Miércoles 22 DE Noviembre DE 2017
El Acordeón

¿Pero en qué país vivimos?

Ana María Rodas

La telenovela

Fecha de publicación: 12-02-17
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No sé cómo serán sus desayunos, respetados lectores. Los míos, desde que casi tenía uso de razón eran acompañados por noticieros radiales. No llegaban aquellas noticias al exquisito grado de magnitud de los informes que los oficiales del Ejército le pasaban al Presidente de la República a la hora del primer café de la mañana, ceremonia que sigue realizándose todos los días del Señor.

Pero los radioperiódicos de la época contaban con una corta plantilla de periodistas, mientras la institución armada tenía y sigue teniendo tentáculos en todas partes del país. Nada sucede en nuestro territorio que no llegue rápidamente a oídos de los jefes de la milicia; y si conviene, a los del Excelentísimo Señor Presidente Constitucional de la República de Guatemala.

Faltaba más. El Presidente es el Comandante General del Ejército de Guatemala, Oficial Superior de la Policía Nacional Civil y Gran Maestre de la Orden del Quetzal y demás condecoraciones que se otorgan en el país. Bueno, es así si las cosas no han cambiado y no he alcanzado a enterarme de ello.

En estos días, desayuno frente al televisor y los noticieros que comienzan antes de las seis de la mañana. Hábito de periodista que va entreverándose con la lectura de los diarios matutinos mientras en la tele tratan de convencernos que no podemos vivir sin tal o cual baratija de moda.

Hacia las ocho creo haberme enterado de todo aquello que valía la pena saber en materia de noticias, pero mi exaltación periodística no se calma sino hasta que entro a los noticiarios digitales y continúo digiriendo información.

Es así como en días recientes, y a consecuencia de lo que leo y escucho, he sentido que mi nombre ya no es mi nombre.

Soy una pobre Alicia, y la tostada que llevaba en la mano ricamente untada de mantequilla y jalea se ha transformado en un trozo de hongo crudo que me obliga a darle mordidas. Me hace crecer o me vuelve enana a la que cualquier hormiga podría tragar con facilidad.

Averiguo que la señora Stalling ha desaparecido del mapa, pero en cambio los diputados han designado, como representantes del Congreso ante el Renap a dos personas que sufren procesos penales vigentes. Logro evadir la mordida al hongo y averiguo que ese mismo Congreso ha nombrado, para dirigir Conamigua, a una persona que, al nada más iniciar su primera conferencia de prensa, se ha congratulado por la construcción del dichoso muro del señor Trump.

El hongo me estira hasta una rama en la que una oruga me pregunta si sé que el Ministro de Finanzas va a ser el principal asesor del presidente. No, digo avergonzada de que algo tan importante para la iniciativa privada se me haya pasado. Y para no parecer una imbécil total le comento que ya se eligió nuevo Presidente de la Corte Suprema de Justicia. No sé cómo fue posible, añado, porque hubo diez intentos fallidos y cuatro personas se oponían.

¡Ah! Dice la oruga antes de desaparecer como si fuera gato, qué poco sabes de la política en tu país.

El hongo me agiganta y me entero de que la señora Stalling es mimada de los partidos Patriota y Lider, y además, posee una inmensa cantidad de amigos militares, nacidos de parentesco o por razones políticas. Otro pedacito de hongo.

A mi lado dos hormigas comentan que la señora Stalling ha sido capturada y que mucha gente se ha sulfurado porque esa captura es un golpe de campeonato asestado por el Ministerio Público y la CICIG. Aldana y Velásquez, afirma una de las hormigas, van a sufrir una persecución grosera.

Crezco un poco con el último trozo del hongo y aparezco sentada a una mesa con el Sombrerero Loco y un lirón. Toma un té, dice el Sombrerero y pregunta de dónde llego. De Guatemala, respondo. No te conviene, murmura el lirón, vete a Narnia porque en tu país van a pedir más préstamos ¿cómo los vas a pagar? Y también preparan algo terrible que se llama paquete tributario.

Además, dice el Sombrerero, la señora Stalling está en una cárcel con sus amigos. ¿Conoces a un señor Velásquez y a una señora Aldana? Diles que también se vayan a Narnia. Que les esperan días aciagos.

Mientras caigo por un agujero interminable pienso en Trump con agradecimiento. Se ha pronunciado a favor de la CICIG.