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Editorial de hoy

Bolívar y San Martín, ahora

opinion

El gran cambio que se produjo, según Lynch, fue pasar del sistema de castas al de las clases sociales.

Tras leer El general en su laberinto, de García Márquez, tuve el deseo de profundizar el contexto económico-político y social de la época en que vivió Bolívar. Leí del profesor de Yale, el británico John Lynch: Simón Bolívar, una vida, y José de San Martín, soldado argentino, héroe americano, para entender mejor sus realidades y mitos. Lynch es el historiador por excelencia de ambos. Así, comprendí que la unidad regional no es una tarea pendiente que nos dejaron. Sin embargo está en el subconsciente colectivo regional, al punto que recién se fundó la CELAC como un legado “bolivariano”. Lynch señala que eso se debe a que gobernantes de algunos países latinoamericanos desde el siglo XIX al presente, han recurrido a ambos héroes para enaltecer sus figuras y colocarse a la par, usando sus figuras e inventando historias con mitos ajenos a la realidad.

 

Así, traigo a relación el pensamiento cambiante de los dos. El historiador español Salvador Madariaga pretendió desmitificar a Bolívar y a otros sudamericanos, haciendo ver que el verdadero causante de las independencias iberoamericanas fue Napoleón, tras invadir España en 1808. Obligó a abdicar a el rey español y puso a su hermano José Bonaparte en su lugar. Ello motivó que muchas colonias sudamericanas se desligaran de Madrid, mientras el pueblo español se alzó en armas contra los franceses. Bolívar, San Martín y el pueblo español fueron ayudados por los ingleses para salir de Napoleón, su gran enemigo.

 

De esa larga ocupación se aprovecharon los criollos de las colonias siendo héroes de la independencia sudamericana los dos valientes libertadores, cuyo objetivo político fue la emancipación continental de España. Para San Martín su proyecto era dejar libres a Chile, Argentina y Perú como Estados distintos, con sus propios intereses nacionales. En cambio, Bolívar, quería mantener la unidad iberoamericana criolla de México a Tierra del Fuego. Pero luego de intentarlo en el Congreso Anfictiónico en Panamá en 1825, comprendió que no era posible unirlas pues ya era antes muy débil el lazo que unía a las colonias con Madrid. Así, cada excolonia caminó por su cuenta, sus caudillos rechazando el proyecto de Bolívar, que morirá en su laberinto, pobre, aislado, camino a Venezuela, vadeando el colombiano río Magdalena en 1830. En su exilio en Londres, San Martín conoció su muerte y pensaría que su proyecto habría sido más razonable.

 

Los dos héroes, para concluir, no pretendieron cambiar las estructuras sociales ni atender las demandas de igualdad de los pardos. Al prohibir la esclavitud, los criollos sabían que ello reduciría las protestas cimarronas. Ambos, empero, buscaron con bravura, y era mucho en aquel entonces, la libertad de acción de los criollos. En la transición, además, los generales de ambos héroes se hicieron de grandes haciendas tomadas de los españoles y se unieron a los terratenientes locales y caudillos. El gran cambio que se produjo, según Lynch, fue pasar del sistema de castas al de las clases sociales, donde la plata comenzó a servir de parámetro social y no la cuna. El republicanismo y la democracia de Bolívar y San Martín no pudieron funcionar en territorios de gran retraso cultural, despoblado, que los hacían imposible. Al final de sus días, Bolívar y San Martín entendieron que quizás una monarquía hubiera mantenido la unidad como Brasil la mantuvo al poner como monarca al hijo del rey de Portugal en 1821.

 

Ahora nos queda la cultura común y, muy importante, un idioma para cooperar, unidos y no de espaldas, en la historia y la diversidad… El legado pendiente de los dos héroes sigue siendo luchar por la democracia y el republicanismo. Eso quiere decir, siguiendo su ejemplo de bravura, que hay que combatir sin descanso contra la corrupción apátrida, que la corroe y hace supurar las llagas abiertas de América Latina.

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