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Un poco de historia (11)

Caída de Manuel Estrada Cabrera (1)

Foto oficial del presidente Manuel Estrada Cabrera en su último período.

Foto oficial del presidente Manuel Estrada Cabrera en su último período.

Hay algunos historiadores que afirman que cuando el licenciado Manuel Estrada Cabrera comenzó a desempeñar la Presidencia de la República, tras la muerte del Presidente José María Reyna Barrios, tenía un carácter suave y amigable, pero lo cambió porque desde el principio sufrió muchos atentados, de todos los cuales salió ileso. El primero de esos atentados fue antes de asumir la presidencia interina, cuando un grupo de militares trató de impedirlo por la creencia que tenía sangre en las manos por la sospecha de que había sido el autor intelectual del magnicidio, pero salió en su defensa la compañía de caballeros cadetes de la Escuela Politécnica que estaba haciendo guardia ante los restos del expresidente Reyna Barrios. Es curioso que, algunos años más tarde, uno de los atentados emblemáticos contra él fue precisamente de los cadetes.

Según el Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, de la Asociación de Amigos del País, ese mismo año Estrada Cabrera acusó al Encargado de Negocios de México, Carlos Lera, de estar ayudando a un grupo de sus enemigos a preparar una invasión desde el Estado de Chiapas (México), dirigida por su adversario Próspero Morales. En julio de 1903, convocó a una Asamblea Nacional Constituyente que modificó el Artículo 66 de la Constitución para permitir la reelección presidencial, con base en lo cual se hizo reelegir en 1904, 1910 y 1916, hasta que el Movimiento Unionista le derrocó en 1920. Marroquín Rojas publicó también otro libro sobre el primer atentado, titulado “La Bomba -historia del primer atentado contra Manuel Estrada Cabrera” (1929), al que voy a referirme más adelante.

Revisemos la historia: siendo presidente interino, Estrada Cabrera convocó a la elección de Presidente de la República en febrero de 1898, la cual se realizó durante la semana del 1 al 7 de agosto de ese año. En esta elección (que se dijo que había sido amañada), Estrada Cabrera logró el triunfo gracias a sus amenazas y abusos de poder que neutralizaron a los otros candidatos, en especial a su rival José León Castillo, y a la propaganda que se publicaba en el periódico semioficial de los liberales, “La Idea Liberal”, que era dirigido por el periodista y poeta Joaquín Méndez, y entre sus redactores se encontraban el famoso escritor Enrique Gómez Carrillo, que acababa de regresar de Francia, quien decía que tenía confianza en que Estrada Cabrera era el presidente que Guatemala necesitaba; Rafael Spínola, antiguo director de “La Ilustración Guatemalteca”, una revista quincenal que se publicó del 1 de julio de 1896 al 15 de junio de 1898, en una época en que solamente el cinco por ciento de la población guatemalteca sabía leer; el ilustrado intelectual Máximo Soto Hall, una de las personas más influyentes en el gobierno de Estrada Cabrera, y Juan Manuel Mendoza entre otros. De la pluma de los colaboradores de “La Idea Liberal” y, especialmente, de Gómez Carrillo salían frases afortunadas de apoyo para la elección de Estrada Cabrera, el principal candidato del partido liberal guatemalteco.

El Diccionario Histórico Biográfico de Guatemala, de la Sociedad de Amigos del País, dice que durante su primer periodo presidencial se produjeron varias intentonas revolucionarias para derrocarle: la de José León Castillo en 1899, apoyado por el Presidente de Nicaragua, José Santos Zelaya; y en 1906 las de dos grupos de exiliados guatemaltecos en México, entre quienes estaban el expresidente Manuel Lisandro Barillas (aunque poco tiempo antes este le había apoyado para combatir un intento de asonada), el general Salvador Toledo, (quien había sido Jefe de Estado Mayor del Presidente Reyna Barrios), José León Castillo, y Tránsito Rojas, las cuales se supo que habían tenido apoyo de los gobiernos de los países vecinos.

Dice también que ha sido la dictadura más larga en toda la historia guatemalteca y que otorgó concesiones de tierras y portuarias a la compañía norteamericana United Fruit Company (UFCo), para tratar de obtener el apoyo del gobierno de Estados Unidos para resistir las presiones de la Gran Bretaña, pero se resistió a los constantes esfuerzos estadounidenses por imponer un plan de reestructuración financiero. En 1904 otorgó el Ferrocarril del Norte a concesionarios norteamericanos y consiguió que el servicio llegara a la ciudad de Guatemala. En 1906 tuvo lugar la “Guerra del Totoposte” con El Salvador, la cual terminó pronto por la muerte del Presidente salvadoreño Tomás Regalado en suelo guatemalteco. Pero el Ejército nacional no estuvo satisfecho con la forma como Estrada Cabrera había manejado la campaña y designado a los jefes militares. En abril de 1907 se produjo el llamado Atentado de la Bomba, del cual salió ileso junto con su hijo Joaquín, de 13 años, que iba sentado frente a él y su Jefe de Estado Mayor, General José María Orellana, que le acompañaba a su lado montado a caballo, pero murió destrozado su cochero, Patrocinio Monterroso. Todos cayeron al suelo por la explosión y el primero en levantarse fue Estrada Cabrera, sin percatarse de que frente a él estaba uno de los conspiradores apuntándole con una pistola, pero no se atrevió a dispararle cuando le vio erguido y pistola en mano. Los autores intelectuales y materiales de este atentado fueron unos jóvenes recién graduados de universidades extranjeras que en esa forma querían liberar a Guatemala de la dura dictadura de Estrada Cabrera. Ellos fueron: los hermanos Enrique y Jorge Ávila Echeverría, el médico Julio Valdés Blanco, cuñado de los Ávila Echeverría, y el ingeniero Baltasar Rodil, todos miembros de la élite conservadora guatemalteca de la época. El presidente y sus acompañantes resultaron ilesos, y la única víctima mortal fue el cochero presidencial, Patrocinio Monterroso, quien según las investigaciones posteriores se descubrió que estaba entre los conjurados. Posteriormente, el 20 de mayo de 1907 los atacantes fueron copados cerca de las afueras de la Ciudad de Guatemala y prefirieron suicidarse con un tiro en la sien antes que caer en manos de la sanguinaria Policía de la dictadura.

Un año después, el 20 de abril, se registró el atentado de los cadetes en el Palacio de Gobierno durante una ceremonia protocolaria para recibir las cartas credenciales del enviado diplomático de Estados Unidos. En respuesta a este atentado, Estrada Cabrera diezmó a los cadetes, cerró la Escuela Politécnica y destruyó hasta sus cimientos el edificio en el que funcionaba, en el antiguo convento de la Recolección, donde hoy se encuentra la iglesia del mismo nombre. Hubo que esperar hasta el 30 de junio de 1912 para que se reabriera la enseñanza militar profesional. En 1911 apoyó el movimiento revolucionario que llevó a la presidencia de Honduras al General Manuel Bonilla. Favoreció a las organizaciones obreras mutualistas, a fin de conseguir su apoyo para las elecciones presidenciales. En junio de 1910 expulsó del país a monseñor Juan Cagliero, Delegado Apostólico del Papa Pío X por ciertos comentarios que hizo dicho religioso durante su entrevista con el Presidente. Fundó las Escuelas Prácticas. Construyó los Templos de Minerva en la capital y en las cabeceras departamentales. Muchos de los participantes en las “Minervalias” tenían que firmar cada año cartas de felicitación al Presidente, a quien reconocían como “Benemérito de la Patria”.

Pero con ocasión de los terremotos de diciembre de 1917 y enero 1918, el gobierno de Estrada Cabrera fue incapaz de tomar medidas eficaces para que la ayuda internacional que se había recibido llegara a los afectados. Algo parecido aconteció con la epidemia de influenza y con el combate a la fiebre amarilla que periódicamente afectaba a diversas regiones del país. El 13 de abril de 1920 tuvo que capitular porque la Asamblea le declaró “incapaz de ejercer la presidencia”.

El escritor guatemalteco Héctor Gálvez E. escribió un libro lleno de expresiones laudatorias sobre Estrada Cabrera como hombre, como hijo, como padre, como político y como gobernante, en el que reproduce una publicación del miércoles 5 de marzo de 1975 del periodista e historiador Clemente Marroquín Rojas en su diario La Hora, donde hay una caricatura de Estrada Cabrera del “Loro” Valladares, con una nota titulada “El mejor Presidente de Guatemala en setenta años” y el siguiente pie: “Se trata de don Manuel Estrada Cabrera, benemérito de la patria, Jefe del Partido Liberal, creador de las fiestas a la Diosa Minerva y protector de la juventud estudiosa… Pero don Manuel no solo fue esto, fue el ultimo gobernante de los que se hicieron sentir en Centroamérica: Carrera, Barrios… y después de medio siglo de presidentes generales, el primer civil que alcanzó ese alto cargo y desde el cual supo que tenía bajo sus plantas a un pueblo difícil… Pero lo más importante es que no teniendo ni ejército de primera, ni dineros abundantes, no permitió que Inglaterra avanzara más sobre el Petén”. (Continuará)

Twitter@jorgepalmieri

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