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Editorial de hoy

El peligro del plástico en nuestras vidas

opinion

Este material tarda cientos de años en descomponerse en el medio ambiente.

 

Después del feriado del Semana Santa, fui testigo en las playas de Santa Rosa, cerca del Chapetón, de un mar de basura, los residuos de lo que consumimos flotaban modificando e interviniendo drásticamente al inmenso azul. Miles de botellas plásticas y bolsas plásticas daban un sórdido color al paisaje costero.

Acaso no nos damos cuenta, pero aquí y en el resto del mundo, lo que respiramos es oxígeno, publicidad y plástico, casi todo lo que nos rodea está hecho de plástico. Y a pesar de las campañas y de la información ya disponible, como sociedades, no parecemos conocer (ni asumir) los enormes peligros de la manera en la que hoy organizamos la vida supone no solo para nosotros mismos, sino para las especies y para el planeta entero.

El plástico está hecho a base de derivados del petróleo, es material que el planeta no puede digerir, es decir que no es biodegradable. Investigando sobre ello, me voy enterando que somos apenas la tercera generación en utilizar este material nocivo y que todo el plástico que se ha producido sigue existiendo en el planeta, la mayoría de este flotando en los océanos causando estragos en las especies marinas.

Según diversos estudios científicos, el plástico tarda cientos de años en descomponerse en el medio ambiente, hasta mil años según el tipo de plástico.

¿No nos hemos dado cuenta que utilizar masivamente un material tan duradero para objetos desechables es un error garrafal de consecuencias monstruosas para nosotros y para el planeta? Es decir, es necesario señalar lo que indican múltiples estudios científicos al corroborar que el uso del plástico supone una amenaza para la salud humana, ya que algunos plásticos comunes liberan sustancias químicas nocivas en el aire, los alimentos o bebidas. Estas sustancias liberadas no se ven, pero si utilizamos plástico en los alimentos, es probable que los estemos consumiendo.

 Y es que el plástico en el medio ambiente se va fragmentando en trocitos cada vez más diminutos que atraen y acumulan sustancias tóxicas.

El Bisfenol A es un compuesto que se emplea para fabricar el plástico de envases. Según el reconocido científico español Dr. Ángel Nadal, “existe suficiente evidencia como para pensar que el Bisfenol A produce alteraciones importantes y está detrás de patologías a nivel epidemiológico en animales y humanos”.

Señala también que existe una “falta de información y especificidad” sobre la presencia de compuestos como el BPA o el BPS en los envases de plástico que usamos a diario. “Es difícil estar informado a nivel científico sobre los disruptores endocrinos”, afirma. El catedrático de Fisiología de la UMH recomienda evitar el uso de Bisfenol A y de plástico.

Según diferentes organizaciones, en EE. UU. (5 por ciento de la población mundial) cada semana se desechan 500 millones de botellas de agua de plástico. Si las pusiéramos en fila darían la vuelta al mundo cinco veces. Solo en EE. UU., cada 5 minutos se tiran 2 millones de botellas de plástico, suficientes para cubrir ocho campos de fútbol.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), entre un 70 y 90 por ciento de los residuos acuáticos que se encuentran en las playas son plásticos. Los animales confunden el plástico con alimento y lo ingieren, lo cual les causa la muerte. Alrededor de 100 mil animales marinos como pingüinos, ballenas, tortugas, focas, peces, marsopas, aves marinas y delfines mueren cada año debido a la ingesta de bolsas plásticas.

Si revisamos los basureros de Guatemala, vemos a simple ojo, pareciera que el 90 por ciento de lo que desechamos es plástico, es decir, es materia que no se va a descomponer y que es muy probable que termine en los océanos.

Los empresarios y productores de plástico advierten que es tarea del consumidor reciclar. En mi opinión son los empresarios que por amor y respeto a la vida y al planeta tendrían que poner todos sus esfuerzos en cambiarse a alternativas a este material, pero sus ansias de lucro son mayores que el deseo de dejarles un planeta más sano a sus propios hijos. Triste realidad.

Si las empresas de plástico en este país no fueran el emporio que son y tuvieran un mínimo de conciencia sobre el planeta que heredarán a sus hijos y los peligros a la salud, tomarían como prioridad informar sobre los peligros del plástico y buscar soluciones y sustitutos a esta mercancía que está causando muerte a miles de especies marinas y daño a la salud humana. Por amor y respeto a la vida, debemos reducir el uso del plástico por el peligro mortal que representa para nosotros, las especies y el planeta.

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