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CARE: “Acceso a agua, saneamiento y evitar embarazos en niñas para reducir la desnutrición”


La atención domiciliaria a las comunidades es prioritaria para tener un impacto en el país.

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CARE, organización internacional de apoyo humanitario con presencia en 104 países, trabaja diversos temas enfocados a cambiar las condiciones de vida de las mujeres y niñas.

CARE Guatemala tiene tres programas estratégicos: empoderamiento económico de la mujer rural; identidad y derechos de las mujeres indígenas; uno más que se encarga de observar el cambio climático y gestión de riesgo.

La gerente del Programa de empoderamiento económico de mujeres rurales, Diana Sagastume, dijo que en este trabajan una diversidad de acciones, desde un enfoque de género, que permita analizar el problema con una visión de cómo afecta a mujeres y a niños.

En el camino recorrido, la ONG se dio cuenta que en seguridad alimentaria hay dos temas que si no se abordan de manera diferenciada, se tienen pocos impactos. Uno de cada dos niños en el país sufre de desnutrición crónica, pero cuando se analiza a profundidad las niñas están en mucho peor condición. El otro es que la madre casi siempre trae una desnutrición previa a quedar embarazada, a esto se suma la enorme cantidad de niñas madres, cuyos cuerpos no están listos para reproducirse.

¿En qué se están enfocando?, ¿en qué regiones ya tienen incidencia?
Trabajamos en el programa inseguridad alimentaria, damos suplementos, educación nutricional. Este trabajo es hormiga, de familia en familia, de visita domiciliar. Estamos en 51 comunidades en Escuintla, Guatemala y Chimaltenango, en diversas intervenciones. Atendemos la desnutrición crónica moderada. Hay una focalización en el Estado en niños de 0 a 2 años, saliendo de esta edad, quedan un poco vulnerables porque no hay un programa que les dé seguimiento. Es allí donde estamos, tratando de llegar a niños entre 2 y 5 años. Se hacen visitas domiciliarias.
Hemos encontrado que algunas familias quizá tienen mejor recurso para acceder a mejor calidad de alimentos, pero no lo hacen por desconocimiento. También hay pobre manejo de alimentos, no es muy higiénico, no hay lavado de manos y de frutas y eso pone en mayor riesgo al niño de otras infecciones. Trabajamos mucho la estimulación temprana. Hay un proceso en donde las familias comprendan la importancia de una crianza amorosa, afectiva.

¿Cuántas familias o niños están atendiendo?
Estamos trabajando en 51 comunidades, atendiendo a 2,600 niños, y tenemos seis personas, hacemos un trabajo de hormiga. Nos recorremos todas las comunidades, son comunidades donde no hay transporte, es un trabajo que debe hacerse a pie. Una estrategia para que tengan impacto debe tener esta asistencia domiciliar.

¿Qué otros temas trabajan con las niñas y mujeres para generar ese impacto que buscan?
Tenemos intervenciones en empoderamiento económico, en prevención de violencia porque son los flagelos más fuertes que sufren las niñas y mujeres. No tienen autonomía económica, y eso las pone en una posición de escasez. No tienen autonomía física de sus cuerpos, no pueden decidir sobre sus cuerpos, sobre cuántos hijos quieren tener, sobre cuánto tiempo van a espaciar sus embarazos, si quieren o no ser madres.
Trabajamos también el acceso a agua y saneamiento, porque tiene una relación directa con la inseguridad alimentaria. Trabajamos educación nutricional a nivel comunitario y de escuelas, por la pandemia se nos ha dificultado.
Tenemos un proceso de empoderamiento económico, para que tengan capacidades técnicas que les permita agenciarse en una actividad económica, que mejore las condiciones de vida de su familia y de ella.
Estamos trabajando con pequeñas productoras agrícolas, trabajamos con huertas familiares, crianza de animales, cerdos, tilapia, de hongo, que les permita no solo hacer una actividad económica sino mejorar la dieta de la familia. Trabajamos alfabetización. La alfabetización tecnológica ha sido una innovación en el marco de la pandemia, para que muchas que ya tenían instalados sus pequeños negocios, comercialicen por vía redes sociales.

¿A cuántas mujeres están beneficiando? y ¿desde cuándo?
CARE viene trabajando esto desde hace muchísimo tiempo atrás. Por región tenemos más o menos 250 mujeres, es decir, en el área de Escuintla, Chimaltenango y ciudad de Guatemala trabajamos área peri-urbana. Estamos iniciando a trabajar en Alta Verapaz procesos de empoderamiento y de recuperación de medios de vida con las señoras que los perdieron por las tormentas, son 250 más o menos. En Sololá con mujeres víctimas de violencia, es un grupo entre 80 y 90 mujeres.

De las mujeres que ya participaron en el programa, ¿han medido qué impacto tuvo?, ¿se redujo la desnutrición, lograron incrementar ingresos o diversificar la dieta de las familias?
En todas las intervenciones hacemos una línea de base. Se hacen mediciones intermedias a los seis meses. Hemos visto una mejora considerable de la salud de los niños, en crecimiento de talla y peso, y un incremento de su desempeño cognitivo. Vemos niños más activos, que responden a los estímulos. Se ve una mejora inicial a los seis meses.
Lo que pretendemos es que a la salida de la intervención que más o menos nos lleva de 18 meses a 2 años es que estos niños salgan de la condición inicial y puedan integrar a su escuela preprimaria o incluso primaria, con mejores condiciones.
Este proyecto de seguridad alimentaria viene de una intervención que fue probada en México, donde tuvo un impacto increíble. Nosotros iniciamos en abril del año pasado, hemos notado es que vamos respondiendo al comportamiento que tuvo México.

Ustedes se enfocan en niños que ya salieron de programas de Salud. Algunas madres ya participaron antes en esos programas. Si han encontrado que hay problemas en el lavado de alimentos y manejo del agua, ¿se puede decir que los programas que están dentro de Salud para formar a las mujeres no ayudaron? ¿Qué deficiencias han notado y que deben considerar las autoridades al llegar a las familias?
Es muy importante la acción domiciliar, una cosa es que se les convoque a las familias a llegar al centro de salud, y otra es que las vayamos a buscar. Porque los traslados a veces les implica gastos, mucho tiempo de caminata, entonces prefieren no ir.
Si se puede hacer sugerencia de mejora es muy importante que se tenga una visión comunitaria domiciliaria. Nosotros nos apoyamos mucho de las autoridades comunitarias.

“Es muy importante la acción domiciliar”.

En cuanto al empoderamiento económico de las mujeres, ¿cuál es el impacto más relevante?
El primer impacto es personal, hay un cambio en su autoestima, en su seguridad personal, en su desenvolvimiento. Partimos de las mujeres que tenían cero ingresos a tener un poco, eso es un cambio radical que les permite mejorar su salud y la de sus familias.
También tenemos un impacto en la participación activa en su comunidad. Eran mujeres que quizá no se atrevían a participar o no se les permitía. Con esta intervención aumenta la participación a nivel de autoridades comunitarias, se vuelven mucho más activas, y también vemos que retoman sus planes de vida. Las mujeres no es que no tenían planes de vida, sueños, ni metas, es simplemente que se ven interrumpidos por las circunstancias que viven. Lo primero que quieren es terminar sus estudios.
Hay dos forma que intervenimos en el empoderamiento, individual y colectiva. Donde hay una generación colectiva, estamos viendo la generación de microempresas, de cooperativas y de redes de producción. Allí es donde quizá más impacto tenemos porque los ingresos mejoran mucho al estar organizadas.

Con los hombres ¿cómo han recibido el programa?, ¿ha habido rechazo?
Siempre hay un rechazo, lamentablemente es la realidad. Se incrementan otras violencias, y es allí donde empezamos a trabajar lo que llamamos espacios habilitadores para la mujer, que es trabajar con hombres. Hay que hacer un trabajo muy familiar, porque lo que a veces pasa es que la mujer genera su ingreso y el hombre se lo quita. Hay mucha violencia económica. Si hay que hacer un trabajo muy de cerca con las parejas, padres, hermanos, para que ellos entiendan y comprendan la importancia de habilitar esos espacios y de cambiar actitudes.

¿Lo han logrado?
Acabamos de medir. Encontramos varias cosas interesantes. Una, que hay una toma de conciencia, los hombres ya se dieron cuenta, están empezando a ser responsables, pero les da vergüenza que otros hombres se den cuenta. Dicen, si yo te ayudo con los niños, todavía hay ese ayudo, pero por favor no me pongas a lavar ropa, porque me miran los otros. Todavía esa cuestión comunitaria machista que dice está bien todo, pero no me hagas hacer tareas públicas de cuidado.

¿Cuántos hombres ha logrado que se involucren?
Quizá la mitad son los que continúan el proceso, que asisten a los talleres.

Desde la experiencia del programa ¿cuál considera que es el reto o desafío que tiene el país para combatir la desnutrición? Porque si contamos todos los programas que se han implementado en los últimos gobiernos, no se ha logrado un resultado, ni se ha medido de forma efectiva para saber si hay o no impacto.
Esto es multicausal y está unido a una serie de causas subyacentes. Para tener impactos claros, necesitaríamos trabajar consistentemente sobre el tema de embarazos en niñas. Esto está vinculado de manera directa a ese círculo de pobreza y escasez, que abarca violencia sexual y condiciones de vulnerabilidad altísimas. Hay que hacer un trabajo muy fuerte para reducir embarazos en niñas.
Otro tema importante es el acceso a agua y saneamiento. Es importante que haya una coordinación muy bien pensada entre el nivel local y nacional. Que las estrategias de atención tengan una visión comunitaria, que permita tener personal disponible para hacer seguimiento a nivel micro, hormiga, es ir a encontrar esas familias, llevarles la asistencia donde están, no pretender a que ellos lleguen a recibir la asistencia.
Si vemos la experiencia de Costa Rica ha sido domiciliar. Tenemos que salir de esa visión de ‘yo les pongo aquí el centro de salud y ustedes vengan’. Otro tema es la corrupción, que esos recursos lleguen a donde tienen que llegar.

 

“Necesitaríamos trabajar consistentemente sobre el tema de embarazos en niñas”.

 

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