Miércoles 23 DE Septiembre DE 2020
Domingo

Marroquín Rojas, constituyente

Fecha de publicación: 09-08-20
Por: Alejandro Maldonado Aguirre

VIDAS PARALELAS: Fedro Guillén escribió un libro de semblanzas póstumas del filósofo y político mexicano José Vasconcelos, a quien Gabriela Mistral calificó cariñosamente como “el apresurado de Dios” y del que dijo que acompañó como maestro, no como político. De esa semblanza se extraen líneas textuales que revelan  notable parecido de Clemente Marroquín Rojas y Vasconcelos, temperamentos recios, profesantes de la cultura y de la política, en las que dejaron la impronta de su personalidad inclaudicable. El mexicano, que no vaciló en tildar a Villa y a Zapata como brutos y desdeñar la mejor batalla de Bolívar en comparación con una página de su Estética, y el guatemalteco arremetiendo contra Barrios y Morazán, mitos sagrados de su tiempo. Las líneas entresacadas del texto de Fedro encajan como si fueran escritas pensando en CMR:

Genuinamente antiprotocolario

Develaba una actitud de quien no se concede importancia

No necesitaba ser solemne 

Vehemente como Unamuno

Los desengaños políticos fuente de su escepticismo

Parecía dolerle el camino de yerros, enigmas y frustraciones de su país

Pesimismo alegre que lo llevaba a afirmaciones tremendas

Su pasión se volcaba igual para construir que para estar en el camino opuesto

Latía un profundo amor por la tierra

Sufrió persecuciones, supo de crímenes políticos, de la muerte de amigos y partidarios

Jamás pudo olvidar la intervención de procónsules extranjeros

Como historiador, como cronista fulminó con juicios sumarísimos

Optimista del ideal y pesimista de la realidad

Hombre singularmente mundano, escéptico y, en sus peores ratos, con soberbia himaláyica

LA HISTORIA REAL: CMR urgió siempre porque se escribiera la Historia, pero fustigó a los liberales por distorsionarla, tergiversarla y destruir sus fuentes. Desde luego debe estudiarse contextualizada en su tiempo y sus interacciones inevitables. Por ejemplo, como él juzgó a Carrera así debería estudiarse su vida, porque carece de toda racionalidad el análisis de los actos sin medir las circunstancias del tiempo.

Consecuencia de ello era su afirmación de que en política no había “mirlos blancos” y por ello se mofaba de los que pretendían vestirse con traje de “primera comunión”, actitud adoptada poco antes de morir  por Cardoza y Aragón: “No soy gendarme de sus tribulaciones y menos de cualquier ortodoxia; he recusado una y otra vez la pedantería de los fanáticos de derecha y de izquierda, la mística de sus paladines”, descalificando la “nimiedad maniquea de los buenos y los malos, en la cual los buenos somos nosotros” (Miguel Ángel Asturias, casi novela, pp 236 y 212).

EL HOMBRE MÚLTIPLE: CMR tuvo una dimensión humana proyectada profundamente en diversas actividades. El político (unionista, chaconista, antiubiquista, revolucionario realista); el hombre público (congresista, ministro, vicepresidente); el periodista más leído y más influyente en Guatemala y Centroamérica (editoriales, crónicas, comentarios, humoradas, polémicas contra liberales, revolucionarios, reaccionarios, intelectuales y plumíferos y hasta embajadores); el escritor (En el corazón de la montaña, La Bomba, Los cadetes, Morazán y Carrera, La derrota de una batalla); el constituyente (1945 y 1954);  el empresario (fundador de periódico consolidado y solvente que señaló como “tribuna, no mostrador”)

CONSTITUYENTE  DE  1945

Para el conocimiento de este periodo contamos como fuentes informativas con dos documentos de valor fundamental:  a) Crónicas de la Constituyente del 45 (publicado en 1955) contiene la relación de todas las sesiones plenarias de la ANC del 45 escritas a vuela pluma por Marroquín Rojas  en el diario La Hora; y b) Diario de Debates de la Constituyente del 45 (editado en 1949).

Defensa de la libertad parlamentaria

Esencialmente sostuvo la dignidad de los diputados para expresarse ampliamente. Censuró al presidente de la Asamblea por aplicar cuando le convenía restrictivamente el reglamento “cabrerista” que los regía y le recordó que no era jefe sino un representante más al que se le confió la dirección de los debates, que él, Marroquín Rojas, no era “chivo” y que se retiraba de la convención. (30)

Patrocinador de la presencia del público en los debates

Se extrañó que en la primera sesión plenaria no hubiese público. Se congratuló que en la sesión del 6 de febrero asistiera la “mancha brava”, separada en dos grupos característicos: la plebe, por un lado, y la “decente” o de los “cachimbiros”, por la otra. (31) La barra se prodigó, según su descripción, en “silbidos y aplausos, injurias y cuchufletas, gritos y patadas”. (32) “De todos estos –dice su crónica– fueron Vela, Marroquín Rojas y García Granados los más duramente gritados por la barra. ¡El espectáculo era hermoso! A mí, particularmente –reafirma– me gustó aquella rebeldía de los muchachos que, aunque algunas veces eran injustos y otras destructores y hasta groseros, revelaban un poco de vida, un poco de entusiasmo por las cosas del país. ¡Bravo muchachos! ¡Así se hace y ojalá que esos arrestos se mantengan en igual tono en las horas trágicas!”. (32)

Desfacedor de entuertos

Se queja de la tomadura de pelo al pueblo propiciada por los presidentes de la Constituyente (Jorge García Granados) y de la Legislativa (Manuel Galich). Aquel convocando para otra hora y este reuniendo a la Legislativa en su lugar, para impedir la presencia del público en la discusión  del tema de las restricciones a la libertad de cultos. (39)

El 12 de febrero encuentra al pueblo aglomerado en la calle porque no le permiten ingresar al edificio, estando los bedeles momificados porque no saben qué hacer frente a la orden que se les dio. Entonces “fui hacia la puerta y la abrí bajo mi responsabilidad. La gente se abalanzó a ocupar las galerías”. (40)

¡Estas cosas ocurren cuando apenas transcurren un poco más de cien días después de la revolución!

Efectividad del principio de alternabilidad en el poder

Aplaude la iniciativa del diputado Serrano para que el pueblo pueda tener armas como forma efectiva de enfrentar la dictadura. Asimismo objeta los conceptos de “paz y orden público” que tilda de “abstracciones en cuyo nombre se han cometido barbaridades monstruosas”.   

Centroamericanismo

Se refiere a la redacción del artículo que proclama las “fraternales relaciones con las repúblicas centroamericanas”  que tilda de hipócrita en cuanto, por otro lado, se niega la ciudadanía, se exigen pasaportes y visas, se limita la permanencia y se sostiene el principio de la “reciprocidad” que en sí mismo deshace las buenas intenciones.

Restricción de la calidad ciudadana del analfabeto
y de la mujer

Sus batallas más recias las libra defendiendo el derecho de los analfabetos y de la mujer para ejercer la plena ciudadanía, pues un significativo e influyente grupo político de diputados se opone a reconocerles el derecho al voto. Alega que no hay un solo analfabeto proponiendo la reelección, sino que esto lo hicieron los blancos educados, y que fue precisamente la mujer la que luchó con más civismo y coraje contra la dictadura. Contra el voto de la mujer alinearon los diputados del FPL. (98)

CMR advierte: “muchos guatemaltecos desconocen, porque he podido constatarlo, los fuertes vientos de fronda que están azotando al mundo; y esa masa analfabeta e inconsciente creo que está despertando de una manera arrolladora; van a darse cuenta dentro de poco que esos infelices analfabetos no son lo que se han imaginado.”

Acerca de la negación al derecho de voto de la mujer señala: “esas mujeres de los pueblos hay que verlas, tienen mucho más espíritu liberal, mucho más concepto de la libertad, que muchos de nosotros los camanduleros de la ciudad”.

Derecho de petición con dignidad

Propuso que se eliminaran las condicionantes palabras “de manera pacífica y atenta” que figuraban en la cláusula referida al derecho de petición, pues eran “humillantes” similares al “¿das tu permise, tatite?”

Restricciones al ejercicio de los cultos

Se opuso a la propuesta que limitaba el ejercicio de los cultos “al interior de los templos”, semejante a la disposición de la Constitución mexicana (que no se cumple). Durante ese debate las barras estuvieron particularmente incisivas, divididas entre “marxistas” y “católicas”. El propio CMR  describió en sus Crónicas que le gritaron que no era “ni chicha ni limonada” y les dijo que era cierto porque él no se comparaba con lo fermentado sino con el agua; a Falla le decían: “¡No llores, vos!” En su discurso se burla de algunos materialistas: “Yo tengo la seguridad de que el liberal más jacobino tiene un San Antonio en la cabecera de su cama”.

Oposición firme a la pena de muerte

Don Clemente, teniente coronel y remichero, de quien se dijo  –y él lo aceptó alguna vez– que tuvo que mandar, en defensa de su honor, alguna alma al otro mundo, no anduvo con paliativos para oponerse a la pena de muerte. (37) Dice en sus artículos: “Hay en esta cámara revolucionaria una tendencia a despacharse a la gente”. En el pleno enfatizó: “No estoy de acuerdo con la pena de muerte, que es algo monstruoso, no estoy de acuerdo, porque sería vergüenza que en pleno siglo veinte fuéramos a estampar esa mancha sangrienta. Debería sentarse allí que la vida humana debe ser respetada en cualquier forma”.

Reconocimiento a la unión de hecho

Como primicia en nuestro medio jurídico, propuso el reconocimiento legal de la unión de hecho cuando han transcurrido más de cinco años de relación entre un hombre y una mujer que han formado un hogar común. “No se trata de un hogar de placer de un esposo –dice– sino de un hogar permanente de las personas que se aman, que tienen hijos, que ya tienen formado su modo de vida”. (54)

Sindicalización y huelga de los trabajadores del Estado

En este aspecto no transigió, pues, quién sabe si por su experiencia en México, en donde el sindicalismo le imposibilitaba hallar trabajo permanente, creía que el líder sindical representaba una nueva opresión explotadora contra el trabajador. Por eso decía que “más daño ocasionan al obrerismo los extremistas que los reaccionarios”. (.54.)

Tesis del asimilismo cultural

Tampoco acepta la propuesta del diputado Morales Pineda de incorporar un Estatuto Indígena en la Constitución. Se produce un interesante debate sobre el asunto, del cual, desde luego, están absolutamente al margen los sectores indígenas del país, que no tienen ninguna representatividad propia ni adoptada por grupo político o líder importante alguno. Tímidamente David Vela defiende la tesis paternalista del Congreso de Pátzcuaro, cuyas resoluciones CMR desacredita como “tortas y pan pintado” e insiste en la teoría de la incorporación del indígena a la cultura ladina occidental, pues la autóctona de “las chirimías y el tum” solo son buenas para los explotadores del turismo. (66) De toda esa asamblea, realmente el único que tuvo un concepto de los derechos propios de los pueblos indígenas fue García Granados que bajó de su sitial presidencial para hacer su defensa: “El indio bilingüe debe existir, debe leer sus libros en lengua, debe tener un arte indio, una religión india; hay que enseñar a todos en su propia lengua”. (66)

Esta línea de pensamiento de Marroquín Rojas no era extravagante ni insensible en su tiempo. Era, contextualizando sus ideas en su tiempo y en su medio, la posición de la clase política e intelectual. Un concepto  semejante sostiene Miguel Ángel Asturias en su libro de juventud Sociología guatemalteca: el problema social del indio (diciembre 1923), actitud que Cardoza comprende porque el futuro novelista, conocedor de la pequeña y gran burguesía pero no del indígena, pensaba como hombre de la capital y de formación conservadora, sin otra solución que a la manera de Argentina o de Estados Unidos. 

Autonomía municipal

CMR se constituye en definido defensor de la autonomía municipal, completa y no la mediatizada que proponían algunos timoratos diputados irla otorgando progresivamente, según la capacidad de los municipios.

Oposición a las confiscaciones

Expresa su oposición a las confiscaciones de bienes por causas de guerra, pues sostiene que muchas veces los nacionales de un Estado no tienen responsabilidad por los actos de sus gobiernos. Siempre refutó las expropiaciones a los alemanes como actos de despojo y fuentes de corrupción, que, por un lado, enriqueció a algunos abogados con el tráfico de influencias y, por el otro, generó el pillaje en la administración burocrática de las fincas cafetaleras.

Rechazo a las concesiones petroleras

Indica su pesimismo acerca de los supuestos beneficios del petróleo. Estima que traen calamidades para cualquier pueblo que encuentre un pozo petrolero. Curiosamente dos diputados de filiación marxista las defendieron. (88)

Injusticia del exilio forzoso

Frente a una propuesta para impedir el regreso de los exiliados ubiquistas, por lo menos durante diez años, se opone vigorosamente. (90) Igualmente se opone a una ley represora propuesta por 44 diputados. La señala como un baldón para la revolución y para la Constitución recién aprobada. Afirma con justicia: “cuando se promulgue la Constitución, será para que rija por parejo a todos los guatemaltecos, por pícaros u honrados que sean. Es muy grave el destierro, y sólo cuando se ha sufrido, se da uno cuenta de lo que significa”.

Escéptico acerca del semiparlamentarismo

Dice, con razón, que con un gobierno dictatorial no habría diputado que se atreva a llevar adelante una interpelación y que, con un gobierno democrático, sus excesos podrían hacer ingobernable el país. Cree que el semiparlamentarismo es “la carabina de Ambrosio”.

CONSTITUYENTE DE 1954

A esta constituyente entró con un ánimo diferente de como lo hizo en la del 45. No obstante tener ganado un lugar de primera importancia por su lucha de diez años por frenar los avances marxistas en el país, dio, desde el primer día, la impresión de no hallarse cómodo, y lo espetó sin ninguna reserva desde su trinchera: “hay un espíritu reaccionario en este Congreso” y, apenas a cuatro meses de la caída del régimen arbencista, pronuncia palabras en las que hace justicia al ímpetu de los revolucionarios derrocados: “yo me descubrí muchas veces ante esos muchachos que fueron valientes en muchas cosas”

El ejecutivo hizo una consulta a la asamblea, la que nombró una comisión presidida por Flores Avendaño y de la que formó parte CMR. Este discrepó del criterio de la mayoría. Estimaba que la Constituyente no tenía competencia para conocer de contratos y concesiones administrativas ni de tratados internacionales suscritos por el Ejecutivo. La discusión fue muy fuerte, pero advirtió que si se suscribiera algún compromiso inadecuado a los intereses del país, haría “lo que he hecho siempre, retirarme a una trinchera para combatir desde allí” (sesión del 30 de noviembre de 1954). (Esto lo concretó exactamente un mes después: el 30 de diciembre).

MR reivindicó el privilegio de antejuicio de los diputados y su derecho de obtener información de las oficinas públicas; durante los debates ironizó sobre la profesión protestando por el “demasiado peso del abogadismo” y no se inmutó por las protestas de algunos diputados por sus alusiones hechas en su periódico. Su  cuestionamiento sobre el traje ceremonial para la instalación de la asamblea provocó bizantina discusión acerca de la vinculación entre revolución y traje, olvidando los diputados que esto no hace diferencia, pues tanto Arévalo como Arbenz asumieron vistiendo “chaqué”.

LA RENUNCIA:  Se opone a la aprobación por la ANC del contrato adicional suscrito por el gobierno con la Compañía Agrícola de Guatemala (la CAG pagaría en lo sucesivo un impuesto anual de 30% de las utilidades; entregaría 1,000 caballerías de tierra y renunciaría a cualquier reclamación pendiente –se refería a la planteada por la aplicación del Dto 900). Los diputados Alfonso Carrillo, José García Bauer, Jorge Adán Serrano, y Marroquín Rojas hacen la oposición con argumentos fuertes. [Cuestión de relativismo histórico-político, económico y jurídico, que requiere  estudio monográfico por separado] CMR proponía devolver el contrato al Ejecutivo para aclarar ciertas dudas; Carrillo, la no aprobación y la declaratoria de invalidez ipso jure por violación del art 20 de la Constitución del 79 y que el Ejecutivo procediera a cobrar los impuestos de ley [tesis novedosa que los gobiernos revolucionarios anteriores no exploraron]. Parece que en este asunto la parte más apremiante para el gobierno era la entrega de las tierras para no devolver las 1,300 caballerías expropiadas por el régimen anterior e impulsar –como se hizo– su programa de desarrollo agrario. El Tigre del Jumay arreciaba sus argumentos, reforzándolos a su estilo con la cita histórica de los inexplicables contratos de 1930 y 1936, cuando, al calor del griterío de la barra que se dividió, como es usual, en favorables y contras, una ignorante locataria acarreada por otros diputados tan ignorantes como ella, arrojó unas  manzanillas, como las identificó el diputado Carrillo, contra el orador, lo que de inmediato provocó su retiro violento de la asamblea: “yo no puedo estar, señores, ofendido y apedreado en este Congreso, por aquel mismo pueblo que mi pluma en diez años contribuyó a romper las cadenas en que estaba sometido”. (374)

SEMBLANZAS DE LOS CONSTITUYENTES

Dotado de agudo humor, en sus Crónicas hace breves pero certeras descripciones del carácter, humor, estado de ánimo y debilidades de los diputados más destacados. Con espíritu burlón lanza pullas a los más solemnes y bromas a los más fanáticos. Demuestra percepción psicológica para señalar el futuro de algunos, incluyendo clarividencia, cuando pronostica que un diputado ateo marxista volverá a su redil, lo que ocurrió veinte años después con Carlos Manuel Pellecer. Así, para el caso, se refiere a la cabeza calva y la voz jeremíaca de Monsanto, los arrebatos líricos del Canche Serrano, las impresiones maravillosas de García Bauer, el ánimo embrujado de Mayorga Franco y la figura hebraica de Rolz Bennett. Compara a Fortuny con Robespierre e identifica a Danton con Jiménez. La voz de Nájera Farfán es “emocional y suave como una orquídea de Jalpatagua”, Vela “cuando no desvela convence” y Bianchi es bonachón y paternal. Pellecer tiene “carta de buen luchador” y García Granados es hábil, oportuno y táctico. Se divierte CMR comparando a este y Rolz con Benitín y Eneas, llamando Fray Bartolomé de Los Ranchos a un místico diputado o señalando el temblor de las quijadas de Francisco Villagrán. Diez años después al hablar de una moción coja dijo que no había alusión a la pata de ningún diputado.    

* Los números entre paréntesis (33) corresponden a las páginas de las Crónicas de CMR.