Lunes 24 DE Septiembre DE 2018
El Acordeón

En agradecimiento

LA TELENOVELA

Fecha de publicación: 02-08-15
Por: ANA MARÍA RODAS
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Lo que viene sucediendo en Guatemala desde hace tiempo da sobrado material para escribir no una; varios ciclos de novelas. Y no precisamente sobre benignos y heroicos personajes: históricos, inventados o híbridos, como son los protagonistas de los ciclos del rey Arturo, el monarca que conocemos como británico pero que ya era mencionado en leyendas célticas y galesas.

 

A la mayoría de los personajes de las más destacadas historias contemporáneas nuestras les viene bien el título de una teleserie mexicana, Infames, que trata temas políticos íntimamente ligados a la corrupción, al narcotráfico, al masoquismo y a un viacrucis generalizado.

 

Como jamás he sido adicta a semejantes seriales, ignoro si la producción fue vista en el país. Mi conocimiento acerca de tal sarta de maldades e inmoralidades, proviene del hecho de que soy periodista y me entero.

 

Epigmenio Ibarra, productor de Argos, la compañía creadora de Infames la anunció así en los medios mexicanos: “El Ejército tiene a los gafes, la Marina a sus comandos, la Policía a sus swats y el Ministerio de Hacienda a cuatro mujeres a quienes veremos operar con gobernadores, empresarios y diputados.”

 

“Veremos cómo se consiguen cosas oscuras” añadió el señor Ibarra, quien hablando de los partidos políticos anunció: “Jugando con cuidado con arquetipos, y al que le quede el saco que se lo ponga, se mostrará cómo el crimen sigue caminando por más que capturen o maten o hagan lo que quieran. La guerra va a continuar porque las llaves de la plata siguen abiertas y porque los señores que lavan ese dinero están incrustados en los altos círculos del poder”.

 

Leí lo anterior hace un par de años, tragué saliva y cambié de página para olvidar la cuestión. Dolía. A lo mejor ustedes habrían hecho lo mismo.

 

 

Por esa época debe haber llegado a Guatemala una persona a quien ahora todos conocemos con el título de Comisionado de la CICIG, el doctor en derecho Iván Velásquez Gómez, quien con el apoyo del Ministerio Público ha puesto al descubierto una serie de inmoralidades “en los altos círculos del poder”, razón por la cual las cárceles del país, dentro de poco, reventarán. Ya están atiborradas, pero si los sinvergüenzas permanecieran de pie las 24 horas, aún habría cupo por unos cuantos meses.

 

Y resulta que a ese hombre, que ha dedicado su vida a la justicia, comprometido siempre con los derechos humanos, ha recibido una acometida furibunda del Organismo Judicial tan solo por haber anotado en un mensaje público, conciso y certero: “Poco servirán al país los esfuerzos que CI CIG y MP hacen para combatir la corrupción, si el OJ no asume su responsabilidad histórica”.

 

Por otro lado, uno de nuestros señalados líderes ha contribuido al ciclo heroico guatemalteco acudiendo a organismos que no tienen vela en este entierro, y dándose una vuelta por la tele extranjera para que un periodista guatemalteco pudiera escribir que el candidato había roto un récord al decir 14.5 mentiras en 7.23 minutos de televisión internacional por cable.

 

El señalado líder pasará, como tantos lo han hecho. Haría bien en fijarse en el rostro y el talante del señor a quien incontables veces, en los últimos tiempos, se le ha pedido la renuncia. Y permanece aún de pie, inexplicablemente. Ese podría ser su futuro, no importa cuántas veces se le quite el audio a CNN en Petén justamente cuando se entreviste a Iván Velásquez.

 

No importa cuántas veces se alquilen buses de colegio para acarrear gente y plantarla frente a la sede de la CICIG; personas que al ser preguntadas por mis colegas no pudieron explicar por qué estaban allí. ¡Lo que se da a conocer cuando no se dice nada!

 

Así, me uno a los miles de personas que han demostrado su agradecimiento a Iván Velásquez por su presencia en nuestro país. Por prestarnos la fuerza que le da la entidad a la que representa, la fuerza de las Naciones Unidas, para lavar el camino –largo por cierto– hacia un país democrático en realidad, libre por fi n de los corruptos y corruptores. Limpio de dinosaurios que debieron haber desaparecido hace ya demasiadas décadas. Gracias.

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