[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Editorial de hoy

“Spotlight”

opinion

Un Oscar que abre los ojos a la necesidad urgente de educación sexual.

La mejor película del año es la representación de una historia también galardonada. En el año 2003 los reporteros del Boston Globe recibieron el premio Pulitzer por meritorio servicio público debido a la investigación que hicieron de un asunto muy grave: la extendida práctica de los curas católicos de abusar de menores y, para mayor agravio, que dicha perversión era parte de un sistema que no solamente permitió, sino que también encubrió los crímenes.

Ciertamente, construir la investigación periodística alrededor de cómo la sociedad (firmas de abogados, las Cortes y aún las familias de las víctimas) se doblegó a la poderosa influencia de la Iglesia; demostrar que la estructura eclesiástica consentía y apañaba los delitos sexuales; probar que no se trataba de casos individuales sino de un problema sistémico, fue la misión de los aguerridos periodistas.

Premiar esta película, por encima de las otras nominadas, constituye un acto político. La pederastia en el seno de la Iglesia católica es un fenómeno extendido a lo largo y ancho del globo. Miles de casos han sido documentados. Ello implica a miles de niñas y niños afectados por un abordaje de la sexualidad no solamente equivocado sino destructivo y delincuencial.

Efectivamente, los crímenes de estos curas (supuestamente castos), se cometen utilizando la autoridad que nace de la íntima relación que pueden establecer con los niños y adolescentes a su cargo. Sus desviaciones están íntimamente ligadas a una percepción de la sexualidad que no tiene nada de inocente. Por el contrario, la noción “pecaminosa” que la Iglesia impone sobre el cuerpo y la sexualidad humana no hace sino pervertir el proceso de maduración natural. Para cerrar el círculo de horror, la secretividad impuesta a los niños, a los padres, a la sociedad y al aparato de justicia sobre la comisión de estos desvíos, sirve a un sistema de hipócrita donde, por un lado se condena al cuerpo y la sexualidad y, por el otro, se protege la perversión.

La lección más importante que nos deja este pedazo de historia, es lo fundamental que resulta la educación sexual de los niños y los adolescentes. No podemos permitir que continúen siendo víctimas de abusos debido a su falta de conciencia crítica. Construir una falsa noción de pecado sobre el cuerpo, elaborar una secretividad social alrededor de la sexualidad, acallarla, solo facilita la acción de los abusadores y expone a los más vulnerables a múltiples riesgos. Por eso la Iglesia es la menos indicada para obstaculizar la emisión de la normativa necesaria. Tiene una larga cola que puede (y debe) ser machucada.

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Paola Guerra
Después del vestido, llegó el debate viral por el zapato

Las redes sociales están una vez más debatiendo sobre el color de un objeto.

noticia Juan D. Oquendo
Miscelánea

AT-Field @Tropismo

noticia KATERIN CHUMIL / ELPERIÓDICO
Negociaciones avanzan entre estudiantes y el CSU

Autoridades y estudiantes de la Usac confirmaron que hasta que no se aborden todas las demandas, no serán reabiertos los campus en todo el país.

 



Más en esta sección

Las posibles rutas de Trump hacia la victoria el 3 de noviembre

otras-noticias

Virgen del Rosario tendrá una serenata virtual

otras-noticias

Zeta se fortalece a huracán y tocará tierra en Luisiana el miércoles

otras-noticias

Publicidad