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Editorial de hoy

Hacia un nuevo orden mundial

opinion

Se aprecia venir un desnivel social y serán los Estados fuertes, los que puedan corregir el rumbo.

Después del estremezón que ha vivido la humanidad con el coronavirus-COVID-19, las cosas no volverán a ser igual. Saldremos de la anormalidad para una nueva anormalidad. Cada cuando nos vuelven anormales según las circunstancias. Dialécticamente nos movimos de la incertidumbre al miedo, de este al pánico y de este al dolor, con sentimientos encontrados. Transitamos del confinamiento, a la contención, al distanciamiento social y luego mitigación y transmisión comunitaria, para arribar al caos y la muerte. La pandemia nos ha dejado grandes males como el desempleo masivo, sin embargo, creo que hay buenas nuevas como que habrá una bomba de inyección monetaria interna e internacional con una velocidad para el consumo y la circulación del dinero, aunque temporal, ayudará. Surgirá una generación que establecerá negocios con enfoques distintos. “Estos son los honrados”. Las nuevas empresas y las que se reinventen tendrán que tomar en consideración la ética y responsabilidad empresarial, pues hemos tenido una pandemia de corrupción global. Deben enfocarse en la persona y no solo en generar ganancias. Anteponer las necesidades de los consumidores sin abusar más de la Madre Tierra y de los derechos del humano. El redescubrimiento de problemas estructurales será una oportunidad: Temas como la desigualdad, el agua, la educación, la salud, el hambre, la pobreza, la corrupción, estructuras políticas y otros, no pueden esperar otra pandemia. Todo esto no ha sido una injerencia entre chairos y fachos, pues estos siempre han existido.

Las grandes farmacéuticas retomarán sus mercados y los herbolarios harán esfuerzos para ingresar al suyo. Sí, todo estará en manos de la oferta y la demanda de bienes y servicios, -como siempre-  incluyendo la vacuna. La educación a distancia mandará al carajo a los maestros y éstos desde su casa con una computadora e internet, harán esfuerzos porque la muchachada sea útil, ¿a quién? al mercado. Las fábricas serán altamente automatizadas y abundarán los proveedores de robótica. Sin embargo, algunos políticos seguirán siendo ujieres al servicio empresarial y al latrocinio. Ciertos países serán militarizados, con el pretexto de acabar con el saqueo y la corrupción. Luis XIV resucitará. Esta, -la corrupción- vestirá traje de frac, pagando millones por reparar carcachas voladoras descuidando las políticas públicas de salud. Los cachimbiros se habrán hecho millonarios en la compra y venta de tapabocas. Constructoras vendiendo insumos médicos, olvidando lo que nos enseñó Platón: “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”. La droga alcanzará al consumidor pagando impuestos. Las mascotas serán tratadas en casa y el médico dará recetas virtualmente. Llegarán los medios tiempos y jornadas de lunes a jueves y de viernes a domingo para atacar el desempleo. El autoempleo y el teletrabajo será una realidad. El contacto humano se irá perdiendo, habrá que luchar por más solidaridad, porque ellos, los corruptos se aprovecharán de las consecuencias que dejará este virus ingrato, en medio del mercantilismo especulativo e inhumano. Las iglesias crecerán en número pero no en contenido. Regresarán los falsos profetas, aquellos que antes eran milagreros pero que en la cuarentena se escondieron bajo la cama. Quienes han vivido en miseria morirán y los pobres serán más pobres. Ricos más, clase media menos. Tendrá que surgir otro transporte colectivo. Nos moveremos en la hegemonía del mercado por lo que debe apuntarse a mayor competitividad y productividad, pero con valores y principios de verdadera responsabilidad social. Quizá asistimos al fin de la historia de Fukuyama. Quizá. En fin, no nos dimos cuenta, pero fue la Tercera Guerra Mundial, perfectamente diseñada y dirigida, donde el axioma: “Dejar morir a los ancianos o enfermos es más importante para recuperar la economía…” olvidando que el verdadero científico está para solucionar problemas sociales. Se aprecia venir un desnivel social y serán los Estados fuertes, los que puedan corregir el rumbo. Quién tiene más tragará más. El mundo será otro. La inteligencia artificial (IA) abrirá un espectro de posibilidades. ¿Y el hombre será otro? Quizá. ¿Cómo surgió el coronavirus COVID-19? Desde los tres filósofos de Mileto hasta nuestros días, “la nada no produce nada, ni las ideas provienen de la nada”. La lucha entre el capitalismo de EE. UU. y el capitalismo del dragón chino será más fuerte. Probablemente, retornemos al G7 o G8 ante el descalabro del G20. No obstante, es el momento de repensarlo todo, pues la filosofía, la ciencia, la psicología, la literatura, el arte, la música, estarán presentes, aunque en forma virtual. Es el momento del surgimiento de un nuevo “Renacimiento”, como el que echó por tierra la Edad Media para que florezcan otros actores como Leonardo da Vinci, Miguel Ángel o Rafael. Mientras tanto, me compré un catre para mis reflexiones y descansos entre clase y clase en línea y lo instalé en mi estudio, en esta nueva anormalidad que corresponde al nuevo orden mundial.

* profesor universitario

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