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Economía

El sesgo al aumento en las tasas de interés empezó con los banqueros


DEBATING POLITICS, ECONOMICS AND OTHER TIMELY TOPICS WITH PAUL KRUGMAN OF THE NEW YORK TIMES

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Hace unos meses hubo un debate sobre las fuentes de la presión sobre la Reserva Federal para que aumentara las tasas. Parte de lo que impulsó el debate fue una clara división entre la gente de adentro de la Fed, como el vicepresidente Stanley Fischer, quien parecía ansioso por elevar las tasas, y la gente externa como Lawrence Summers, el exsecretario del Tesoro, y yo, quienes nos oponíamos vigorosamente a dicho aumento. Lo raro del debate es que había pocas diferencias obvias (si acaso) en la ideología económica entre ambos bandos.

Entonces, ¿qué hizo que los banqueros centrales keynesianos se mostraran más inclinados a elevar las tasas, y mucho menos receptivos al argumento de que los riesgos son asimétricos –que esperar un poco más no importa mucho, mientras que actuar muy pronto puede ser un desastre– que sus colegas, contrapartes y exestudiantes externos al sistema?

Sostuve que tenía mucho que ver con la forma en que los banqueros centrales hablan todo el tiempo con los banqueros privados; y que los banqueros resultan muy afectados por las tasas de interés bajas. Sin embargo, otras personas cuestionaron la premisa, afirmando que no había ningún buen motivo para creer que las tasas de interés bajas fueran especialmente malas para las ganancias de los bancos.

¿Puedo decir que los acontecimientos recientes parecen haber resuelto la discusión a mi favor? Conforme las tasas negativas se diseminan por todo el mundo, los bancos están llorando, y sufriendo genuinamente.

Tal como escribió recientemente en su blog el economista Tim Duy: “El colapso de las acciones bancarias sugiere firmemente que las tasas de interés negativas no son compatibles con nuestras instituciones económicas actuales. El sistema depende de los bancos, y los bancos tienen que generar dinero, y tienen problemas para lograrlo en un ambiente de tasas negativas. ¿Debería sorprender que la amenaza de tasas negativas globales esté golpeando al sector financiero?” (Lea aquí la publicación: bit.ly/1TlM5jH.)

Y seguramente estos efectos adversos no solo empiezan cuando las tasas de interés están cerca de cero; las tasas bajas también deben exprimir a los bancos.

Entonces, pienso que tenemos una explicación para el sesgo hacia el aumento de las tasas altas: es la influencia de la industria financiera. Sin embargo, al mismo tiempo, también vemos que solo estamos hablando de influencia, no de control completo o nada que se le parezca. Yo sostendría que la Fed ha sido persuadida por los intereses de los bancos; no por mera corrupción, sino simplemente por el hecho de con quiénes hablan todo el tiempo. Esa influencia no ha impedido que la Fed y otros bancos centrales busquen políticas realmente odiadas por los bancos en un esfuerzo por hacer su trabajo primordial, que es estabilizar a la economía. Como máximo, estamos hablando de una inclinación en la política.

Paul Krugman es ganador del Premio Nobel de Economía en 2008.

© 2016 The New York Times.

“Distribuido por NYT Syndicate”.

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