[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Editorial de hoy

El Puente Belice y Gustavo Argüello

opinion

Necesaria continuidad de las políticas de Estado.

Hace más de cincuenta años –en 1959– se inauguró el Puente Belice, tramo fundamental de la carretera que une a la ciudad de Guatemala con el océano Atlántico, culminado, así, el proyecto que nueve años antes, en 1950, se propusiera, como candidato, el expresidente Jacobo Árbenz Guzmán, como uno de los cuatro puntos de su plan de gobierno, proyecto que estaba llamado a romper con el monopolio que imperaba en esa ruta (el servicio de ferrocarril de la empresa americana IRCA, ramal que era de la United Fruit Company) y que fuera culminado a pesar de las diferencias ideológicas –como una política de Estado– por los gobiernos sucesivos, los de los expresidentes Carlos Castillo Armas, Luis Arturo González López, Guillermo Flores Avendaño y Miguel Ydígoras Fuentes.

 Cincuenta años después, el Puente Belice, medular como lo es en la red vial de Guatemala, necesita de urgentes e importantes reparaciones, no siendo especulativo, en absoluto, el peligro de un colapso.

 Finalizándose el gobierno del expresidente Óscar Berger se hizo un estudio que preparaba el proceso pero –sumamente mediocre y negocio de por medio– se llegaba a preocupantes conclusiones y –lo que es más grave– a que después de ejecutadas las recomendaciones que se hacían pudiera llegarse, incluso, a una situación más crítica: El Puente –así lo dicen las conclusiones– hecho lo recomendado no resistiría el congestionamiento de vehículos pesados en ambas direcciones, por lo que se llegaba a la solución “técnica” ¡Es el colmo! que, una vez reparado, se acudiera a básculas para controlar el peso, “antes de que los vehículos cruzaran”…

Solución de este tipo –sin ser adivinos– podía hacernos ver –desde ya– el caos vial que vendría a producirse.

 También afirmaba el estudio de marras que “en circunstancias normales” las reparaciones que se proponían resultaban suficientes pero es el caso que cabía preguntarse ¿Y qué pasaría en circunstancias “anormales”?

 El diseño técnico de un puente implica el cálculo de la resistencia precisa para que sea capaz de asumir las cargas que puedan presentarse en el peor de los casos y esto, y no lo otro –condiciones “ordinarias”– es lo que tiene que lograrse con el Puente reparado.

 Urge repararlo ¡Qué duda cabe! Pero urge repararlo bien y ello no puede lograrse si se actúa tan solo para “taparle el ojo al macho” y –además– y como si fuese poco, con el afán –empezó a ser obvio, entonces– de sustraerse de la licitación pública internacional que se impondría en un proyecto de tanta envergadura y fue por eso ¡Menos mal! que la “inquietud”, quedó paralizada.

 La desgracia puede ocurrir y si no hacemos los trabajos correctos y en el tiempo justo, no lamentemos, después, lo sucedido.

Además de las víctimas que podría cobrar una desgracia semejante, el Puente Belice es el núcleo medular de la red de carreteras nacionales y su colapso pondría en jaque a toda la economía nacional.

¿Ya sintió usted como se “hamaquea”? ¿Verdad que el “caso hipotético” que contemplaba y descartaba el “estudio” de la administración Berger resulta que no es, tan hipotético?

En fin, a pesar de los errores señalados, aquel estudio vino a abrir brecha en este tema y es preciso que la necesidad de su reparación se asuma como política de Estado, tal y como se hizo con su propia construcción.

Si la carretera al Atlántico, fue llevada a su culminación con el Puente Belice, esfuerzo de varios gobiernos sucesivos ¿Podría su reparación acaso unirnos, con idénticos propósitos?

Por varios años fui Administrador Delegado, Apoderado General y Abogado de Aceros Prefabricados, Sociedad Anónima, cabeza del grupo empresarial establecido por Gustavo Argüello Pasos –severo consigo mismo, generoso con sus empresas, una de las grandes razones de su éxito– y fue él quien me alertó sobre el peligro de que el Puente Belice llegara a colapsar, así como también –tema distinto– de la posibilidad de reacondicionar el viejo puente del ferrocarril –conservarle su función original y llevarlo a cuatro vías.

Gustavo Argüello y su grupo de empresas –por principio– no trabajan para el Estado, decisión tomada tras amargas experiencias, refractarias a la corrupción de cualquier tipo.

Ni trabajan para el Estado, ni trabajo para estas, por lo que la prevención que realizo rebasa cualquier sospecha de intereses empresariales o personales de algún tipo: El peligro de colapso del Puente Belice es real y resulta casi milagroso que no se haya producido la tragedia pero no resulta menos real el peligro de chapuces –remedios que pueden resultar incluso peores que la propia enfermedad– entremezclados de corrupción, sea directa o solapada,

En otras palabras, manos a la obra pero, a la vez ¡Cuidado!

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia Europa Press
UNICEF pide US$1.6 millardos para reforzar su respuesta para los niños afectados por la pandemia
noticia AFP
Márquez sobrevive a la pista de Misano y ya lidera el Mundial de MotoGP

El piloto español de Honda Marc Márquez se impuso pese a la lluvia en el Gran Premio de San Marino de MotoGP, este domingo en el circuito de Misano, logrando su cuarta victoria de la temporada, que le permite alcanzar al líder del Mundial Andrea Dovizioso.

noticia Luisa Paredes
Relator condena acoso a la jueza Erika Aifán


Más en esta sección

Dodgers quedan a un juego de ganar el título de la Serie Mundial

otras-noticias

Facebook con nuevo traductor para 100 idiomas

otras-noticias

Guatemaltecos adornan a sus fallecidos en el cementerio General

otras-noticias

Publicidad