Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

¿Por qué los pájaros no sienten vértigo…?

Puede evitar decirse que Hitchcock llegó a ser uno de los cineastas más importantes de la historia del cine, entre otras cosas, por poseer algunos secretos tan profundos que parecen intransferibles.

Fecha de publicación: 10-07-16
Por: Por Rogelio Salazar de León
Más noticias que te pueden interesar

El período que va de 1958 a 1963 es el más fértil para la obra del director de cine Alfred Hitchcock o, al menos, así se ha considerado; en 1958 filmó Vértigo (Vertigo), en 1960 filmó Psicosis (Psycho) y en 1963 filmó Los pájaros (The birds).

Se ha aceptado y reconocido que esta es la secuela y la trilogía más importante en la obra del cineasta, algo así como la cima de su trabajo, aun y cuando claramente las cosas pueden ser consideradas de otra forma, lo cual debería ser justificado y argumentado.

Aquí se pretende precisamente eso: justificar y argumentar por qué la trilogía que va de Vértigo a Los pájaros, pasando por Psicosis es tan importante, por qué este lustro que va de 1958 a 1963 es la cúspide en la obra del director británico y por qué hay un hilo que, de alguna forma, une a las tres películas; antes de comenzar hay que decir que entre las tres películas señaladas se intercala otra: en 1959 Hitchcock filmó Con la muerte en los talones (North by northwest), sin embargo se entiende que esta última no alcanza la estatura de las otras.

Si se recuerdan los argumentos de las tres películas, seguramente, damos un primer paso, aunque no avanzamos mucho porque para llegar a lo que interesa es necesario escarbar más allá de las simples sinopsis de cada film.

Vértigo es la historia de Scottie, un detective que sufre de temor a las alturas, quien decide retirarse cuando un compañero cae de una azotea durante una persecución; luego un viejo condiscípulo lo contrata para que vigile a su esposa, una mujer muy guapa, melancólica y obsesionada con un pasado familiar.

Psicosis es la historia de Marion, una mujer enamorada que no puede pensar en una vida con su prometido por falta de fondos; un viernes su jefe confía a ella una gran suma de dinero para su depósito, luego de decidir tomarlo ella deja la ciudad y cansada de manejar en carretera, durante una tormenta, llega al Bates Motel, un alojamiento manejado por un joven impasible, terriblemente dominado por su madre.

Los pájaros es la historia de Melanie, una mujer joven y superficial que conoce en una tienda al abogado Mitch; él sabe de ella por su vida vacía, de modo que la trata con indiferencia, dejándola irritada y molesta; al no aceptar el trato recibido ella compra unos pericos y se presenta con ellos en la casa de la madre de Mitch, a partir de lo cual, pájaros provenientes de cualquier parte enloquecen atacando a todo el mundo en el lugar, lo cual no hace sino agravarse e ir en aumento.

Es preciso reconocer que tanto el cineasta como sus películas son tan conocidas que, a lo mejor cualquier cosa que se diga resulta como una especie de lugar común y hasta una reiteración, sin embargo no puede evitar decirse que Hitchcock llegó a ser uno de los cineastas más importantes de la historia del cine, entre otras cosas, por poseer algunos secretos tan profundos que parecen intransferibles, como cuáles pueden ser los mecanismos del ritmo de la emoción y de la sensibilidad humana; nadie como él ha sido capaz de elevar a arte nociones como la intriga, el suspenso y el misterio; además de ser un hombre de gusto exquisito, lo que puede verse solo con un poco de atención a su obra y al manejo del tiempo en las escenas, a la decisión en la sucesión de secuencias, a la decisión sobre lo que se muestra y lo que no, al poder que se otorga a la sugerencia e insinuación y, cómo no, en algo más visible y evidente: en las musas que escogió, por lo regular rubias, Ingrid Bergman, Grace Kelly, Kim Novak son solo algunos nombres de las destellantes y platinadas mujeres que iluminaron sus films.

Puede servir de algo decir, respecto a las tres películas en cuestión, que si se los ve conforme a una cierta visión y a una determinada óptica, de Vértigo a Los pájaros pasando por Psicosis, las cosas se van oscureciendo y los ámbitos de claridad se van empequeñeciendo; dicho lo cual hay que reconocer que el tema general de los films es la luz o la oscuridad, la iluminación o su falta, la claridad o la penumbra.

No parece muy difícil de plantear, de explicar o de entender que la historia intelectual de Occidente, desde los griegos, ha sido una búsqueda de la iluminación y un esfuerzo por mantener las cosas en una claridad que las haga no solo visibles, sino desde luego también comprensibles y explicables; todas las ciencias han tenido este propósito de iluminar diversas zonas y ámbitos desde que, al cuidado de los griegos, se postulara la lógica como la estructura formal de todas ellas.

Pero las palabras de la filosofía han de resultar incómodas, sobre todo si lo que se ha ofrecido es hablar de cine y de la trilogía ya referida, así que esto habrá de hacerse sólo en lo imprescindible, para volver luego al cine y a Hitchcock: se sabe de él que fue un amante irredento de la literatura y un recopilador incesante de cuentos de misterio, de novela negra y de averiguación policiaca, por lo que vivió sumergido en ese mundo y en todo lo que ello conlleva.

Walter Benjamin es un académico alemán de origen judío muy conocido por algunas virtudes, entre ellas está la de ser uno de los críticos más agudos del mundo burgués, tarea que lleva a cabo desde distintas posiciones, una de ellas es la novela policiaca; Benjamin dice que este tipo de literatura se desarrolla dentro del mundo burgués porque, en un mundo en donde todo está planificado y claro, el misterio persiste y debe encontrar una versión, una suerte de expresión, siendo esta la función y el clamor que cumple la novela negra, desde los textos aurorales de Poe.

Pese a que la cultura ilustrada y burguesa ha querido planificar, calcular e iluminar todo con la luz de la razón, el misterio se resiste y permanece, busca su salida, la que encuentra por vía de la literatura negra, puede decirse que la obra de Hitchcock es una extensión de esta expresión del misterio.

De lo que se ha tratado, en el fondo, es de que la ciencia ha querido enunciar una relación de armonía y acuerdo entre el mundo y el pensamiento, mediante la cual ha sido posible para el hombre crear un área de claridad y esto ha sido, en términos generales, la ciencia moderna, que a su vez, ha sido sobre lo que ha descansado la propia literatura policiaca y de misterio: la fría lógica de los Dupin, Holmes, Poirot, Queen son ejemplos de ello.

El viaje de Hitchcock es por estas rutas, pero marcado por las tres películas enunciadas en un sentido inverso, como si, en vez de ir hacia la luz, el cineasta se dirigiese hacia el reconocimiento de una zona de oscuridad, hacia el predominio de una hora crepuscular; de modo que si somos atentos seremos capaces de advertir que de Vértigo a los Pájaros pasando por Psicosis las cosas se van oscureciendo: en Vértigo la fobia de Scottie está relacionada con la aclaración del misterio; en Psicosis la muerte de Marion se aclara, aunque el misterio es incalculablemente oscuro; en Los pájaros ya no se aclara nada del misterio, las aves son algo tan oscuro e indescifrable como la ballena de Melville.

Así que para responder a la pregunta que titula esta nota habría que decir que Los pájaros no sienten Vértigo, porque ya no son algo horroroso (como el vértigo), sino que son el horror en estado puro

Etiquetas: