Martes 25 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

Aceite de palma ¿y la salud?

La Telenovela

Fecha de publicación: 11-02-18
Por: Ana Maria Rodas
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Cuando uno cruza la frontera hacia Belice ha dejado atrás uno de los tesoros de Guatemala, el sitio arqueológico de Yaxhá, nombre que traducido al español es Agua Verde. Ello, porque se halla rodeado por la laguna del mismo nombre. Y no querría perder la razón principal por la que escribo este artículo, pero no puedo dejar pasar este momento sin recordar que el prófugo Alejandro Sinibaldi robó un buena parte de terreno a orillas de la laguna, en donde asentó una finca. Una de sus mal habidas propiedades.

En la frontera, junto a la carretera principal entre Guatemala y Belice hay un paraje cuyo nombre no mencionaré, por vergüenza ajena. Allí nació Sandra Torres y las veces que he pasado por el lugar con sus destartaladas viviendas, calles que en tiempo de lluvia son lodazales y que forman nubes de polvo en tiempo seco, duele el alma. La señora fue presidenta y no hizo nada por el lugar donde dejó el ombligo.

Pasar a Belice es entrar en otro mundo. Un mundo de verdor absoluto, con el terreno a los lados de la carretera cubierto de grama, casas bien tenidas de madera a intervalos, pequeñas poblaciones en magnífico estado y por todos lados, inmensos terrenos sembrados con frutos cítricos: naranjas, limas, pomelos, toronjas…

Las personas que pasan, o trabajan el campo están vestidas de manera sencilla pero limpia y digna. Los lugares se notan pacíficos. No me extraña que los beliceños no quieran nada con Guatemala.

Una de las últimas veces que pasé de Guatemala a Belice pensaba en la diferencia entre ambos países. Ahí, en la frontera. Y envidiaba aquellos campos sembrados de árboles verdes y frondosos, los cítricos. Honradamente, no sé si en los últimos tiempos han sucumbido a la malvada costumbre de sembrar palma africana, como ha sucedido desgraciadamente en los terrenos de Petén.

La palma africana solamente produce aceite. Las plantaciones se hallan en países donde a los jornaleros se los explota. Producir aceite de palma es muy sencillo.  Y el producto, muy barato.

Al principio su bajo costo llamó la atención a los fabricantes de productos alimenticios en Europa. Poco a poco el aceite fue utilizado también en las industrias cosméticas y farmacéuticas. Mas con el tiempo, y siendo los europeos países que dedican atención a los productos que utilizan, sobre todo en el campo de la alimentación, comenzaron a darse cuenta de que aquel aceite tan barato no era bueno para la salud.

Los estudios científicos dieron fe de que su uso afecta directamente en el aumento del colesterol y multiplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Un nuevo reglamento de etiquetado aprobado en 2011, y en vigor en toda Europa desde diciembre de 2014, ha facilitado a los consumidores el poder comprobar si lo que están comprando contiene aceite de palma o similares; antes oculto bajo la etiqueta de aceites
vegetales
.

A la fecha hay estudios (proporcionados por la Agencia Europea para la Seguridad de los Alimentos, EFSA) que relacionan la ingesta del ácido palmítico —contenido en el aceite de palma— con la formación de células cancerosas en metástasis, por lo que se recomienda un bajo consumo de grasas que contengan este ácido.

Además, en el procesamiento del aceite de palma, y con el fin de eliminar su apariencia rojiza, y de mejorar su sabor y su olor, se somete a temperaturas superiores a 200ºC; lo que supone la formación de contaminantes con carácter genotóxico y carcinogénico, como el glycidol.

Hacía rato que quería advertir estos peligros a los lectores de mi columna, pero la situación política del país lo arrastra todo. Hasta
las buenas intenciones.

Pero ahora que Nestlé —compañía santa, por supuesto— ha dicho que ya no usará el aceite de palma, creo que es la ocasión para dar tal vez el primer aviso público en Guatemala, proponer que se lean las listas de ingredientes en los productos que se compran, especialmente aquellos para los niños, y recordar que el aceite está presente en galletas, panes, pasteles, helados, y una extensa variedad de cremas comestibles y chips
o papalinas.

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