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Editorial de hoy

¡No matarás… no robarás!

opinion

Hoy es común dar un falso testimonio, mentir para hacer daño, para quedarse con lo que no es suyo.

No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre y ama a tu prójimo como a ti mismo, respondió Jesús a un joven rico que se le acercó para preguntarle lo que debía hacer para ganar el cielo. Y aun así, hoy se mata para robar un celular, para asaltar, para extorsionar, por un bocinazo, por un desacuerdo. La escuela del crimen está con las puertas de par en par porque en la habitación hay un corazón de piedra esculpido por la avaricia que no permite que los valores espirituales y morales ingresen para llenar de principios una vida que, por ahora, no tiene propósito. Y esa es la lucha de muchos: alejarse de lo bueno porque se identifica por hacer lo malo, vivir una vida irreal rodeado de todos los placeres y pleitesías que da el mundo y aunque para lograrlo tenga que quitar la vida de quien se oponga.

Hoy es común dar un falso testimonio, mentir para hacer daño, para quedarse con lo que no es suyo. Los candidatos no hacen propuestas serias, hacen ofrecimientos vanos. Hoy tienen a flor de labios la palabra corrupción, pero no ofrecen cómo combatirla, porque se cree que todavía se puede borrar del mapa con una simple dosis, cuando el mal hay que enfrentarlo desde sus raíces, desde donde se desvió el principio de servir y conformarse con el salario y a eso le podemos llamar fidelidad, honestidad, solidaridad. La vida no se construye a ladrillazos sino con valores. A los jóvenes hay que enseñarles a construir la casa de su vida no como aquel hombre insensato que la construyó sobre la arena, sino como aquel prudente que lo hizo sobre la roca y cuando llegaron las lluvias, crecieron los ríos y se presentaron los vientos permaneció firme, mientras que aquella endeble fue arrastrada por las tempestades, como dice la Biblia.

Vivimos en un mundo donde predomina la avaricia, el afán del poder económico y político, el social se esconde muchas veces y por eso se pone el corazón en las riquezas y para alcanzarla fácilmente se mata, se roba, se miente. En la actualidad guatemalteca no es lo que vamos a combatir sino cómo combatiremos el nivel de corrupción que vivimos. Habría que iniciar el fortalecimiento de la familia, la educación de los hijos, evitar el adulterio a través de la fidelidad de las parejas, retornar a los principios de cortesía abandonados, la educación, las buenas costumbres y la formación moral y espiritual abandonados cuando las tasas de divorcios aumentaron, el abandono de los hijos produjo otro tipo de cifras escandalosas.

Estamos frente al terror y al desacato de la autoridad. En el propio seno donde se imparte la justicia, los pandilleros se enfrentan a balazos y en otra lanzaron gas pimienta en una sala donde se celebraba una audiencia. Y como decían las señoras de antes ¿qué nos falta por ver todavía en un mundo donde no se respetan los mandamientos de la ley de Dios?

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