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Editoriales

En Cuba los nuevos ricos salen del armario


A lo más que podemos aspirar es que los seres humanos cada día seamos menos egoístas, menos envidiosos, menos ladrones, menos codiciosos, menos mentirosos, menos lujuriosos. En pocas palabras menos de todo un poco, pero ¿moralmente perfectos? Ni soñarlo. Cuba es uno de los últimos ejemplos de lo que pasa cuando somos exageradamente idealistas. Cuando las dictaduras bajan la guardia, sucede lo de siempre, aparecen los bajos instintos. Es inevitable, de lo contrario el mundo sería un paraíso. Y son los instintos básicos –el Eros y el Thanatos de S. Freud– los que mueven el mundo y sin los cuales no habría vida. ¿Qué vende más en el cine, la televisión, los periódicos, y en general en la publicidad? Todo lo relacionado con la comida, la agresión y la sexualidad –aquí entran la ropa y otros objetos– son buenos negocios. Encendemos la televisión y lo primero que muestran cualquier película o serie –novelas– es escenas de violencia o sexualidad. La educación es esencial para hacer mejores sociedades, aunque no perfectas, y a eso debemos aspirar los guatemaltecos, a una sociedad de paz, respeto, sin abusos de ninguna naturaleza, sin extremos que hagan la vida muy difícil, que todos tengamos lo mínimo para vivir, y que los lujos queden para los ambiciosos, los que no se conforman con lo mínimo, pero no a costa del sufrimiento ajeno, sino de un trabajo esmerado, honrado y de calidad. En la vida no hay cena gratis, todo tiene un costo, cualquier cosa material o no, y a veces el precio no es monetario, sino emocional. Si quiero levantarme de la cama sin abrir los ojos, el precio puede ser que puedo tropezar y lastimarme. Igual es todo. Y como dice el refrán: “el que quiera celeste, que le cueste”. Demos las oportunidades a todos, y veremos que no obtienen lo mismo, así como en una competencia siempre hay alguien que gana a otros, y rara vez hay un empate. Tenemos que aprender a vivir con esta realidad, todos los seres vivos somos diferentes desde el nacimiento, por múltiples razones. Aprendamos de otros e imitémosle hasta donde se pueda, pero sin envidia. El pasado no se puede cambiar, pero busquemos alternativas para mejorar la sociedad y al individuo. Como dice Lin Yutang en su libro La importancia de vivir, la vida requiere un poco de realidad, otro de humor y sensibilidad, y un poco menos de idealismo.

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