[theme-my-login default_action="register" show_links="0"]

¿Perdiste tu contrseña? Ingresa tu correo electrónico. Recibirás un correo para crear una nueva contrseña.

[theme-my-login default_action="lostpassword" show_links="0"]

Regresar

Cerrar

Publicidad

Editorial de hoy

El imperio de la descalificación

opinion

En Guatemala, descalificar a las personas se ha vuelto el deporte nacional. Descalificar es desautorizar, desprestigiar, desacreditar, restar valor o destruir a la persona que le cae mal a alguien, que se le tiene envidia, odio o rencor, que se le adversa ideológicamente, que se le teme por su independencia o que se le pretende impedir a toda costa que acceda a un cargo, puesto o empleo, simplemente porque no o porque puede hacer cambios que afecten intereses creados o el statu quo.

Con absoluta ligereza se recurre al sotto voce, a la calumnia, a la infamia y a la difamación para sacar a alguien de circulación, de la carrera hacia una meta, de la competencia abierta.

Las tachas, o sea las faltas o defectos que se encuentran en las personas, que las hacen imperfectas, no idóneas, no se limitan a las tachas justificadas y acreditadas, sino también a los injustificados y canallas “peros”, a los “pelos en la sopa”, a los “anónimos” que causan escarnio.

Por supuesto, como los méritos no se valoran ni importan, la manera de subir a alguien es a base de demeritar a otro o a los otros, a fin de hacer valer aquello de que “en el país de los ciegos el tuerto es rey”. Hay tanto de aquello de promover al mediocre y destruir al lúcido, al talentoso, al esforzado, al brillante. Se prefiere al “hombre masa” de Ortega y Gasset que al que puede hacer bien las cosas, con responsabilidad.

En las redes sociales se puede observar cómo funciona la manipulada descalificación sistemática. Desde los “call centers ad hoc” se dispara con puntería contra los “otros”, contra los adversarios, los inconvenientes, los independientes, los enemigos y los molestos.

Durante el régimen de Álvaro Colom (2008-12), la descalificación política se volvió sofisticada y degenerada. Los “peludos” se profesionalizaron y especializaron en descalificación política y la introdujeron en las redes sociales. Su misión fue (y sigue siendo) socavar a los disidentes, periodistas independientes, críticos, desafectos y opositores políticos, así como mentir, mentir y mentir, hasta que, como aconsejaba el propagandista nazi Joseph Goebbels, las mentiras se aceptaran como verdades por los incautos.

Los actuales procesos de selección de magistrados de la Corte de Constitucionalidad han dado pie también a esta descalificación sistemática, la cual, según hemos advertido, busca destruir o liquidar a candidatos que pudieran estar en posición de desbancar a otros que son mediocres pero están aupados por poderosos. Suena a que los ungidos son estos últimos y todos los otros deben quedar eliminados. La misión pareciera ser echarles lodo y basura para que los “intocables” resulten electos. ¡Qué grueso! ¿Será que los electores caerán en la trampa?

Publicidad


Esto te puede interesar

noticia ANA LUCÍA GONZÁLEZ elPeriódico
Por definirse cálculo del Situado Constitucional

Comisión del Cálculo Matemático para definir Situado Constitucional del 2020 podría tomar como base el Censo del 2018, aunque alcaldes aseguran que ya se decidió la aplicación de las proyecciones de población del Censo 2002.

noticia DPA / AFP
Venezolanos cumplen cien días en manifestaciones

Las marchas se mantienen, un día después de que el líder opositor Leopoldo López quedó bajo arresto domiciliario.

noticia AFP/DPA
EE. UU. y otros 21 países expulsan a diplomáticos rusos

La medida fue tomada tras el envenenamiento de un exespía ruso en Londres. La Casa Blanca afirmó que el atentado es un ataque contra la seguridad y estabilidad.



Más en esta sección

Asesinan a Juez de Primera Instancia en Petén

otras-noticias

EEUU dice que Irán y Rusia obtuvieron datos de electores registrados

otras-noticias

Jefe de Comando Sur de EE.UU. analiza con El Salvador lucha contra narcotráfico

otras-noticias

Publicidad