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Editorial de hoy

Vivimos en un gallinero

opinion

Somos depredadores de la democracia, sin valorar su contenido ni los beneficios como un modo de vida civilizado.              

Las tinieblas que nos envuelven le permiten a los de la foto velar solo por el supremo derecho de su nariz, sin dejar dormir ni respirar tranquilo al Presidente, exigiendo que en 45 días haga lo que no se hizo en años, sin darle tiempo al tiempo. Organizaciones conocidas o fantasmas, promueven a Juan para magistrado diciendo que Pedro es mañoso y Matías marica. Otros a Dimas o Gestas, señalados por la asociación de maridos angustiados de manipular en su contra a las mujeres de la zona five con depresión tropical. Es un camote de todos contra todos y nadie queda contento. Lo que debe hacer Jimmy es mandarlos al diablo, designando –facultado por la ley–, a la persona con el perfil requerido para desempeñar el cargo que sea, incluido Magistrado(a) de la Corte de Constitucionalidad, sin estar sujeto a los vaivenes de una bola de vivos que esconden bajo la manga intereses de todos los colores y sabores. Si se equivoca es su responsabilidad, lo eligieron 2.5 millones de ciudadanos, no 20 listos que creen que en un dos por tres se arregla el país a su manera. Ese milagro está prohibido.

Si en las convocatorias a cargos públicos proliferan candidaturas subordinadas a grupos paralelos la culpa es nuestra, por no implementar un sistema adecuado de selección y elección de personas idóneas. Cada cuatro o cinco años hacen bulla después se les olvida. Se ha perdido la sindéresis endosando la culpa de todo lo que pasa a los políticos, ocultando la complicidad que se repite hasta el fin de los siglos, prevaleciendo el interés personal o de grupo en el manejo de la cosa pública. Somos depredadores de la democracia, sin valorar su contenido ni los beneficios como un modo de vida civilizado, malversando el tiempo dedicados en forma primitiva a destruir el país con una conducta torcida. En lugar de emplear el tiempo contribuyendo a diseñar estrategias y programas definidos para avanzar, nos entretenemos en proteger intereses oscuros marginando los mejores recursos humanos disponibles y seguir sumidos en el atraso y la miseria. No tenemos remedio. La observancia de la ley se la pasan por el arco del triunfo, la ética social no se conoce ignorando que es la base que consolida el sistema democrático, dictando el dinero –el verdadero amo– las reglas del juego.

La falta de reflexión incluye a los que no respetan el pensamiento diferente ni a nadie, olvidando que lo cortés no quita lo valiente ni lo caliente. A ese paso las diferencias se resolverán a plomazo limpio estilo Tin McCoy en el viejo o el nuevo oeste, y en el mejor de los casos a trompadas. Cada quien en su universo teje su propia telaraña en una sociedad extraviada, deslizándose una tensión social que se volverá insostenible si no rectifican a tiempo. En río revuelto ganancia de listos, sin faltar los que dicen que limitar el crédito al doble del sueldo de los usuarios de tarjetas es muy malo, a lo mejor lo ideal es dar 80 veces más, para que deban hasta el alma y terminen de pagar las deudas en el cielo o con asesoría de Lucifer. Por su lado, los diputados están a punto de exonerar el pago de impuestos por Q3 mil millones anuales a un grupo de privilegiados, que multiplicados por diez años son Q30 mil millones, o sea el 50 por ciento del presupuesto del Estado. Regalito envuelto en celofán con un brindis por la educación y la salud de los niños desnutridos que viven a dieta porque no les gusta el menú, sin olvidar los hospitales donde los enfermos salen huyendo contentos por la falta de medicinas, buscando al brujo de la Boca del Monte para que los cure con polvos de don Yemo, Té de tilo, chilca, o sobándoles la barriga con moliente cuando se empachan. No consta que la fe mueve montañas, pero sí que la gente lo cree.

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