Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

Gigantes guatemaltecos

Fecha de publicación: 14-05-17
Por: Luis Díaz Aldana
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La amistad es, sin duda, uno de los mayores bienes que pueda tener el hombre. No es un producto genético, como la familia ni viene impuesta por la sociedad. Es resultado de nuestro libre albedrío y para que funcione, debe ser cultivada y cuidada, como la mejor planta de nuestro jardín.

Eso, Luis Díaz lo tiene claro, pues es notoria  la delicada labor de visitar, llevar y traer a una pléyade de artistas, intelectuales y sobre todo amigos, de la talla de los que ahora cariñosa y elegantemente califica y describe como Gigantes.

Estos personajes destacaron o tuvieron mayor notoriedad en los años cuando la guerra interna de los 36 años tuvo incidencia urbana, particularmente en la ciudad de Guatemala y que, en una reacción de esa intelectualidad se produjeron importantes movimientos culturales, como la Galería DS, el Grupo Vértebra, galería El Túnel y las subastas de arte Juannio.

Más adelante, se reactivó el Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica en donde confluyeron Siang Aguado, Ana María Rodas, Silvia Tejeda, María del Carmen de Ola, Arnoldo Ortíz, Julio Roberto Bermejo, Manolo Gallardo, José María Magaña  y tantos otros; Instituto que abrió espacios culturales en medio de aquella guerra que tanto dolor y muerte dejó en nuestro país, pero en donde el arte, en su más amplio significado, impuso un lenguaje de creatividad y libertad, representado por cada uno de esos Gigantes que ahora Luis menciona.

 

Efraín Recinos Valenzuela
(1928-2011)


Maestro ajedrecista, maestro dibujante y pintor. Maestro arquitecto y constructor de su Teatro Nacional.  Cual nave interplanetaria que aterrizó en medio de la ciudad. Volcán arquitectónico que se vaporiza en el azul del cielo.  Atleta, bailarín, patinador sobre hielo; marimbista, músico y cineasta total, parrandero, amigo de Galeotti Torres y de Kira Rosenhouse. Apasionado, obsesivo. Enamorado de las poetas eróticas, de memoria prodigiosa cuando recitaba largos poemas de Luz Méndez de la Vega, Ana María Rodas… Quetzalteco con Luna de Xelajú  en el pecho, humilde, solidario, artista premiado, rey de las subastas de Juannio, y del Club Rotario. Escultor de gran aliento: La sirena en las nubes, bronce, 650 libras, El caballero quetzal, en chatarra, granito yóromo, 300 libras. Amigo de todos mis amigos, arquitectos, músicos, teatristas, poetas e intelectuales, muralista del Centro Cívico, haciendo filigranas con el concreto blanco en la fachada del Crédito Hipotecario Nacional, que casi hipotecó al país. Paisajista del Parque de la Industria, más su fuente, monumento reflejado en su espejo de agua. Detestaba hablar de economía, banca e impuestos, de políticos y militares corruptos, de maras, asesinos.  Recitaba la Tasirupteca, al revés, para deleite de todos. Su sensibilidad no le permitía desviarse de lo estético, de la vida, de su familia, de su padre, hacedor de instrumentos musicales y sus marimbas tenor, que tocaba con alegría, entusiasmo y maestría… Efraín entró en paz el 2 de octubre del 2011 a los ochenta y tres años, dejando un gran vacío nacional. Su cumpleaños es el 15 de mayo.

 

Carlos Alberto Haeussler Uribio…

(1923-2016)

Nació en Yepocapa, Chimaltenango. Se volvió alto, delgado y elegante. Buena gente, platicador y como que nada, se puede afirmar que es uno de los arquitectos que más  integró el arte a sus proyectos, según la tesis de doctorado del arquitecto Jorge Mario López Integración Plástica (1964-1976), trabajando, entre otros,  con Carlos Mérida en la técnica de mosaico vidriado producido en México, su cuna de estudio, pues se graduó de la UNAM junto a Roberto Aycinena, otro preclaro arquitecto. Por vocación buscaba la identidad nacional al incorporar el arte integrador. Léase la Casa Picciotto en la zona 9. Un ejemplo extraordinario que debe preservarse para las futuras generaciones.  Así, que las autoridades del despacho de Cultura pongan ojo. Aycinena, Haeussler, Minondo, Montes, Mérida, Recinos y yo caminamos largo la cultura chapina, visitamos el palacio de la Rectoría, corazón de la Usac. Hoy toda en franco deterioro. Resulta increíble que los campus de la Usac, Landívar, Marroquín, UNIS… no tienen ningún ápice de arte integrado, como comentamos en nuestras frecuentes tertulias con cafecito o en esporádicas parrandas. El secreto es que Carlos y Jorge, siempre accesibles, cultos y atentos, es que saben escuchar y soñar. “Mirá vos”, decía Carlos, “es indudable que el arte integrado viste y eleva el carácter culto de nuestras arquitecturas. Carlos manejó a la vez dos fincas de la familia La bombita y El Congo, café, luego ganado y por último caña de azúcar, le dio mucha experiencia y medios para su arquitectura, romántica y  humanística. Carlos entró en paz el 18 de abril de 2016, dejando un profundo pesar en Janett, su esposa y colaboradora, y su numerosa familia. Ni cuenta se han dado en el Banco de Guatemala, curtido por la corruptela,  de que sus grandes artistas y arquitectos que impactaron en su edificio, se están muriendo. De ahí que este texto haga  una pequeña reseña de sus logros. Su cumpleaños es el 20 de marzo.

 

Neo-retrato de Jorge Montes Córdova

(1928-)

Nuestro arquitecto mayor nació en Retalhuleu y ahora se encuentra delicado de salud a sus 89 años. Humanista, impulsor del Centro Cívico como un lugar de encuentro. Gran amigo y entusiasta promotor de artistas muralistas, con obras de integración plástica, junto a Carlos Haeussler en sus proyectos del Banco de Guatemala, IGSS y el Crédito Hipotecario Nacional con la técnica de esmaltes sobre cobre de Carlos Mérida. Gigantescos altos y bajos relieves en concreto natural de Dagoberto Vásquez, González Goyri y Efraín Recinos. Su despacho en la avenida de Las Américas funcionó como sede de esa vanguardia del siglo XX. El selecto grupo de arquitectos graduados en el exterior, muy rápido se organizaron para fundar en 1958 la Facultad de Arquitectura en la Usac. Su primer decano fue Roberto Aycinena. Ellos fueron los catedráticos de entonces, muy respetados por la juventud.

Montes, Recinos, Haeussler, Recinos y yo, recorrimos muchas exposiciones, obras de teatro…  acompañados por Monteforte. En verdad añoro esos tiempos, las  discusiones, risas y parrandas. Visitamos muchas veces el desarrollo del Cerro Santo Domingo de Castañeda y Giracca.

En La Antigua Guatemala, Jorge Montes en su tiempo libre publicaba opiniones críticas de arquitectura.  Su despacho siempre estuvo abierto para todos.  Elegante, carismático, siempre alegre y sonriente. De su paraíso en la Costa Sur, donó buena parte para una dársena para pescadores artesanales. Con sus hijos siembran mango Tommi, donde impresiona la visión aérea del área producida. Su cumpleaños es el 16 de mayo.

 

Neo-retrato Mario Monteforte Toledo

(1911-2003)

Erudito, inteligente, sagaz, gran escritor y orador, difícil de contradecirlo, más  aún, de cultivar su amistad. Enamorado, alegre, buen jinete, que se me insinúa a El hombre que parecía un caballo, de su maestro Rafael Arévalo Martínez. Lo visitamos con Julio Interiano, íntimo de Miguel Ángel Asturias. Monteforte fue el creador de la serie retratos hablados de grandes personalidades, algunas mundiales, algunas  amigos con quienes se comunicaba. En sus viajes los visitaba, los leía, los consultaba. Le dio la vuelta al mundo varias veces. Políglota, cinéfilo, amigo de Fellini y su 8 ½, y de Tinto Brass y su Calígula. Disfrutamos por más de veinte años con Efraín Recinos los almuerzos memorables cada jueves. Tres generaciones de chapines, famosos, canosos y ganosos. Enciclopédico con una memoria impresionante. La logística y diplomacia era mi problema, siempre anticipando la comodidad, la privacidad. Monteforte y Marco Augusto Quiroa eran columnistas pioneros de elPeriódico e influyeron en Jose Rubén Zamora en la estructura literaria y cultural de dicho diario, contra viento y marea, en peligro inminente, con un buen suplemento cultural a cargo de Luis Aceituno. Mario encontró la paz el 4 de septiembre de 2003, a once días de cumplir 92 años. Queda su fundación y su única película Donde acaban los caminos, basada en una de sus cuarenta novelas. Solía decir que era el escritor más conocido de Guatemala, pero el menos leído del país. Su cumpleaños es el 15 de septiembre.

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