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Editorial de hoy

Cambiar la forma de vernos

opinion

Vernos como especie inmersa en la gran comunidad terrenal, que incluye además de al ser humano, el aire, el agua, los suelos, las montañas, los árboles y los animales; es estar en profunda comunión con la Tierra, el Universo.

La semana pasada celebramos junto con la Universidad del Valle de Guatemala, Ecoactiva, Ajimaya, el Movimiento Ecológico Estudiantil, Atitlán Organics, Jardín de Esperanza, Guate Bee y otros colectivos, el festival de la consciencia en Antigua cuyo objetivo fue el de recordar que somos seres interconectados e 

interdependientes con otras especies. 

En el marco de este espacio de convivencia, intercambio y reflexión, con la película Antropoceno, analizamos cómo el mundo está cambiando aceleradamente y en ello nuestra manera de percibir el tiempo y de percibirnos a nosotros en la 

dimensión del espacio-tiempo. 

Con la actual economía basada en energías fósiles, el avance tecnológico, el uso de celulares, Tablet, etcétera, vivimos en un tiempo regido por las agujas de “time is money” en la que hemos llegado a considerar que la especie humana es la más importante en la Tierra. Hemos olvidado lo que nos enseñaron muchos pueblos originarios y que hoy nos hacen recordar diversos científicos: que somos un continuo de la Tierra, que somos un espejo del cosmos. 

Antropoceno, es un término acuñado por un grupo de científicos que lleva años reuniendo pruebas que demuestren que la Tierra ha entrado en un nuevo periodo geológico determinado por la actividad humana. La minería, la urbanización, la agricultura, las fábricas, la proliferación de presas y canalizaciones, las emisiones de CO2, la producción de plásticos, cementos y otros tecnofósiles, los niveles sin precedentes de deforestación y extinción de especies, son ejemplos de la incursión humana en los ecosistemas que según algunos científicos permanecerán en el tiempo geológico. 

El Antropoceno (la era geológica marcada por la actividad humana) es una amenaza y a la vez es una oportunidad de tomar consciencia colectiva e individual, eso que practican los pueblos Mayas desde su Cosmovisión: que no somos separados de la Tierra, que no somos la especie más importante, sino que es la “casa común” de todas las especies. 

Desde la Cosmovisión Maya se explica que los mayas concibieron el tiempo como movimiento cíclico del espacio, determinado por los cursos astrales y los ciclos de la naturaleza. Y el tiempo es cíclico porque el retorno al origen del Universo significa una nueva creación que garantiza la regeneración de la vida en general. Así, la muerte no es sino un tránsito a otra forma de existencia o un renacimiento como el ocaso y otro de los astros y la renovación de la naturaleza. 

A diferencia de esas concepciones cíclicas del tiempo, nuestras sociedades con la globalización –ese huracán perpetuo de destrucción creadora (como denominó Shumpeter al capitalismo)– asisten a una especie de vaciamiento del tiempo y del sentido de qué es ser humano hoy. Porque hoy por primera vez en la historia humana, el sentido de la vida está dado por que el cada individuo crea para sí mismo. Antes el sentido existencial venía dado por y con la colectividad. 

Establecer al humano como un ser en equilibrio social, espiritual y ambiental, alinear corazón, mente y espíritu en un nuevo modelo social y económico, una visión holística e integradora del ser humano como ser interconectado e interdependiente es uno de los grandes retos que tenemos como especie, porque la sobrevivencia de la especie humana depende del equilibrio que logremos establecer con la Tierra y con otras especies. 

Vernos como especie inmersa en la gran comunidad terrenal, que incluye además de al ser humano, el aire, el agua, los suelos, las montañas, los árboles y los animales; es estar en profunda comunión con la Tierra, el Universo. 

Si queremos sobrevivir como especie debemos abandonar el consumismo como forma de ser y estar. El reto es dejar de basar la economía en costos financieros y empezar a incluir costos ambientales y sociales. ¿cuánto costaría una prenda de Zara si calculáramos el verdadero costo laboral y ambiental? compraríamos únicamente lo básico. 

Los últimos días han estado marcados por huelgas climáticas por todo el planeta, y esta nueva consciencia de chavos y chavas que está amaneciendo es una esperanza y recordatorio de que somos espejos del universo y que juntos y organizados podemos generar un proceso de satisfacción y bienestar colectivo para potenciar la vida en equilibrio con la naturaleza y el cosmos.

 

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