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Editorial de hoy

Estado y razón de la pobreza: el caso de México

opinion

La PEA mexicana realmente no productiva es actualmente de unos 30 millones de personas.

En el 2012 había en México 27.4 millones de personas que sufrían hambre. En el 2014 la cifra llegó a 28 millones, según datos oficiales. La moneda, el peso mexicano, llegó esta semana a venderse a 17.10 pesos por dólar. Se ha depreciado un 27 por ciento en lo que va del año. El Banco de México estimó a principios de agosto que el crecimiento de la economía será de entre un 1.7 por ciento y un 2.5 por ciento. Sus estimaciones en torno al crecimiento económico mexicano han tenido que bajar desde el cuatro por ciento, cifra que estimó a principios de año, a la raquítica cifra que hoy calcula.

Las razones del desastre económico mexicano son muchas. Algunas internas y otras externas. Sin duda la economía mundial no es boyante. Europa no se ha recuperado todavía y en China el crecimiento se está desacelerando. El de los Estados Unidos sigue siendo un tanto mediocre. Y México está íntimamente ligado a la economía estadounidense. El precio del petróleo, el bien exportable del que depende un 30 por ciento de los ingresos del gobierno mexicano, ha caído recientemente hasta los US$39 por barril y su producción sigue a la baja. De unos 3.38 millones de barriles diarios en el 2004 a menos de 2.25 millones hoy en día. Y el mercado interno está deprimido. La productividad total de los trabajadores es muy baja.

Treinta y seis por ciento de la población económicamente activa (PEA) trabaja en empresas que ocupan de uno a seis trabajadores. La productividad de estas empresas, la mayoría informales, es negativa. Cada uno genera apenas entre 1.2 y 1.5 salarios mínimos de valor agregado. Otro tercio de la PEA labora en empresas de hasta cien trabajadores. En promedio este tercio tiene también un crecimiento negativo de su productividad. Estos trabajadores apenas producen en promedio un valor agregado de 5.5 salarios mínimos. Y solamente alrededor del 30 por ciento de los trabajadores mexicanos se encuentra en empresas con más de cien obreros, los que producen valor agregado equivalente a 31 salarios mínimos per cápita con un crecimiento de su productividad del cuatro por ciento anual. Así, poco más del 70 por ciento de la población mexicana ocupada solamente produce valor equivalente a unos tres salarios mínimos los que son claramente insuficientes para disminuir la pobreza que afecta a más de la mitad de los 120 millones de habitantes del país.

¿Cuál es la solución para enfrentar dicha pobreza? Esta semana, por ejemplo, el gobierno de la ciudad de México anunció el compromiso de un grupo de inversionistas privados de invertir 40 mil millones de pesos en empresas industriales que darán trabajo directo a 1,200 personas e indirecto a otras 2 mil. Esto significa que para crear un puesto de trabajo productivo en el Distrito Federal, se requiere una inversión de 12.5 millones de pesos (US$735 mil al precio actual).

La PEA mexicana realmente no productiva es actualmente de unos 30 millones de personas. Esto significa que para ofrecerle a cada trabajador un puesto de trabajo verdaderamente productivo se requiere una inversión de unos US$22 millones de millones, una cifra totalmente imposible de lograr.  Si queremos resolver el problema de la pobreza en México y en otros países en parecida situación, habrá que pensar creativamente en soluciones que no dependan en gran medida de la inversión intensiva de capital, local o extranjero. Esta es pues, una solución utópica, prácticamente imposible de lograr.

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