Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

Para Asturias, de su Alma Mater

La telenovela

Fecha de publicación: 22-10-17
Por: Ana Maria Rodas
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Recuerdo, con gran alegría, cómo en tantos países americanos y europeos se celebró, hace 40 años, el anuncio de la entrega del Premio Nobel de Literatura a Miguel Ángel Asturias. Recuerdo también, con mucha tristeza cómo contrastando con la fiesta, la explosión de júbilo en que hubo en los ambientes literarios y culturales mundiales, en Guatemala no sucedió nada por el estilo.

Apenas alguna mención en ‘El Imparcial’ —periódico que iba en declive ya en aquel momento— al que se sumó Asturias poco tiempo después de su fundación, en 1922. Los patrocinadores de ‘El Imparcial’ habían muerto ya y quienes se encargaban de los últimos días del rotativo no tenían la menor noción del valor de Asturias en la literatura universal.

Mario Alberto Carrera y Luz Méndez de la Vega fueron de las pocas personas que trataron de darle el brillo que merecía el premio que se otorgaba a la figura cimera de nuestra literatura. Era la oscura época de los gobiernos militares, que poco entendimiento tenían sobre cuestiones culturales, y que, además, se encontraban dedicados a la guerra frente a los movimientos revolucionarios de las décadas de los 60 y los 70.

En algún momento leí que Sandino, el nieto de Miguel Ángel, hijo de Rodrigo Asturias Amado, –dirigente histórico de la guerilla, comandante Gaspar Ilom — percibió un trasfondo político en el vacío hacia el otorgamiento del Nobel. Y escribió:

“Miguel Ángel Asturias tiene dos facetas excepcionales y universales. Encabezó un movimiento de intelectuales que luchaban contra las dictaduras de su época y puso ante los ojos del mundo la realidad sangrante que se vivía, y se vive, en este país”, dos pecados capitales para la ultraconservadora sociedad guatemalteca, que no se lo perdona.” Y atribuyó a tales cuestiones el desolado panorama guatemalteco al anunciarse el premio. Yo estaba y continúo estando de acuerdo con tal apreciación.

He sentido un gusto particular ante aparición en Prensa Libre de un suplemento sobre Asturias y su obra, titulado ‘Las letras después de Asturias’, que debe haber sido promovido por Mario Antonio Sandoval.

Mi alegría creció cuando supe que la Universidad de San Carlos, Alma Mater de Asturias, le ha dedicado una serie de actividades que han puesto al alcance de los guatemaltecos el conocimiento de la vida y la obra de Asturias.

Las celebraciones comenzaron el jueves de esta semana, en la Facultad de Humanidades de la USAC, presididas por el Rector Magnífico de la casa de estudios, doctor Carlos Guillermo Alvarado, y por el decano de Humanidades, el maestro Walter Mazariegos.

Con gran formalidad fueron entregados, en dicho acto, los premios a los ganadores de los certámenes de Ensayo Literario, que lleva el nombre del doctor Francisco Albizúrez Palma; y el de Poesía, nombrado en honor a la doctora y poeta Luz Méndez de la Vega. Ambos fueron docentes sobresalientes en la USAC, especialmente en Humanidades.

En ese evento se leyó, por primera vez en Guatemala, el discurso de Asturias al recibir el Premio Nobel.

El decano de Humanidades entregó al Rector Magnífico un ejemplar de la tesis original de graduación de Asturias. Además se colocó la tesis original en un lugar destinado a protegerla, en la biblioteca de Humanidades.

No cabe en este espacio la serie de actividades que se llevaron a cabo ese día en la USAC en honor de Miguel Ángel Asturias, quien reposa en el cementerio parisino Père- Lachaise. Allí se hallan sepultados, entre muchos otros destacados artistas de la plástica, danza, música y por supuesto literatura: Isadora Duncan, Fréderic Chopin, Balzac y Apollinaire.

La tumba de nuestro memorable escritor está guarnecida por una réplica de la Estela 14 hallada en Ceibal, un sitio arqueológico de la civilización maya del Período Clásico. Fue la ciudad maya más grande de la cuenca del río La Pasión.

La Facultad de Humanidades de la San Carlos ostenta, desde el jueves, un busto de bronce que le fue encargado al escultor chileno Or D’enel Araya.

Yo he sacado mi ejemplar de ‘Mulata de Tal’, de la colección Archivos, editado por Arturo Arias; y leyendo he celebrado el anuncio del premio, hace 40 años, a Miguel Ángel Asturias.

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