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Editorial de hoy

Dueñez* empresaria Perdimos a uno de los grandes

opinion

De Hermosillo Sonora, su tierra querida, se me ha muerto José Luis Alonso, con quien tanto quería. 

Todo el mundo habla de los grandes líderes, artistas, deportistas, emprendedores; pero poco reconocemos a las buenas personas que nos rodean, y que nos hacen crecer.

Las luces tan brillantes de los hombres y mujeres más reconocidos del planeta atiborran los espacios de los medios de comunicación, de las redes sociales, de las conversaciones colectivas; pero poco caso les hacemos a nuestros vecinos más cercanos, y menos reparamos en todo lo que pueden enseñarnos y podemos compartir.

Hoy quiero escribirles de la pérdida de un ser humano que supo ser un buen hombre, buen padre, buen empresario, buen hermano, buen ciudadano y, sobre todo, buen amigo.

Personas como él puede haber muchas, pero lograr ser su amigo, no es tan frecuente. Me refiero a José Luis Alonso Amarillas (el Chato), sonorense de corazón, mexicano de verdad, y un hombre que siempre supo vivir la vida a plenitud.

Para el efecto ahora recuerdo que el doctor Carlos Llano, fundador del IPADE en México, remarcaba que Joan Manuel Serrat había alterado una significativa palabra del verso de Miguel Hernández al musicalizarlo. En el poema titulado “Elegía a Ramón Sijé”, escribió el poeta: “En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería”.

Serrat, en su canción, titulada igual, modifica las palabras del poema, y enuncia: “…se me ha muerto como de rayo Ramón Sijé, a quien tanto quería”, en lugar de “CON quien tanto quería”, como reza el verso. Vaya que la diferencia es grande. No es lo mismo querer A, que querer CON. Yo quiero a una persona cuando le aprecio, le estimo, como seguramente Hernández estimaba a Sijé. También era muy grande mi aprecio por José Luis. Su partida me causa profundo dolor en el alma.

Pero cuando yo quiero CON alguien, significa que valoro las mismas cosas, respeto los mismos principios, disfruto los mismos momentos, y sueño con futuros cercanos entre ambos. Miguel Hernández y Ramón Sijé no coincidían en algunas ideas políticas, y sin embargo querían lo mismo. En el fondo querían ambos lo mejor para España y los españoles.

El Chato y yo queríamos lo mismo. Soñábamos con un futuro muy afín, para nuestra familia, para nuestras empresas, para nuestro país, para el mundo. Desde luego que nos unía un mutuo aprecio enorme, pero más nos unían nuestras querencias tan afines.

Esto me lleva a un ámbito donde es crucial trabajar intensamente en el buscar un “querer con” poderoso y duradero. Este es precisamente el ámbito de las familias empresarias. La querencia común entre sus miembros tiene que ser muy superior a sus discrepancias.

Hoy trabajo con varios grupos familiares donde es determinante seguir construyendo una querencia común realmente poderosa. Sin ese pilar todo lo que hagan no será suficiente para seguir juntos con éxito y armonía.

Miguel Hernández y Ramón Sijé diferían en asuntos serios de política, pero la querencia que les unía estaba por arriba de esas diferencias. El Chato y yo también tuvimos divergencias, pero al final nuestros sueños comunes las superaron siempre.

Cuando en una empresa familiar no se da la capacidad de sus miembros de dialogar para construir una querencia común verdaderamente potente, las controversias terminarán minando la relación entre ellos, y las posibilidades de continuar creando valor juntos serán cada vez menores.

Ese es el mensaje que me inspira plantearles al recordar a mi amigo. Necesitan luchar por seguir encontrando causas comunes que los mantengan unidos.

No me cabe duda de que José Luis me enseñó a querer. Él quería con intensidad, con pasión, con fuerza. Amaba la vida como pocos. La riqueza de nuestras querencias comunes era abundante y
difícil de describir.

Tuve la oportunidad de vivir muchos buenos ratos con él: viajes, eventos, reuniones, conversaciones, comidas, pláticas. Disfruté de su alegría y conversación amena. Cada minuto a su lado fue valioso. Pero ahora veo que me faltó compartir más con él. Sin duda se nos fue uno muy grande.

c_dumois@cedem.com.mx

http://www.cedem.com.mx

Carlos A. Dumois es Presidente y Socio Fundador de CEDEM.

* “Dueñez®” es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

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