Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Domingo

Los mejores gladiadores de la batalla

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 02-08-20
Por: Ing. Pedro Cruz

Hace unos días leí la impactante historia de la doctora Lorna Breen, que luchó en primera línea frente al COVID-19 en Nueva York. El sentimiento de impotencia la superó y lamentablemente se suicidó. Según narra una de sus amigas cercanas, Lorna repetía una y otra vez “No pude hacer nada, no pude ayudar”.

Veo a mi alrededor y solo puedo pensar que los médicos, enfermeros, terapistas respiratorios y todo el personal que trabaja en los hospitales son los verdaderos titanes de esta guerra. Son héroes hoy, pero lo han sido desde hace años. Ellos están en la primera línea, superándose a sí mismos y peleando contra un sistema de salud colapsado desde hace décadas. Y por si esto fuera poco, luchan contra un gobierno que pareciera no darse cuenta de lo importantes que son.

Absurdo, lo sé.

En un cuadro de estadísticas presentado por el Observatorio Global de la Salud de la OMS en el 2019, Guatemala se encontraba en el último puesto a nivel latinoamericano, en el número de médicos y enfermeras por cada 100 mil habitantes.

Una red hospitalaria en el abandono puede no ser culpa de este gobierno… –desde hace ya varios años vengo denunciando la corrupción en el sistema de salud–, pero que en los hospitales no cuenten con el equipo mínimo para protegerse y atender a los guatemaltecos, es más que preocupante. Al no proveerles lo necesario, simplemente no se reconoce que estamos en una batalla y que ellos son los mejores gladiadores.

Son quienes están dispuestos a trabajar durante largos turnos, atender a cientos de pacientes por día y preocuparse por aprovechar bien los recursos.

Es claro que su vocación de servicio es primero porque si no otra sería la historia, pero las autoridades deben darse cuenta de que para servir como se debe, se necesitan muchas cosas más. Un médico comprometido necesita soporte. Necesita saber que, si receta un medicamento, el paciente podrá encontrarlo en el hospital, si alguien requiere oxígeno, habrá una cama y un respirador esperándolo. Se necesita que las autoridades estén tan comprometidas como ellos.

Y aquí es donde se acaban las excusas. O no se entienden.

¿Por qué después de cuatro meses aún hay doctores sin recibir su salario?

¿Por qué hay médicos trabajando sin equipo de protección?

¿Por qué no hay suficientes camas para los pacientes?

¿Por qué no se le ha pagado el bono y beneficio de riesgo al personal de salud tanto temporal como permanente?

¿Por qué no se ha priorizado también la salud mental del personal de la red hospitalaria?

¿Por qué ni siquiera quieren entablar un diálogo con el personal de salud?

A estas alturas, pregunto: ¿el Gobierno tiene el mismo objetivo que los médicos?

Mientras escribo esto pienso en los sueldos de ciertos funcionarios del sector público. Algunos recibirán tres o cinco veces más de lo que se le paga a un médico y quizá la evidencia de su compromiso con Guatemala no es tan clara.

Empecemos por la dignificación que desafortunadamente, aún debe recorrer un largo camino. Sobre todo, porque pareciera que el Gobierno no dimensiona lo que implica. Es como si estuviera ajeno a lo que pasa dentro de las paredes de un hospital.

Es como si ignorara a propósito que los doctores han tenido que enfrentar la impotencia de no contar con lo necesario para curar, el miedo de contagiarse o contagiar a sus familias, la tristeza de saber que si llega un paciente más no hay ni siquiera una camilla en la que pueda descansar… A la demanda emocional que es implícita a esta pandemia, los médicos deben sumar el esfuerzo sobrehumano de tratar de llegar a todo, y darse cuenta de que, aunque algunos los dejen solos o los ignoren, hay ciudadanos guatemaltecos que los acompañamos y reconocemos su esfuerzo.

Para no terminar y dejar la idea que no se tiene salida ni luz en este callejón en el que estamos metidos. Quiero reconocer iniciativas que han dado respiro y esperanza en medio de este caos.

El aporte de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala Fundesa ha logrado ser ese salvavidas que el Sistema de Salud necesitaba para mantenerse a flote. Iniciaron con una simple idea. Para detectar el virus necesitamos detectarlo y eso se traduce en pruebas, pruebas y más pruebas. Empresas, medios de comunicación y personas individuales se unieron a la Campaña de Recaudación y en pocas semanas se tenían los fondos para hacer un primer pedido. Hoy en día se han donado más de 60 mil pruebas, 800 escafandras, 125 mil 100 equipo de protección personal y 341 mil 534 insumos varios. El Sistema de Salud es y seguirá siendo un gran reto para el país, pero colaborando de forma unida y coordinada todos los sectores de la sociedad estoy seguro que vamos a salir adelante.