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Editorial de hoy

¿Existen límites al crecimiento mundial?

opinion

Los costos ambientales que nuestros desechos le están imponiendo al planeta y a todos sus habitantes.

Tomás Roberto Malthus, clérigo inglés, escribió a finales del siglo XVIII un breve ensayo sobre el crecimiento de la población. En el señalaba dos leyes inmutables de la naturaleza: la primera, la inevitable pasión de los sexos por la procreación; la segunda, la necesidad de alimentar a una población creciente con recursos limitados. Malthus afirmaba que la población tendía a crecer en forma geométrica: 2, 4, 8, 16, 32, etcétera, mientras los alimentos que la sostenían solamente crecían en forma aritmética: 1, 2, 3, 4, 5, etcétera, generándose así un exceso de individuos y, por consiguiente, el crecimiento del número de pobres en toda la sociedad. Parecería que pecaba de un excesivo pesimismo.

 

Veamos un ejemplo: en 1800 la población total del planeta era de tan solo unos mil millones de habitantes; en la actualidad alcanzamos la cifra 7.3 veces mayor que la de hace  215 años. Aún más: mientras los pobres más pobres de hoy son casi el mismo número que los de la época de Malthus –unos 850 millones globalmente–, 6 mil 500 millones de individuos gozamos de un bienestar mayor que los  acomodados de esa época. En 1800, el Producto Mundial Bruto (PMB) –es decir, la cantidad total de bienes y servicios producidos en el planeta– era de unos 175.2 millardos de dólares de 1990. En 1900 el PMB alcanzó los 1,103 millardos de los mismos dólares. En 1950 la producción mundial alcanzó los US$4,082 millardos, y en 2000 ya llegábamos a los US$41,000 millardos. A finales del 2014 la humanidad estaba produciendo una increíble cantidad de satisfactores, con un valor de 77,870 millardos de los mismos dólares de 1990.

 

Para visualizar mejor estos datos, habrá que decir que en 1800 cada individuo humano disponía del equivalente a US$175.20 por año o 48 centavos de dólar diarios. En 1900 contaba en promedio con US$551.45 anuales, o sea US$1.51 diarios. En 1950 el ingreso anual de cada persona era ya de US$1,597 anuales, o sea US$4.37 diarios. En el 2000 el ingreso per cápita promedio ya era de US$6,742, lo que equivale a un ingreso de US$18.47 al día; y en el 2014 alcanzó a ser US$10,667 al año o US$29.22 diarios. Si miramos al futuro, en un reciente reporte de las Naciones Unidas se estima que en el año 2050 seremos 9.7 millardos de habitantes y unos 11.2 millardos el 2100. Nuestros ingresos disponibles serán mucho mayores que los actuales. El 2100 el PMB se estima que será de entre US$309 y US$906 miles de millardos. Parecería que el pobre Malthus fue excesivamente pesimista. La realidad actual ha negado totalmente su perspectiva.

 

Pero ¿será esto cierto? En 1968, el profesor de la universidad de Stanford Paul R. Ehrlich y su esposa Anne publicaron La bomba de la población; y en 1972 Behrens, Randers y el matrimonio Meadows publicaron y presentaron, como reporte al Club de Roma, su estudio Los límites al crecimiento. En él utilizaron el método de la Teoría General de Sistemas (TGS) de L. von Bertalanffy y las más poderosas computadoras del momento para modelar cinco macrovariables, y así producir los diversos escenarios del acelerado crecimiento de la población y de la economía mundial. Según la mayoría de estos escenarios, si la humanidad mantenía el ritmo de crecimiento secular, se enfrentaría a un colapso violento en la segunda mitad del siglo XXI. En la actualidad sigue el debate entre neomaltusianos y antimaltusianos. En 1980, el economista Julian Simon y el profesor Paul Ehrlich escogieron cinco metales comercializables para observar si los precios subían o bajaban en diez años. Ehrlich apostaba al alza por la insuficiencia y perdió la apuesta. Los precios bajaron, indicando que no había la escasez que los neomaltusianos preveían. Sin embargo, si la apuesta se hubiera extendido hasta  2010, Ehrlich habría ganado, ya que cuatro de los cinco metales aumentaron de precio en esos 30 años.

 

Si bien los avances tecnológicos han logrado aumentar la productividad humana, es indudable que nuestro planeta tiene límites.

Comenzamos a reconocer que no solamente los límites de los recursos disponibles y nuestra productividad pueden hacer realidad los escenarios catastróficos previstos por T. R. Malthus hace 217 años, sino que quizá son aún más importantes los costos ambientales que los desechos le están imponiendo al planeta.

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