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Editorial de hoy

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opinion

De Estrada Cabrera a Herrera y Orellana

Por nombramiento del Congreso de la República, el diputado cabrerista (ya convertido en unionista) Carlos Herrera y Luna (1856-1930) fue designado presidente en funciones de Guatemala del 15 de abril al 5 de septiembre de 1920 para sustituir al licenciado Manuel Estrada Cabrera y después fue electo Presidente de la República del 16 de septiembre de 1920 al 6 de diciembre de 1921, cuando fue derrocado por un golpe de Estado patrocinado por la United Fruit Company y encabezado por el general José María Orellana Pinto, quien había sido Jefe de Estado Mayor del presidente Estrada Cabrera cuando ocurrió el atentado de la bomba y después fue diputado cabrerista.

Carlos Herrera y Luna.

Carlos Herrera y Luna.

Trascendió que el general Jorge Ubico Castañeda también participó en el golpe de Estado contra el presidente Carlos Herrera. La United Fruit Company patrocinó el golpe porque Herrera se negaba a ratificar las concesiones de tierras que le había otorgado Estrada Cabrera. Desde entonces la Ufco. Se convirtió en un Estado dentro del Estado de Guatemala, porque ponía o quitaba gobiernos. Carlos Herrera fue seleccionado, a pesar de haber sido diputado a la Asamblea Legislativa durante todo el gobierno de Estrada Cabrera, ya que tenía una reputación intachable en todo el país por sus distinguidas cualidades personales y por su gran fortuna que lo hacía inmune a la
tentación de saquear el erario nacional.

General Jorge Ubico Castañeda.

General Jorge Ubico Castañeda.

A partir de entonces se empezó a oír hablar mucho del ahijado del Reformador Justo Rufino Barrios, general Jorge Ubico Castañeda, quien anteriormente había sido Jefe Político en varios departamentos, principalmente Retalhuleu, y Estrada Cabrera le había escogido para ser ministro de Fomento en su último gabinete. No obstante, en la misma sesión en la que se le declaró “incapacitado para gobernar”, Ubico se presentó ante la Asamblea Legislativa para declarar en contra de “la tiranía” de Estrada Cabrera.

El general José María Orellana rodeado de sus ministros y colaboradores.

Para el 7 de abril de 1920 todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al Partido Unionista y la autoridad de su directiva era respetada en toda la República. Mientras que al presidente Manuel Estrada Cabrera, tras veintidós años de dictadura, le quedaba un grupo reducido de partidarios que todavía buscaban su protección precaria y unos cinco mil hombres de tropa, en su mayoría indígenas descalzos de Momostenango, bien armados y en posesión de los dos anticuados cuarteles o fuertes: Matamoros y San José Buenavista, donde se encontraba la Santa Bárbara o depósito de municiones.

Soldados momostecos descalzos al servicio de Estrada Cabrera.

Soldados momostecos descalzos al servicio de Estrada Cabrera.

No obstante, en su desesperación por aferrarse al poder, Estrada Cabrera trató de resistir desde su residencia oficial de La Palma durante la llamada “Semana Trágica” y con la artillería a su disposición cañoneó el norte de la capital, por la finca El Zapote, donde suponía que estaba la sede de los unionistas, porque uno de sus principales líderes, don José Azmitia, trabajaba de Contador en la fábrica de cerveza instalada en esa finca.

Estrada Cabrera saliendo de La Palma rodeado de miembros del Cuerpo Diplomático.

Estrada Cabrera saliendo de La Palma rodeado de miembros del Cuerpo Diplomático.

Hasta que se rindió el 14 de abril de 1920 y abandonó La Palma acompañado de algunos miembros del cuerpo diplomático acreditado en Guatemala y de su fiel colaborador, el poeta peruano José Santos Chocano, quien le acompañó hasta el final.

Los unionistas no tenían armas, ni habían buscado conexiones militares. El dirigente obrero Silverio Ortiz Rivas, al frente de los obreros de la capital, y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de estar con ellos en caso de un conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Ávila, tenía tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar. Por cierto que veinticuatro años más tarde Silverio Ortiz Rivas participó también en las luchas cívicas contra los generales Jorge Ubico Castañeda y Federico Ponce Vaides.

Dirigente obrero Silverio Ortiz Rivas.

Dirigente obrero Silverio Ortiz Rivas.

Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero a propuesta de Tácito Molina se resolvió que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre emergente que inspirara plena confianza a la directiva del Partido Unionista y que no debía de ser un miembro relevante del mismo partido, dejando para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Adrián Vidaurre, quien años antes había sido Auditor de Guerra y posteriormente fue inmortalizado como tal en la novela “El Señor Presidente” del escritor Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura, y su segundo, José Beteta. Entre los diputados con quienes se pactó estaban: Mariano Cruz, Carlos Herrera, y Manuel Arroyo. Por parte de los unionistas, los que negociaron con los diputados fueron: Tácito Molina, Manuel Cobos Batres, Demetrio Ávila y el doctor Julio Bianchi Smout. Y al final, acordaron que el presidente interino fuese Carlos Herrera, pero que los cabreristas iban a tener derecho a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres. Algunos escritores unionistas, como Rafael Arévalo Martínez, aducen que el Partido Unionista aceptó esta fórmula, propuesta por Vidaurre, por buena fe y por desconocimiento político, dados los nefastos resultados que tuvo.

Se acordó cómo se formaría el gabinete y se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que la agenda sería: 1) conceder licencia (no solicitada) a Estrada Cabrera para ausentarse del país, para tenderle un puente de plata para que se fuese del país sin haber sido enjuiciado y encarcelado; 2) elegir a Carlos Herrera como presidente provisional; y 3) emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo gobierno como la única autoridad legítima de la República.

Pero llegado el momento Vidaurre no presentó el decreto acordado, traicionando a los unionistas y quedando en una posición privilegiada, ya que en caso de que Estrada Cabrera no fuese derrocado, no quedaba dañada su reputación de liberal cabrerista. Así, en vez de conseguir una victoria contundente, los conservadores unionistas se tuvieron que conformar con un nuevo gobierno que estaba constituido por el presidente Carlos Herrera, quien a pesar de su honradez y honorabilidad, era débil de carácter y estaba fuertemente ligado a los cabreristas.

Entonces la Asamblea Legislativa, dirigida por Adrián Vidaurre, declaró “mentalmente incompetente” al presidente para gobernar y designó a Carlos Herrera como presidente interino mediante el Decreto 1022 del 8 de abril de 1920. Y los grandes derrotados fueron los unionistas porque entre los nuevos gobernantes solamente eran unionistas Luis Pedro Aguirre en Relaciones Exteriores y Adalberto Saravia en Gobernación, mientras que todos los demás ministros, y hasta el hermano del presidente –Salvador Herrera– estaban ligados a los antiguos cabreristas y dominaban el nuevo gobierno.

Los conservadores que se habían unido en el Partido Unionista a finales de 1919 a instancias de Manuel Cobos Batres carecían de experiencia política y fueron hábilmente manejados por los antiguos miembros del gobierno liberal de Estrada Cabrera, tras la caída de éste. Como resultado, cuando Carlos Herrera fue confirmado presidente de la República, su gobierno estaba conformado mayoritariamente por antiguos miembros del régimen liberal cabrerista y unos cuantos unionistas. Este gabinete estaba conformado de la siguiente manera: en Gobernación, Adalberto Saravia (Partido Unionista), en Relaciones Exteriores, Luis P. Aguirre (Partido Unionista), ministerio de Guerra, José A. Beteta (cabrerista, pero quien estuvo a cargo fue Adrián Vidaurre); Hacienda, Adrián Vidaurre (cabrerista); Educación Pública, Manuel Arroyo (cabrerista) y Fomento, Alberto Mencos (cabrerista). O sea que la mayoría de los miembros del gabinete de Carlos Herrera eran liberales cabreristas, a pesar de que los conservadores unionistas habían sido los autores de la caída de Estrada Cabrera. (Continuará)

Twitter@jorgepalmieri

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