Martes 25 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

ANADIE y cómo gastar 14 millones y pico en nada

Ana Maria Rodas

LA TELENOVELA

Fecha de publicación: 30-10-16
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Veinte mil personas agrupadas en la Plaza Barrios. No es la convocatoria a una manifestación y el pago a los asistentes. Es el número de seres que, junto a 4 mil 500 vehículos, desea ANADIE situar en los patios del antiguo Ferrocarril, si el actual gobierno le da la vía libre para hacer uno de los negocios del siglo de la mencionada entidad: la construcción de cuatro edificios en esos terrenos, que constituyen Patrimonio Cultural de la Nación, protegidos por leyes que tienen ya muchos años de haber entrado en vigencia.

No piensen ahora en la aglomeración de personas  —disculpen la repetición, pero es aclaratoria— que les he presentado en el párrafo anterior, préstenle atención a los datos que anoto a continuación, que tienen que ver con el gasto de esos catorce mil y pico de millones de quetzales.

ANADIE es una entidad que fue creada al amparo del Decreto Gubernativo 10-2010, es decir, hace seis años. En ese tiempo no ha producido absolutamente nada, excepto planes rumbosos que nos han costado esa mencionada suma, nada despreciable, de Q.14,400,000.00 (catorce millones, cuatrocientos mil quetzales) hasta el 31 de diciembre del año pasado. Este año el actual gobierno le adjudicó 4 millones más, para funcionamiento.

¿Y cómo fueron gastados esos millones de quetzales que tanto bien habrían hecho si se hubieran aplicado a salud, educación y otras menudencias sin importancia en este país donde las piedras son de oro y todos poseemos casas en La Cañada, en Monterrico, en las colinas de Tecpán, y por aquello de las dudas, cuentas en bancos de Panamá, Suiza y otros paraísos fiscales?

Pues parte importante de los gastos: seis millones, seiscientos treinta y siete mil quetzales, con ochocientos noventa y ocho quetzales, se fueron en servicios personales, es decir, pago de sueldos.

Otros siete millones, trescientos ochenta y un mil quetzales, cuatrocientos diecisiete quetzales, en servicios no personales; es decir, servicios tales como los de publicidad, los telefónicos, los de electricidad, los de agua, los alquileres y otros de similares características.

Materiales y suministros requirieron ciento sesenta y cinco mil y pico de quetzales, pero es cierto que apenas se ejecutó el 51.1 de tal suma. Un benéfico ahorro de noventa y un mil quetzales. Es un alivio.

Los patios del antiguo ferrocarril son el único Patrimonio Cultural Industrial que registra Guatemala, y sirven como zona de amortiguamiento (esa es la palabra adecuada) para La Ciudad de los Deportes, El Centro Cívico y El Centro Miguel Asturias. Estos monumentos y edificios fueron construidos así: en 1947, la Ciudad Olímpica.

Según datos de la Municipalidad de Guatemala el Centro Cívico es “La arquitectura pública más representativa de la modernidad en la Ciudad de Guatemala, un coherente conjunto urbano basado en los principios del racionalismo, el funcionalismo y la integración plástica denominado Corazón de Ciudad. En él se asientan las grandes instituciones de la nueva época, La Municipalidad de Guatemala (1954), el Banco de Guatemala (1962), el Crédito Hipotecario Nacional (1961) y el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (1956)”.

De la historia del Centro Miguel Ángel Asturias extraigo los datos siguientes: “En 1971 se le encargó al maestro Efraín Recinos presentar el proyecto de construcción de una obra con un concepto integral para su funcionamiento como un centro de cultura. La imaginación creadora del artista fundamentó su proyecto en las raíces de nuestra la cultura ancestral del país, de origen indígena, unido a elementos de la más avanzada arquitectura”.

Y justamente en el terreno que sirve para proteger las importantes edificaciones anotadas, ANADIE pretende construir los infames cuatro edificios que le rendirán mucho dinero a las compañías que los levanten y les saquen ganancias por un lapso de 25 años, cuando se supone que serán puestos a disposición del Estado. Mientras tanto, el Estado sería quien pagaría el arrendamiento de los mismos.

Es triste saber que el actual ministro de Finanzas fue, antes de pertenecer al actual gobierno, director de ANADIE. Es sombrío percatarnos de que el Ministerio de Cultura no ha dicho esta boca es mía ahora que el proyecto del que les he hablado parece alzar vuelo.

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