Lunes 28 DE Septiembre DE 2020
Domingo

“Las causas de este panorama desolador hay que buscarlas en el pasado”

Cuando se acerca la fecha de celebración de la Independencia, y muy próximos a arribar al bicentenario, es momento de reflexionar sobre los mitos que han perdurado alrededor de este suceso. El historiador Horacio Cabezas Carcache hace gala de su lúcida memoria para mostrarnos lo que en verdad pasó y su contexto. Esto a través de desentrañar cientos de documentos que le han servido para unir las piezas de este rompecabezas llamado Guatemala.

Fecha de publicación: 13-09-20
Ilustración: garciarobles.net
Por: Ana Lucía González

Uno de estos fue el “Plan Pacífico de Independencia”, hallado en los archivos de la familia Aycinena, que se dio a conocer un 14 de septiembre de 1963 y que fuera publicado en el diario El Imparcial por el periodista Enrique Fernández del Cid. 

Cabezas Carcache confirmó que este documento se redactó en casa de la familia Aycinena, una de las más grandes comerciantes del Reino de Guatemala. Se hizo con el objetivo de crear las condiciones políticas adecuadas para lograr una separación pacífica de la monarquía española y solicitar la posterior anexión a México. También incluía incorporar a Gabino Gaínza a este plan, quien fuera el último presidente de la Audiencia de Guatemala y primer jefe político de Guatemala independiente. 

Poco dado a las apariciones públicas, en esta conversación Cabezas Carcache comenta sobre el impacto social y político de la Independencia en el largo plazo.

Antes de 1821, se dieron una serie de sublevaciones en varios puntos del Reino de Guatemala, León, Granada, Tegucigalpa, Belem, así como de indígenas organizados en el Occidente ¿Cómo se vivió este proceso desde los distintos grupos? 

– El malestar contra el orden económico imperante empezó en San Salvador, en noviembre de 1811, como protesta por el encarcelamiento en la Nueva Guatemala de la Asunción del padre salvadoreño Manuel Aguilar. Esto por no haber querido leer en el sermón una proclama contra el líder independentista mexicano Miguel Hidalgo y Costilla. El movimiento no prosperó por temor a fuerzas represivas guatemaltecas, encabezadas por José de Aycinena y Carrillo que estaban próximas a llegar. Además, porque el presbítero José Matías Delgado y varios curas de pueblos y villas no apoyaron la sublevación. Recibieron a las milicias guatemaltecas con festejos y baile.

A finales de ese mismo año, hubo sublevaciones en León y Granada, Nicaragua. Una tercera conspiración fue la del Convento de Belem, cuyos dirigentes fueron frailes mercedarios, belemitas y el cura secular indígena, Tomás Ruiz, originario de Nicaragua. El movimiento fracasó por la denuncia de milicianos que asistían a las tertulias en que se planificaba la liberación de los presos de la sublevación de Granada.

Pero el levantamiento de mayor alcance fue en julio de 1820, por indígenas de San Miguel Totonicapán, San Cristóbal Totonicapán, San Andrés Xecul, San Francisco el Alto, Momostenango y Santa María Chiquimula, liderados por Atanasio Tzul y Lucas Aguilar. Exigían el cumplimiento de la Constitución de Cádiz que había suprimido el tributo. Fueron brutalmente reprimidos por milicias de Quetzaltenango. Todo esto ante el silencio de columnistas como Pedro Molina y José Francisco Barrundia. Ambos desde el periódico El Genio de la Libertad habían promovido el cumplimiento de lo ordenado por las leyes de Cádiz. 

Alegoría de la Independencia, autor anónimo. Estilo Romántico. 1896. Museo Nacional de Historia.

¿Cuál fue el rol de la prensa en este contexto, con los periódicos El Editor Constitucional y El amigo de la Patria?

En 1820, Pedro Molina fundó el periódico El Editor Constitucional para difundir y exigir el cumplimiento de contenidos tales como la libertad de imprenta, elección de autoridades, derechos del ciudadano. Además, emplearon sus páginas para fomentar el civismo y analizar la situación económica del Reino. Por varios meses criticaron la libertad de comercio a través de Belice y defendieron la protección de los tejedores para reactivar la economía. 

En julio de 1821, después de un año de circulación, cambiaron la línea editorial debido a la alianza que habían hecho con la familia Aycinena. Les ayudaron a redactar el Plan Pacífico de Independencia de la Provincia de Guatemala. En este contexto, publicaron columnas a favor de Agustín de Iturbide y del Plan Trigarante; promovieron el cese de la rivalidad entre criollos y peninsulares. Asimismo, cambiaron el nombre del periódico por El genio de la Libertad. Fue así como impulsaron un proyecto de independencia política sui generis, para evitar que el pueblo la proclamara. 

En octubre de 1820, el abogado hondureño José del Valle, como acostumbraba firmar sus escritos, fundó El Amigo de la Patria. Su propósito era llevar conocimientos científicos a los vecinos, pero pronto entró en el debate político para responder a los columnistas de El Editor Constitucional que habían hecho fuertes acusaciones al partido de los serviles, es decir, al sector social conservador. 

La respuesta de Valle fue contundente. Acusó a Pedro Molina de sostener el espíritu de familia, es decir, a la familia Aycinena, la misma a la que había criticado en los primeros números de El Editor Constitucional, como causante del atraso del Reino de Guatemala. Argumentaba que ellos monopolizaban el comercio exterior e interior y practicaban el contrabando. Señaló, además, que esta familia había institucionalizado el nepotismo controlando 64 puestos públicos.

¿Cuáles son los mitos más recurrentes alrededor de este acontecimiento?

– La declaración de Independencia fue algo decidido por unos pocos. Ni siquiera por la mayoría de los que fueron convocados, es decir representantes de las principales instituciones (Audiencia, Ayuntamiento, Arzobispado, Cabildo Eclesiástico, Órdenes Religiosas, Colegio de Abogados, Universidad de San Carlos). Antes de que se suspendiera la sesión por el desorden que se provocó en las afueras del Real Palacio, solo 23 de los 53 convocados se habían pronunciado a favor de la independencia. Los que realmente decidieron este hecho fueron los que estaban confabulados con la familia Aycinena, conforme al Plan Pacífico de Independencia. 

Los relatos históricos sobre el apoyo popular a la declaración de independencia, redactados después de la invasión de Francisco Morazán a Guatemala, ofrecen un espectáculo triunfalista y masivo. Esto no se lo creyó Miguel García Granados, principal artífice de la Revolución Liberal de 1871. Años después escribió: “En cuanto a lo de la inmensa muchedumbre debo decir –y yo tengo buena memoria– que a la novedad de los cohetes que tiraron los que querían reunir pueblo, para dar al movimiento un carácter popular e imponente, me fui a Palacio y no vi a esa inmensa muchedumbre de que habla [José Antonio] Marure. La verdad es que el pueblo no tomó ninguna parte en aquel movimiento, el cual se mostró verdaderamente indiferente. El acto se ejecutó pacíficamente y sin derramarse una sola gota de sangre, y el mismo [Gabino] Gaínza quedó en el poder”.

Estamos cerca de llegar al bicentenario de este suceso. ¿Por qué considera importante reflexionar sobre este momento? ¿A qué le llamamos Independencia y cuál es la importancia de este periodo histórico?

– El estudio del pasado siempre es necesario para comprender el presente en sus manifestaciones sociales, económicas, políticas, religiosas, culturales. Todo fenómeno tiene una causa que lo originó. Las estadísticas muestran que buena parte de la población vive en la indigencia o cerca de ella. Unos pocos controlan la mayor parte de las tierras útiles. Los cargos públicos siguen comprándose, la educación para la mayoría de la población es desastrosa. Los contrabandistas ya no son unos pocos, que grandes empresarios evaden el pago de los impuestos. Las leyes siguen beneficiando a unas minorías. La discriminación racial sigue presente. Las concepciones medievales no científicas continúan empleándose como paliativos en las calamidades públicas.

Las causas generadoras de este panorama tan desolador hay que buscarlas en el pasado. Por eso es que el bicentenario de la declaración de la Independencia puede y debe servir para difundir con amplitud información objetiva sobre lo acontecido. El ser humano es inteligente. Si se entera de lo que realmente sucedió entre 1820 y 1823, será capaz de interpretar y valorar con criterio propio los intereses particulares que estuvieron detrás de tal acontecimiento. Cómo estos hechos llevaron a la tragedia sangrienta de guerras intestinas que desintegraron a la región y facilitaron a las oligarquías de cada una de las provincias a hacerse del poder, en beneficio de sus propios intereses, pero no de las grandes mayorías.

La tergiversación de la historia es una constante. ¿Dónde se origina, en este caso?

– Durante el gobierno liberal de 1871, el nuevo régimen dictatorial, por medio de Ramón A. Salazar y Lorenzo Montúfar difundieron una versión sui generis del proceso independentista en la que una pléyade de héroes (próceres) liberó de la opresión colonial a los habitantes del otrora Reino de Guatemala. Dicho relato histórico glorificaba, por un lado, las gestas de los liberales en las cruentas guerras de la época federal. Por otro, responsabilizaba a los dirigentes conservadores de las consecuencias nefastas que se derivaron de ellas. 

Tal versión fue masificada entre la población estudiantil por medio de los escritos de José Antonio Villacorta, durante la primera mitad del siglo XX; en especial durante la dictadura de Jorge Ubico. Durante el siglo XX e inicios del XXI, el sistema educativo y los medios de comunicación han venido reproduciendo la versión liberal decimonónica de lo acontecido en torno a la Declaración de Independencia, la anexión a México y la formación de la República Federal de Centroamérica. Este tipo de representación histórica induce a la promoción del militarismo con la realización de los desfiles patrios. 

¿Qué lecciones nos deja repasar estos hechos? 

– Me quedo con el pensamiento de José Cecilio del Valle. En sus escritos refleja una claridad de lo que debía ser esta Nación en la cual enumera su riqueza natural y geográfica. Sin embargo, menciona la necesidad de hacer una reforma educativa profunda. En esta contempla la creación de escuelas de agricultura, de artes y oficios, incluso de explotación de suelos.

Por eso, respecto al bicentenario, debemos dar a conocer a la población lo que realmente sucedió. Nos impusieron un suceso que no beneficiaba a la mayoría. Una vez conocido esto, que la población tenga la oportunidad de ser forjadora de su propio destino, eligiendo autoridades y creando leyes de beneficio para todos, no solo para unas minorías. 

Horacio Cabezas, trayectoria académica

Nació en Granada, Nicaragua en 1947. Cursó sus estudios superiores en la Universidad de San Carlos y en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. 

Fungió como director de la carrera de Historia, Escuela de Historia Usac. 

Asistente del Director General de la colección Historia General de Guatemala. 

Publicaciones que pueden consultarse sin costo alguno en Internet:

Independencia Centroamericana. Gestión y ocaso del “Plan Pacífico” 

Pedro de Alvarado, Gobernador y Adelantado de Guatemala 

Francisco Marroquín, Primer Obispo de Guatemala 

Pedrarias Dávila: Señor de horca y cuchillo