Miércoles 21 DE Noviembre DE 2018
El Acordeón

Engañosas, equívocas y sorprendentes

Máquina del Tiempo

Fecha de publicación: 15-11-15
Por: Arturo Monterroso
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Comencemos por las amistades peligrosas, aunque nada tengan que ver con la famosa novela de Choderlos de Laclos, sino con los falsos amigos. Ya sabemos que los “falsos amigos” son esas palabras que corresponden a idiomas diferentes y que se escriben o se pronuncian de manera muy parecida, pero que tienen un sentido parcial o totalmente distinto. Tal es el conocidísimo caso de “billón” (un millón de millones) y de “billion” (mil millones), cuya grafía es casi idéntica. En Guatemala, donde tenemos una especial delectación por el inglés, es común escuchar en el mundo de los bienes raíces que un apartamento o una oficina ofrece una serie de “amenidades”. En realidad se refieren a servicios y comodidades, que es el significado de amenities, y no a algo ameno; es decir, grato. Aunque hay una conexión etimológica, porque ambos términos provienen del latín amoenus (placentero), su significado moderno difiere. La Torre 360°, un edificio de apartamentos, anuncia su gimnasio como una “amenidad”; es decir, como algo agradable, en buen español. Y es posible que lo sea, pero sin duda la intención no va más allá de informar que ofrecen las instalaciones adecuadas para hacer ejercicio. Y esto nos lleva a facilities, que no debe traducirse como “facilidades” si nos referimos a instalaciones o servicios. “Facilidad” significa en español, según el DRAE, disposición u ocasión propicia para hacer algo sin gran trabajo, entre otras acepciones.

El inglés nos ha proveído de una buena cantidad de falsos amigos, como actual, que no significa “actual”, sino “real” o “efectivo”; emphatic, que no significa “enfático”, sino “categórico”; obsequies, que no significa “obsequios”, sino “exequias”; apology, que no significa “apología”, sino “disculpa”, y constipation, que no significa “constipación”, sino “estreñimiento”. Hay uno, sin embargo, que se ha puesto furiosamente de moda en los últimos tiempos: “replicar”. Todo el mundo anda replicando, pero no se refieren a argüir en contra de una respuesta o argumento ni a responder oponiéndose a lo que se dice o manda, de acuerdo con el DRAE, sino a repetir, duplicar o reproducir alguna acción o alguna cosa, que es precisamente lo que significa replicate. Claro que también hay falsos amigos que nos vienen de otros idiomas, como los galicismos fatigue, que no significa “fatiga”, sino “desgaste”; équipage, que no significa “equipaje”, sino “tripulación”, y usé, que
no significa “usado”, sino “gastado”. Un caso aparte es ballotage, una palabra del francés adecuada al español como “balotaje”. El significado entre ambos vocablos difiere, aunque sin dejar de tener alguna cercanía semántica. Ballotage significa, según el Larousse en línea, “empate entre candidatos en la primera vuelta de una votación”, mientras que “balotaje” significa “segunda vuelta”, como nos recuerda la Fundación del español urgente.

Led, oled y amoled son unos acrónimos del inglés que están de moda y que todo el mundo usa, viendo con arrobo la pantalla de su celular o la de su enorme televisor, pero que muy pocas personas conocen su significado. “Led” ya entró al diccionario del español como un sustantivo, pero ya casi nadie se acuerda de quien fue Oleg Vladimírovich Lósev, el científico ruso que desarrolló el primer diodo emisor de luz en 1927. Tampoco de Nick Holonyak, el inventor estadounidense del led rojo, frustrado porque nunca le dieron el Premio Nobel. Y a partir de aquí podríamos listar un buen número de nombres. Por ejemplo, los de los investigadores japoneses Hiroshi Amano e Isamu Akasaki, así como el del japonés estadounidense, Shuji Nakamura, a quienes les otorgaron el Nobel de Física en 2014 por haber inventado el led azul, indispensable para crear la luz blanca, que ahora parece como un frío regalo de los dioses de la tecnología.

>arturo.monterroso@gmail.com

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