Martes 25 DE Junio DE 2019
El Acordeón

La flor oscura

Máquina del tiempo

 

Fecha de publicación: 15-10-17
Por: Arturo Monterroso

No pasa uno por el infierno sin contaminarse del fuego; sin comprender que el fuego, como metáfora de la guerra, la destrucción y la muerte, fue una parte de nuestra historia cuyos efectos no se borran invocando el olvido. No puede sepultarse tanto sufrimiento y tanta impunidad tan fácilmente como se sepultaron los cuerpos de tantas personas en fosas comunes. No se pueden banalizar los hechos, no podemos seguir adelante como si nada, porque todavía nos afecta una confrontación que no cesa; una confrontación que tuvo sus orígenes en la desigualdad, la pobreza y la injusticia. Fue una guerra que, después de tanto dolor, no consiguió sino mostrarnos, en toda su desnudez, la dura realidad de una sociedad disfuncional, cuyos mecanismos trabajan engrasados por la corrupción, la iniquidad y el abuso de quienes detentan el poder; algo que muchas personas aceptan con una naturalidad apabullante; de la misma manera como justifican nuestro sistema de estamentos y privilegios basados en el nombre y el dinero. Sí, hubo una guerra que asoló Guatemala durante largos años. Y en esa guerra se murieron todos, incluso los que sobrevivieron. Este es el germen del argumento y el áspero terreno que sirve de escenario a ‘La flor oscura’, la novela de Valeria Cerezo, finalista del Certamen BAM Letras 2017.

Una novela es una historia de ficción. Se trata de una mentira, aunque se haya construido a partir de la realidad. Es una fotografía deformada por el agua, a veces profunda, de la imaginación. “Una novela es un espejo que se pasea por un camino”, dice Stendhal. Y quizá por eso refleja la vida misma; una cierta verdad, pero no la verdad misma. Su objetivo no es reproducir la historia, sino una historia. Y, muchas veces, conmovernos; es decir, perturbarnos, inquietarnos, alterarnos. También entretenernos, si eso es posible. ¿Puede el autor tomar partido por una determinada ideología, por una causa, por algo de lo que está convencido? Por supuesto. Sin embargo, en el caso de ‘La flor oscura’ me parece que su autora se esfuerza por no utilizar la guerra como discurso político, como argumento ideológico ni como testimonio; tampoco como excusa para la conmiseración, sino como un fenómeno desgarrador y aplastante que destruye al ser humano.

A partir de una narración cinematográfica, Cerezo recrea una tierra inhóspita, habitada por personas que sobreviven de manera precaria en el tiempo de la guerra. Y nos cuenta la historia de unos médicos y unos estudiantes de medicina que van al interior de la república para llevar a cabo su trabajo y para cumplir con el requisito del Ejercicio Profesional Supervisado. Es a través de sus ojos que nos cuenta su historia, narrada desde el punto de vista de la omnisciencia neutral (la voz en tercera persona) y de la omnisciencia selectiva múltiple, que da voz a varios de los personajes que, muy lejos de una atmósfera bucólica, encuentran una realidad que los golpea con sus carencias y contradicciones. Son gente de la ciudad que descubre que ayudar no es fácil, que comprender una cultura diferente requiere más que buena voluntad y que no basta la ira para ejercer una justicia maniquea. Mientras la guerra avanza, ellos deben descubrir cómo funciona ese universo que oscila entre la ignorancia y la sabiduría, entre la violencia y la solidaridad. ‘La flor oscur’ es una novela en la que la mujer tiene una importancia vital, un papel protagónico y profundo, que el miedo, la violencia y la muerte contribuyen a acentuar. Página tras página, transidos por los hechos que nos cuenta, muchas veces de manera trepidante, la autora termina involucrándonos en su relato, metiéndonos en la piel de los personajes y en sus vidas; en un momento de sus vidas en que todo se precipita abismo abajo.

arturo.monterroso@gmail.com