Martes 29 DE Septiembre DE 2020
Domingo

Charlando con Joe Biden

Fecha de publicación: 13-09-20
Por: Alejandro Maldonado Aguirre

Una tranquila y fresca tarde llegó la diplomática información que el vicepresidente Joe Biden deseaba hablar con el Presidente de Guatemala, siendo el que firma este artículo el titular del citado cargo. Naturalmente, aceptada la iniciativa se dispusieron los arreglos de la comunicación electrónica, acordándose el día y hora puntual de la entrevista. El sistema es usual y para su despliegue se entienden los técnicos de las partes para que la comunicación resulte nítida. En este caso, los técnicos para nosotros eran de la SAAS, los que resultaron acertados, pues si hubiésemos llamado a los expertos (no los magistrados) del TSE de repente nos enlazan con Maduro. 

A propósito de esas llamadas de las cumbres, vienen a recuerdo dos que recordaba notables. Cuentan que Nikita Jrushchov, soberano de la URSS, llamó por teléfono a Walter Ulbricht, jefe de Estado de la Alemania Oriental, y que este contestaba afirmativamente: “sí, señor / sí, señor / sí, señor … etcétera” y al final respondió: “Eso no, señor”. Los asistentes del alemán se pusieron pálidos y al cerrar le preguntaron: “¿Por qué contestaste: no?” –Explicación: “Así tenía que ser porque me preguntó si tenía alguna duda”. 

La otra conversación, esta sí real, fue la hecha por Vicente Fox, presidente de México, a su contraparte Fidel Castro. La llamada tuvo por objeto dar satisfacción a George Bush Jr. que, para asistir a una Cumbre Mundial, indudablemente había condicionado no tener que encontrarse con el cubano, por aquello de que los votos de la Florida resultan vitales en el conteo electoral. Pasado algún tiempo, esa comunicación se soltó y fue oída por Raymundo y medio mundo. Fue un juego del ratón y el gato: Fox, quien trataba de tú a Castro, y este de “usted”, como quien conserva las distancias. Castro le siguió el juego dejándolo hablar. Un mes después, la conversación de una hora se filtró, quedando mal parado el arrogante Fox. 

Roberto Zamarripa comentó el resultado: “George Bush se apoderó de la Cumbre Mundial de Financiamiento, desde la mañana, y ayudó a Vicente Fox en su pelea contra Cuba por la noche. Paloma y gavilán, canario y halcón, y lanzó advertencias claras contra Cuba e Irak desde suelo mexicano para ratificar su cruzada contra los demonios”. (“Enviados especiales – Antología del nuevo periodismo hispanoamericano” Editorial Nuevo Siglo-Aguilar).

Bien. Tratándose de una entrevista de Estado, formal, no delegada a su embajada sino a la más alta esfera de poder de los Estados Unidos, para estar bien informado me ocupé en revisar la agenda bilateral y, de paso, en estudiar el perfil político del vicepresidente Biden: un pura clase de coraje, consistencia, lucidez. 

Conocidos los posibles temas que suscitaban la comunicación, me quedaba un escrúpulo: ¿Acaso Biden tendrá un perfil de mi persona? ¿Será posible que me confunda con el género de políticos cooptados? ¿Tendrá él unos minutos para leer una ficha-resumen de mi ser humano y social?

Con estas dudas se abrió el enlace, auxiliados por unas intérpretes, empezando el encuentro con un saludo del vicepresidente Biden y su agradecimiento por la entrevista.

“Vamos bien”, pensé para mí, y entonces contesté, más o menos así: 

“Muchas gracias por su llamada y por la oportunidad de que hablemos de temas comunes e importantes para nuestros países. Es un señalado honor para mi historial político y diplomático, porque tuve la oportunidad de conocer al presidente Eisenhower, siendo yo un joven periodista, en la Cumbre Americana en Panamá. También tuve ocasión de saludar a los presidentes Ford y Carter en las respectivas recepciones que ofrecieron en Naciones Unidas. Participé en la cena a la que invitó el presidente de Guatemala en visita que hizo el presidente Bush Jr. Además, siendo yo muy joven, el entonces vicepresidente Nixon nos atendió a un grupo de estudiantes, en lo que ahora es mi Despacho”. (No le dije que me había sobado la cabeza pelona por mi bautizo de ingreso a la San Carlos). 

Entonces Joe Biden contestó: “Usted me gana, porque yo conocí a todos, menos al presidente Eisenhower”.

Roto el hielo de la formalidad, entramos a los temas que la Casa Blanca tenía interés en suscitar, y que, para mí, también eran de importancia para Guatemala. 

Siendo así, surgió el interés de Estados Unidos por el desarrollo de las economías del triángulo centroamericano formado por Guatemala, Honduras y El Salvador (supongo que por ser los países que más migrantes ilegales exportan). Nosotros hacemos lo posible, como el arreglo aduanero hondureño-guatemalteco, el cual avanzaba dentro de lo complicada que es una negociación de esas proporciones. // La facilitación del mercado para atraer inversiones y, a la vez, la posibilidad de abrir nuevas plazas para las nuestras. // El estímulo para la instalación de empresas americanas y europeas en la región // La idea de constituir áreas de atractivo turístico, aprovechando playas y los monumentales centros mayas, conjuntos de gran potencial en la región. Indudablemente hubo referencia al combate al narcotráfico y a la necesidad de transparencia de la cosa pública, para atacar la corrupción // El asunto migratorio, con su doble vertiente: por un lado la corriente de trabajadores que buscan empleo en el norte y, por otro, la creciente expulsión de guatemaltecos. Hubo alusión al proceso electoral en marcha, contienda en la que la presidencia solo tenía interés en el orden y la pureza. 

Conclusión: no hubo jalón de orejas, sino empatía por una visión común.