Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

Imperio

Máquina del Tiempo

Fecha de publicación: 28-02-16
Por: Arturo Monterroso
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El impredecible, enfático, gesticulador y armado Donald Trump, quien acusó a Bush de mentir para justificar la guerra de Irak, pero a quien le gustaría restablecer el ahogamiento simulado para sacarles la verdad a los sospechosos de terrorismo, además de construir un muro en la frontera sur de Estados Unidos con el dinero de los mexicanos; Bernie Sanders, quien dijo que todo lo que los estadounidenses han temido siempre acerca del comunismo se ha convertido en realidad bajo el capitalismo y que los codiciosos e irresponsables de Wall Street son quienes controlan el Congreso; Marco Rubio, quien se describe como fuerte y aguerrido, gracias a que siempre anda acompañado de Dios, y quien dijo que no permitirá la erosión de la democracia y los derechos humanos como en Cuba, Nicaragua y Venezuela (tal vez por eso quiere ganar el Nobel de la Paz); Ted Cruz, quien acusa a Obama de haber degradado drásticamente a los militares estadounidenses y ha prometido perseguir y destruir al Estado Islámico de Irak y el Levante; Hillary Clinton, quien asegura que las mujeres no son víctimas, sino agentes de cambio y la mayor reserva de talento aún no explotada en el mundo, y que ser gay es una realidad humana, no un invento occidental; además de Jeb Bush, quien llamó Teddy Bear a Trump; Chris Christie, quien está asustado por el terrorismo; Ben Carson, quien dijo que Putin era un matón; John Kasich, que le lleva ganas a Irán, y Rand Paul, que insiste en la necesidad de patrullar las fronteras, son candidatos a la presidencia de Estados Unidos, entre algunas otras personas.

Todos los mencionados en el párrafo anterior (o casi todos, si nos portamos benévolos con Sanders) están en el negocio del millonario espectáculo de las elecciones presidenciales de ese imperio naciente, al que me refería en mi artículo publicado hace dos semanas. El show que sigue es el Super Tuesday, el próximo 1 de marzo; una especie de Super Bowl de la política que resulta decisivo para los candidatos, pues coincide un buen número de primarias y de esas asambleas que llaman caucus en varios estados. Por cierto, “caucus” es una palabra que se pronuncia en español como está escrita; es invariable en el plural y proviene del vocablo “cau´-cau-as´u” de posible origen algonquino (o del latín y el griego), que empezaron a usar en Estados Unidos durante la Época Colonial, a partir del Caucus Club of Boston, una influyente organización política, según la quinta edición del American Heritage Dictionary of the English Language. Texas es quizá uno de los estados con mayor peso en la elección de delegados durante el supermartes y clave para la designación de Rafael Edward Cruz como candidato de los republicanos, debido a su especial relación con ese territorio; fue Procurador General y profesor de derecho en Texas. Claro que Donald Trump sigue siendo un peligro, pues, según dice, tiene muchos amigos en ese estado y, como siempre, está seguro de ganar.

No es oficioso repetir que Estados Unidos se apropió de Texas gracias a los inmigrantes gringos que proclamaron, en 1836, que ese estado mexicano era desde ese momento una república independiente: the Lone Star Republic. Pero no fue sino hasta 1845 que el Congreso gringo lo convirtió en un estado de la Unión. Como nos recuerda Howard Zinn en su inquisitiva A People’s History of the United States, quien ocupaba la Casa Blanca en ese tiempo era el demócrata expansionista James Polk. Y fue él quien giró las órdenes al general Taylor para que moviera sus tropas hasta el Río Grande y no dejara pasar a los mexicanos. Polk ya soñaba con apropiarse de California, como parte del Destino Manifiesto, y hacerse de Texas era su gran oportunidad. La invasión y la intervención en territorios ajenos tiene largas raíces en la historia de Estados Unidos, un imperio que apenas despunta y que sigue expandiéndose, aunque con pobre disimulo. Sería bueno recordar a los selyúcidas y a los otomanos, unos feroces conquistadores que no andaban predicando la democracia. (Seguirá).

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