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Editorial de hoy

Estados Unidos en repliegue en inversión y financiamiento de infraestructuras

opinion

Los esfuerzos de Estados Unidos por disuadir a sus principales socios y aliados de Europa de participar en el AIIB fueron infructuosos.

El presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, en su discurso ante el pleno del 19 Congreso del Partido Comunista, que se desarrolló esta semana, expresó, con aplomo y con un sentido de dimensión global, que, “Nuestro país se está acercando al centro del escenario mundial (la evolución del concepto del Middle Kingdom) y continúa contribuyendo a la humanidad. La nación China se eleva alta y firme en el oriente del mundo”.

Hay un ejemplo de ello que no debería pasar desapercibido. China promovió con visión y liderazgo financiero el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, AIIB, el cual inició operaciones en enero de 2016. Si bien es el país sede del Banco y accionista individual más importante, ha logrado incorporar como socios a la gran mayoría de países de Asia y de Europa, una zona que se conoce en su conjunto como Eurasia. Una combinación diversa y única de subcontinentes, regiones, países, mares y océanos donde se asienta un estimado del 75 por ciento de la población mundial y se registran los más altos crecimientos del comercio y las inversiones a nivel global.

Estados Unidos rechazó participar en esta iniciativa en la cual no iba a tener un rol preponderante como lo tiene en otras instituciones multilaterales de financiamiento como son el Banco Mundial y El Fondo Monetario Internacional. Instituciones que por cierto requieren rejuvenecerse y adaptarse ágilmente a los cambios globales.

Los esfuerzos de Estados Unidos por disuadir a sus principales socios y aliados de Europa de participar en el AIIB fueron infructuosos. A este repliegue ante el empuje de China en materia de financiamiento en infraestructuras de conectividad y de desarrollo económico se sumó el retiro de Estados Unidos en enero de este año del proceso de Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, que fue una de las primeras medidas de la Administración estadounidense de Donald Trump. El repliegue de Estados Unidos continúa al condicionar de una manera poco comedida y asimétrica una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, con sus vecinos, socios y aliados, que son Canadá y México. Ambos países a diferencia de los principales socios y aliados de Estados Unidos en Europa no han expresado interés, hasta ahora, en adherirse al AIIB, que encabeza China. Y la iniciativa de Estados Unidos de ampliar la construcción del muro en la frontera con México es el proyecto de “infraestructura “al que se le está dando prioridad contrario al concepto de promover proyectos de conectividad y desarrollo económico como los que promueve China a través del AIIB.

En relación al muro el canciller de México, Luis Videgaray, fue tajante ante el Senado de su país, “México no pagará de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia un muro que se construya a lo largo de la frontera. No es una postura de negociación ni una posición de México. Es parte de un principio fundamental de dignidad y de soberanía nacional”.

Me parece que Estados Unidos está subestimando seriamente la importancia estratégica no solo la de carácter bilateral sino la regional y global de su relación con México que se percibe extensiva al resto de países de América Latina.

México no se ha quedado de brazos cruzados ante la embestida de su socio del norte. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, participó en los primeros días de septiembre pasado en la IX Cumbre de los países del BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), que se realizó en China, en la cual le abrieron a México las puertas para incorporarse a este formato multilateral. Esta iniciativa abre espacios que podrían redundar en un replanteamiento de la asociación estratégica entre China y México.

México, al igual que los países del SICA y Colombia, requiere de grandes inversiones en infraestructuras de conectividad y desarrollo económico. Si Estados Unidos no ofrece para ello mecanismos financieros competitivos y viables, esta región de América Latina, empezando por México, estará abierta a desarrollar una relación más estrecha con China y mostrar interés de participar en el AIIB como lo hicieron en su momento los principales socios y aliados de Estados Unidos. El presidente Xi Jinping lo tiene claro.

El repliegue de Estados Unidos en América Latina es la oportunidad para que en las próximas décadas China en armonía con la integración global pueda afirmar que está en el centro del escenario mundial.

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