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Finanzas

La lucha de un agricultor para adaptarse al cambio climático


Diversificar los cultivos es una forma de garantizar alimentos e ingresos para los agricultores, ante la incertidumbre de sequías o inundaciones.

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Juan de Jesús Felipe Vicente es un agricultor de la aldea La Encarnación, de San Luis Jilotepeque.

“Sembrar es como la lotería, cuando le pega, le pega. Tenemos que jugarla. No nos arriesgamos a sembrar una sola cosa, porque sabemos que en una se gana o se pierde”, afirma Juan de Jesús Felipe Vicente; mientras muestra unas mazorcas que crecieron la mitad de lo esperado.

Felipe es un agricultor de la aldea La Encarnación del municipio San Luis Jilotepeque, Jalapa, y una de las 5 mil 496 familias productoras que reportaron pérdidas este año, debido a la falta de lluvia.

Luego de participar en una actividad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) donde compartió su experiencia en un programa sobre el manejo de microcuenca e implementación de prácticas de adaptabilidad al cambio climático, Felipe nos llevó a conocer su pequeña plantación de rosa de jamaica, un cultivo que en los últimos años le representa un ingreso.

La aldea La Encarnación se encuentra a 12 kilómetros del municipio de San Luis Jilotepeque, para llegar el camino es de terracería. Conforme se avanza el área es montañosa y árida. Vicente dice que nació en esta comunidad, tiene 50 años y es padre de cinco hijos, y junto a su esposa sacan su cosecha.

Vicente entró como promotor agrícola en el programa de FAO y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), donde le dieron semilla de rosa de jamaica, de la cual solo conocía el producto, no cómo se cultivaba. “Hace cuatro años empecé con una cantidad mínima de semilla donada, me alcanzó para 10 brazadas de tierra”, recuerda.

En la primera cosecha obtuvo 50 libras, que guardó para sembrar. En el siguiente año, la FAO le compró cuatro quintales de semilla para un nuevo proyecto en San Pedro Pinula.

Vicente siembra ahora una manzana de este cultivo entre la milpa, en dos terrenos ubicados en laderas. En 2020 obtuvo cuatro quintales de producto y cinco quintales de semilla. Este año no le compraron el producto en el proyecto por la pandemia.

Este cultivo, resistente al calor, se siembra entre mayo y junio, para cosechar en noviembre y diciembre. Vicente siembra dos variedades. Una de semilla guatemalteca y otra ICTA (Rosicta) que tiene un proceso más corto y más resistente, es el segundo año que la cultiva. La primera es preferida por su sabor, y la segunda por el color, tamaño y mayor resistencia a la sequía.

Sin embargo, no para condiciones muy extremas, ya que este año hubo más de 25 días sin lluvia, y la planta perdió fuerza, no tuvo el crecimiento del año pasado, aunque en 2020 también tuvo pérdidas por los temporales de noviembre y diciembre.
En la actualidad, la libra del producto, que se usa para bebidas, o la de semilla la vende a Q25 en el municipio a negocios y conocidos.

Los riesgos
La flor de jamaica es propensa a la plaga de zompopo. Además este año comenzó a registrar un hongo, por el uso de la tierra, Vicente piensa rotar el cultivo para la próxima siembra.

Al ver como el cambio climático afecta al cultivo de maíz y frijol, esta planta es una fuente de ingresos, manifiesta Vicente, mientras lamenta que este año de tres manzanas de frijol que sembró espera obtener un quintal y medio. Una situación parecida espera en el maíz aunque quizá sea un poco más. Estima que la pérdida será entre Q12 mil a Q15 mil.

Aparte tiene dos charcas, donde cultiva tomate pequeño, un cultivo que no está libre de plagas. “Cuando le cae como un colocho se pierde todo”, dice. A pesar de haber tenido pérdidas en otros años, siempre cultiva media manzana de tomate”, indica.
Vicente también siembra ayote, hortalizas como berenjena, repollo y pepino. Cuenta con un cosechador de agua de lluvia, que le ayuda a regar la pilonera durante el verano.

Impacto
Según Estuardo Cruz, jefe departamental de MAGA Jalapa, de San Luis Jilotepeque se decía que no es Corredor Seco porque llueve 700 milímetros al año, pero ahora llueve más en corto tiempo, y no se puede aprovechar el agua en los cultivos.
Bárbara Porta, extensionista del MAGA, menciona que en total hubo 5 mil 496 agricultores afectados en San Luis Jilotepeque, de estos 2 mil 200 están en inseguridad alimentaria, porque su medio de vida es la agricultura.

Según el titular del MAGA, José Ángel López, aunque aparentemente no se tuvo sequía, sí hay zonas focalizadas en donde se dañaron los cultivos, como San Luis Jilotepeque y San Pedro Pinula.

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