Miércoles 19 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

“Ixcanul”

Máquina del Tiempo

Fecha de publicación: 20-09-15
Por: Arturo Monterroso
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Una imagen sólida, contundente y enigmática abre la película Ixcanul, dirigida y escrita por Jayro Bustamante. El rostro esculpido en la piel cobriza de una joven mujer indígena, que permanece por largos segundos en la pantalla, hermoso e inmóvil, es una metáfora del silencio y de la aceptación de lo inevitable. A partir de esta escena, el director nos cuenta de dos mujeres cuya historia tiene significación universal. No hay compasión sino una mirada de respeto por unos personajes que reflejan la precaria condición de muchos pueblos de origen maya, cuya dignidad jamás se pone en duda a pesar de su enorme pobreza y de la fragilidad de una vida que transcurre entre los remanentes de una cultura ancestral, el sincretismo religioso y la sociedad ladina, ajena y distante, simbolizada por la ciudad. El argumento de la película se basa en un hecho narrado innumerables veces: el amor ingenuo, la contradicción de un matrimonio de conveniencia, un embarazo inesperado. Y, aun a pesar de ello, nos cuenta una historia original, en la que destaca la naturalidad de la actuación, la sutileza de una fotografía extraordinaria y la música del kaqchikel, el idioma en que hablan los personajes.

Ixcanul es una película cuyo mayor peso descansa sobre el universo femenino, una historia que está contada desde la perspectiva de dos mujeres indígenas; casi una ofensa en una sociedad como la nuestra, machista, racista y excluyente, en la que todavía prevalece una visión etnocentrista, en la que los “valores” occidentales se consideran superiores a cualquier otra cultura. “El poder de las mujeres termina donde empieza el machismo –dice Jayro Bustamante–, que se mezcla con la religión y los valores conservadores (El Comercio, Lima, 14 de agosto de 2015)”. María Mercedes Coroy, una joven originaria de Santa María de Jesús, protagoniza la historia de María, una adolescente introvertida y silenciosa que, con su familia, vive en los terrenos de una finca en las faldas del Pacaya. La vida diaria, marcada por el trabajo; el amor que llega con una dulzura áspera y la contradicción de un compromiso de matrimonio indeseado son los elementos que sirven de referencia para crear la atmósfera y el ámbito de la historia, con el volcán como sombra ominosa, símbolo de una fe arraigada y muralla que divide al mundo. La actuación de Coroy es magnífica y convincente, solo superada por María Telón que encarna a Juana, la madre de la protagonista, una mujer inteligente, enérgica y segura de sí misma, pero no falta de ternura. Los personajes todos, mujeres y hombres, se mueven en la pantalla con una naturalidad sorprendente en actores no profesionales.

Según Bustamante, Ixcanul es una película del absurdo, del absurdo que rige la vida de personas como la familia de María; del miedo a la libertad y de la destrucción de la identidad del guatemalteco. Pero también del aislamiento, de la vulnerabilidad de los indígenas en una sociedad dominada por los ladinos; del abuso, la injusticia y el tráfico de niños. No obstante, es una película impactante, entrañable y de gran belleza, pero de una belleza agreste, sin maquillaje, sin la intención del folclor o de ser objeto de atracción turística. Una película de una belleza hipnótica, de una autenticidad persuasiva, como dice el crítico cinematográfico Scott Foundas (http://variety.com/2015/film/reviews/berlin-film-review-volcano-1201427204/), y una sombría mirada de la realidad social. Ixcanul es una producción guatemalteco-francesa de La Casa de Producción y Tu Vas Voir Productions. Recibió el Oso de Plata Alfred Bauer de la Berlinale y el premio a mejor película en los festivales de cine de San Sebastián, Guadalajara y Cartagena de Indias. Además, participará en el Festival de Cine de Helsinki, cuyo resultado sabremos el próximo 27 de septiembre. Sin embargo, más allá de los premios, su importancia radica en la capacidad de hacernos reflexionar acerca del universo desigual en el que vivimos.

>arturo.monterroso@gmail.com

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