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Editorial de hoy

Sin sujetos de cambio, no hay cambio

opinion

Ciudadanos que aún no descubren su rostro.

Para salir del atasco Guatemala necesita de un nuevo orden. Pero el nuevo orden no es como construir un edificio y contemplarlo terminado. En la edificación de un nuevo orden social es menos importante el resultado que el proceso, porque el producto final (llámense instituciones, normas o políticas) es inacabable y porque en el camino ocurre otra constitución que es la fundamental, la de los sujetos.

Los sujetos son políticos que gobiernan representando los distintos intereses de la sociedad y su arte consiste en conjugar esas diversas agendas, sin sacrificar a nadie, y al final del día procurando el bien común, que es el basamento del nuevo orden. Los sujetos son empresarios cuyo talento, creatividad y riesgo les permite formar y acrecentar capital en distintas escalas, de manera sostenible, es decir, asumiendo sus responsabilidades laborales, tributarias y ambientales. Los sujetos son trabajadores que aportan habilidades, empeño y son corresponsables del proceso de construcción en la medida de una inserción laboral digna, para lo cual se organizan sin perder de vista su entorno social.

Hay muchos otros sujetos de identidades cuya dimensión es inescapable a la construcción del nuevo orden: la juventud, las mujeres, los pueblos indígenas y tantas más. Los sujetos comunitarios son claves, pues en los territorios es donde impacta positiva o negativamente la política (esto es, los servicios básicos, la inversión etcétera).

En un conversatorio el jueves pasado, en ocasión del 5º aniversario de Plaza Pública una chica tomó la palabra y dijo que al final de tantas movilizaciones en 2015 no logramos nada. Se refería a que elegimos un gobierno tan desesperanzador o más que los anteriores y que muchos diputados siguen concentrados en su ombligo pecuniario, desentendidos del mundo. En general el clima en el salón era pesimista, al punto de asumir que esas marchas que “apenas” lograron la renuncia de un gobierno y fortalecieron el camino de la justicia y la lucha contra la impunidad, habían sido manipuladas por un poder “supra”. Yo veía a los jóvenes y no tan jóvenes en ese auditorio y me decía: si ellos y ellas son el mayor logro de las movilizaciones. Son sujetos ciudadanos que aún no descubren su rostro ni son conscientes de su poder transformador.

Guatemala está viviendo ahora mismo un trance de destrucción de viejos órdenes que es indispensable para reconstruir, pero sin los nuevos sujetos políticos, empresariales, trabajadores, campesinos, jóvenes, mujeres, indígenas, comunitarios y, en general, ciudadanos preocupados y ocupados por el destino de su sociedad, no habrá nuevo orden. El nuevo orden es también y sobre todo cultural y hay una conciencia social en expansión que debe explotar para adquirir lucidez.

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