con los grandes participantes del Mayo francés: estudiantes, obreros de París y de provincia, activistas, cineastas líderes estudiantiles y sindicales. Aunque a su parecer el 68 falló en muchos sentidos, significó un parteaguas al que hay que volver y volver, para recordar cómo “la imaginación estuvo a punto de hacerse del poder”. Las entrevistas, según el autor, mantienen hoy su frescura, su aura de esperanzas y conmociones alimentadas durante los meses de mayo y junio.

El relato de Alain Krivine, líder del partido Trotskysta JCR (Jeunesse Communiste Révolutionnaire), es una de tantas perlas que reunió Abidor: “Vi gente hablándose en la calle, gente que uno cruza diario y nunca saluda, y entonces todo el mundo hablando con todo mundo. También en el metro todo el mundo platicaba. Era fantástico. Nunca manejabas solo, recogías gente y la llevabas, era absurdo estar solo. La gente estaba irreconocible. Nunca había visto algo así y nunca volví a verlo”. Que la gente haya descubierto su propia voz en las calles, durante esos meses agitados, y que la vida nunca haya vuelto a ser la misma nos lleva a un túnel de profundas nostalgias. En su fondo asoma esa “gran comunidad lírica”, en palabras de Jean-Michel Rabaté, otro entrevistado. Sin duda, ese dejo nostálgico es el pecado de un simpatizante marxista como Abidor. También es la virtud de sus entrevistas, altamente empáticas y con una calidad afectiva de las que tantos intelectuales carecen por completo. Para Abidor, la gran pregunta que dejó Mayo del 68 en el aire es la de la posibilidad de una revolución en Occidente.

• Mitchell Abidor, “May Made Me. An Oral History of the 1968 Uprising in France”, London, Pluto Press, 2018, e-book. (Hay versión impresa en AK Press, 253 p.)

El medio siglo del descontento

Otra obra reciente que busca aglutinar la herencia del 68 y ponerla en perspectiva con el presente es Revoluciones del historiador Joaquín Estefanía. En su trazo histórico, desde el Mayo francés hasta la actualidad, Estefanía establece una dialéctica de “confrontación sistemática”, de avances y retrocesos sociales –o revoluciones y contrarrevoluciones, siguiendo la tercera ley de Newton. Aunque esta lógica mecanicista (resumida como “a cada acción siempre se opone una reacción igual”), aplicada a la historia social pueda ser cuestionable, parece una balanza justa para sopesar la herencia positiva del 68: el Estado de bienestar, una de las mayores conquistas del último medio siglo, aunque constantemente fragilizada y atacada por políticos reformistas conservadores, desde Thatcher, Reagan y los neoconservadores, hasta Donald Trump.

Por otro lado, es cierto que aplicar el término de “revolución” a las protestas del Mayo francés, Praga o Tlatelolco es de por sí polémico; ya no se diga si empleamos, como hace Estefanía, la misma etiqueta para calificar el movimiento antiglobalización de 1999, el de los indignados en 2011 o el de Occupy Wall Street. Sin embargo, Estefanía opta por una definición menos estricta: no la toma del poder político por medio de acciones violentas que tumban el orden establecido, sino “una acepción más genérica […] que contempla a las revoluciones como explosiones colectivas de protesta con aspectos trágicos pero también festivos”. El simple hecho de partir de una definición más cultural y menos rígida de la revolución le da un valor inicial de interés mayor a esta travesía por los últimos cincuenta años de capitalismo y sus corrientes ideológicas favorables o adversas (trotskismo, espartaquismo, maoísmo, guevarismo, comunismo…).

• Joaquín Estefanía, “Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018)”, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 336 p.

La búsqueda polisémica

En una línea similar a la de Joaquín Estefanía, el editor y periodista alemán Gero von Randow publica un libro homónimo para establecer ciertos puntos de reflexión a cincuenta años del 68 y pasado el centenario de la revolución de 1917. Lo que destaca de este libro es su análisis panorámico de las grandes protestas a la luz de la historia: la Revolución francesa, la Revolución de octubre, el 68 y las primaveras árabes, que el mismo Von Randow cubrió como corresponsal del diario Die Zeit.

Como antiguo militante de la izquierda alemana y marxista, el autor maneja con claro conocimiento epistemológico el concepto de “revolución”. No sin cierta distancia irónica, liberada de cualquier fetichismo, se acerca al término para descubrir todas las implicaciones morales y condenatorias que se le han adjudicado a lo largo del tiempo: por ejemplo, ¿cómo es que siempre los revolucionarios justifican la violencia con criterios políticos? O bien ¿por qué se excluye con más facilidad de la categoría de “violencia” todo el terror psicológico, la “violencia sistémica”, las condiciones humillantes o indignas de trabajo y existencia? Con una mirada nada autocomplaciente sobre sus propios actos cínicamente subversivos en los sesenta, von Randow critica la inconsciencia de cierta capacidad de indignación, la cual “es un movimiento noble, pero también puede embrutecer”.

• Gero von Randow, “Revoluciones. Cuando el pueblo se levanta”, Madrid, Turner, 2018, 280 p.

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