Martes 13 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

Animales de pluma desconocida

Arturo Monterroso

Máquina del tiempo

Fecha de publicación: 31-07-16
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Uno camina entre los libros, perseguido por voces múltiples, dispares. Hojea, buscando no sabe qué. Hay palabras que acechan desde las páginas impresas: inconformidades, placeres, historias; reflexiones que agitan el agua quieta de quienes jamás dudan. Dichosos aquellos que poseen la verdad revelada. Dichosos los dogmáticos, los convencidos; esos que tienen resuelta la vida. Una mirada rasante encuentra anécdotas, confesiones, estudios, curiosidades, ironías, ejercicios lúdicos y poemas escritos en el idioma cifrado de la infidencia. “Trepanación del cráneo para extirpar ese tumor que crece cuando piensas”, dice Rosario Castellanos. De los estantes y las mesas emergen frases, imágenes, metáforas, como si fueran animales de agua, de aire o de tierra engendrados en la soledad del desvelo, con los ojos silenciosos de la madrugada o a pesar del bullicio de la vigilia. Enormes construcciones de palabras. Tomos intimidantes. Ediciones minimalistas. Búsqueda, hallazgos y desencuentros. Represas, diques, puentes. Habitaciones abiertas. Frases aladas, reptantes, subterráneas. Ideología cerrada, incursiones filosóficas, palabrerío inútil. Ovejas, lobos, moscas, rinocerontes y animales de pluma desconocida llenan las páginas cuyas voces se despiertan al abrir los libros.

En parte a eso vine a la Feria Internacional del Libro: a descubrir, a recuperar lo que había olvidado a causa de la fragilidad de la memoria. “La migraña es una invasión poderosa y terrible, una dentellada reluciente, azul y amarilla”, dice Antonio Alatorre en la página treinta y tres de la única novela que escribió, que dejó inconclusa y que se llama precisamente así: ‘La migraña’. Sin duda la literatura sabe explicar el dolor en un lenguaje que le falta a la medicina. Alatorre es el filólogo que tuvo la gracia de escribir con sencillez y buen humor sobre temas escabrosos: una particular historia del español y cuatro ensayos sobre la construcción de la poesía, entre su vasta obra publicada. Junto a ‘La migraña’, encuentro un libro de nombre irresistible: ‘Teoría del infierno’, una recopilación de ensayos del narrador, poeta y ensayista, Salvador Elizondo, en los que habla de Blake, de Sade, de Joyce. Y más allá aparece la novela imprescindible de Fernando del Paso: ‘Noticias del imperio’. Es aquella que comienza con el monólogo de la emperatriz Carlota, paradigma de cómo se construye una letanía poética: “Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardovéneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas…”.

Otras tierras apenas descubiertas: una generosa compilación sobre las artes en América Latina, que recoge obra desde finales del siglo XV hasta principios del XIX; un interesantísimo catálogo ilustrado de la cartografía del istmo centroamericano, que abarca un extenso período de cuatro siglos (1500-1900); ‘El imperio invisible’, un libro acerca de la ilustración hispánica dedicada a la botánica y a la cultura visual, que incluye el trabajo de naturalistas y artistas plásticos de las últimas décadas del siglo XVIII; una colección de ensayos biográficos sobre más de cien personajes de la Edad Media: San Agustín de Hipona, Saladino, Bernardo Gui, Boccaccio, Chaucer y Vlad III, príncipe de Valaquia, más conocido como Drácula. También Satanás, esa personificación del mal que cobró importancia a partir del ‘Apocalipsis de san Severo’ y de un catecismo del siglo XII, llamado el ‘Elucidarium’. La curiosidad es un vicio que no conoce la mesura. Me detengo en una frase del prolífico escritor japonés, Junichiro Tanizaki, que encuentro al principio de ‘Tatuaje’, uno de sus primeros relatos: “Era una época en que la gente conservaba todavía la noble virtud de la frivolidad”.

 

Guatemala, 27 de julio de 2016

arturo.monterroso@gmail.com

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