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Editorial de hoy

Acaso endeudarse es la solución

opinion

Hasta dónde es posible estirar la pita.

La pandemia del COVID-19 puso en evidencia el papel crucial que juega el Estado a la hora de afrontar situaciones de calamidad, catástrofes o desastres públicos, como reza el Artículo 133 de la Constitución Política, que habilitó al Banco de Guatemala a emitir dinero por Q11 millardos, prestándoselos al gobierno.

Con este crédito y endeudamiento adicional, el presupuesto del Estado en 2020 aumentó 23 por ciento (Q20 millardos), llegando a situarse en Q107.8 millardos, estimándose un déficit fiscal de casi 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Para sobre-simplificar, el presupuesto del Estado se financia primordialmente de dos fuentes: ingresos tributarios; y, endeudamiento interno y externo. Si el gasto es más que los ingresos, la diferencia se cubre con deuda, que es el déficit fiscal. El gobierno tiene una deuda pública acumulada de Q194 millardos, que este año se disparó por los gastos asociados con la pandemia, pero que seguirá creciendo hasta superar los Q305 millardos en el 2025, según el Presupuesto Multianual.

También persisten dudas sobre la efectividad, transparencia y rendición de cuentas en diversos estamentos del Estado y pareciera que la corrupción sigue salpicando algunas acciones del sector público, sin importarles la Pandemia.

La carga tributaria en Guatemala ronda el 10 por ciento, mientras en Latinoamérica y en los países de la OECD (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) es del 23 y 35 por ciento, respectivamente; y, un gasto público entre los más bajos (13 por ciento del PIB), comparado con Centroamérica (18), Latinoamérica (22) y la OECD (28). Mientras en Guatemala el gasto en salud antes de la pandemia era de apenas 1.7 por ciento del PIB (Latinoamérica 2.2 por ciento), en educación 3.1 por ciento (en Latinoamérica 4 por ciento), la inversión pública cayó al 2.2 por ciento del PIB.

Durante el próximo quinquenio, los indicadores  relacionados con el  servicio de la deuda sobre ingresos fiscales serán alrededor del 20 por ciento, o de la deuda respecto del PIB (llegará al 39 por ciento), o sobre los ingresos fiscales, que superará el límite del 250 por ciento, y aunque el diferencial de tasa de interés entre los bonos guatemaltecos y los bonos de Estados Unidos, es tolerable con 205 puntos básicos (a pesar que nuestro riesgo crediticio soberano sigue siendo especulativo), es necesario que desde ahora haya un acuerdo político nacional sobre la forma de asegurar la sostenibilidad fiscal, para la mejor mezcla entre ingresos, deuda y déficit fiscal.

Cabe recordar que los distintos gobiernos no han dado señales de estar dispuesto a honrar las deudas acumuladas que tiene el Estado con el Banco de Guatemala (ahora ya suman Q39 millardos) y con el Seguro Social (cerca de Q50 millardos), lo que cambia drásticamente los indicadores mencionados. Por eso es que el tema debe abordarse pronto y con seriedad.

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