[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Editorial de hoy

Muy temprano para ser tan predecible

opinion

Flotamos, arrastrados por la inercia.

El tiempo transcurrido desde el cambio de autoridades democráticas es breve, pero suficiente para apreciar tendencias. El régimen político no se moverá más allá de lo que la eficaz presión externa lo mueva. Y por supuesto esa presión no estará en todos los temas ni todos los días, por lo que la agenda reformista del Estado quedará otra vez pospuesta o tan diluida, que el régimen continuará el curso irremediable del deterioro, expuesto en escándalos mediáticos.

Lo más relevante seguirá ocurriendo en torno a la acción del Ministerio Público y la CICIG en los tribunales, lo cual es bueno para sanear el sistema, pero insuficiente para transformarlo. En el Congreso, Mario Taracena parece haber quedado en minoría. La derrota, sesión tras sesión, de las reformas de la Ley Electoral y de Partidos Políticos da la pauta del afincamiento del viejo sistema que estuvo en la picota durante 2015.

En el Ejecutivo el panorama es aún más desalentador. Decir que no hay agenda ni hoja de ruta equivale a admitir la inercia de la crisis de 2015 que el gobierno de Otto Pérez expuso escandalosamente y que Alejandro Maldonado apenas administró trasladando la papa caliente. Ya pasó la mitad de la agenda económica con exenciones acotadas, y vendrá la otra mitad, de nueva cuenta, con los salarios diferenciados, como ya lo anticipó la nueva ministra de Trabajo. Más allá de la precarización de la base financiera del Estado y del trabajo, se agota el horizonte económico.

La comunidad financiera internacional lanzó un pequeño salvavidas condicionado a la recuperación del poder tributario del Estado, o sea, la limpieza y reestructuración de la SAT. El salvavidas sirve al menos durante este año para flotar, pero arrastrados por la inercia de la crisis nos lleva al mismo sitio, pero con mayor desgaste. Mientras, el presidente Jimmy Morales sigue en su encierro político y al parecer lo asume de manera complaciente, o al menos parece cómodo. La mala relación del mandatario con la prensa es demasiado precoz y sin embargo es la mejor medida de su aislamiento y la incomprensión de la naturaleza simbólica del poder político.

Nuevamente el factor desequilibrante es la ciudadanía y sobre todo los sujetos políticos constituidos en 2015 que, sin duda aturdidos, ven cómo la masa gelatinosa que con tanto trabajo removieron está volviendo a su viejo sitio y forma. Ahora bien, el resorte psicológico que se activó hace un año provocando que las plazas estuviesen colmadas durante 20 semanas, no es automático. La gente se podrá pronunciar a través de las redes sociales ejerciendo presión, pero no significa necesariamente que saldrá a las calles. Pero el precedente dice que la sociedad es capaz de sacudirse la anomia cuando le quieren ver la cara.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia mario mérida
Ética y corrupción

Los políticos deberían leer a Kant.

 

noticia Edgar del Cid > elPeriódico
Le da lección a su marido por poner “like” a otras mujeres
noticia Renzo Lautaro Rosal
Decisiones: en favor de quiénes?

Mientras la solidaridad adquiere un sinnúmero de expresiones positivas, profundamente humanas y desgarradoras, portadoras de vida y esperanza; los oscuros mundos también están al acecho.



Más en esta sección

La portada del día

otras-noticias

Las de la paciencia

otras-noticias

El obstáculo en la negociación de las Cortes

otras-noticias

Publicidad