Sábado 15 DE Agosto DE 2020
Domingo

Socialismo democrático no es Socialdemocracia

Fecha de publicación: 26-07-20
Por: Federico Bauer Rodríguez

La izquierda local, como lo han hecho otros en Latinoamérica, nos quieren vender el socialismo democrático disfrazado de Socialdemocracia.

Aquí tuvimos el intento de imponernos el socialismo democrático desde el día que los lacayos de los soviéticos asesinaron a Francisco Javier Arana, y luego le allanaron el camino a Jacobo Arbenz, persiguiendo a los candidatos opositores, y ya en el poder torturando y asesinando a cualquier persona opositora a la instauración de la dictadura comunista. Favor leer toda la biografía de Arbenz por Carlos Sabino y Un sueño de primavera de Ramiro Ordóñez Jonama.

En Chile, Salvador Allende ganó la presidencia “democráticamente” pero fue Fidel Castro quien manejó el descalabro económico que terminó en 1973. Desde hace treinta años, Chile con solo un presidente de “derecha” y varios de centro-izquierda, ha reducido la pobreza a su mínima expresión y estaba cerca de acceder al primer mundo hasta los sucesos del año pasado. Importante que no habían cambiado la Constitución de la dictadura.

Argentina y Cuba, hace cien años eran los países de destino para millones de migrantes gracias a su nivel de vida. Argentina ha sido destruida “democráticamente” por el peronismo, y Cuba ha sobrevivido, aunque en dictadura, gracias a treinta años de subsidio soviético, otros gracias al subsidio venezolano, y ahora a las remesas de los cubanos en libertad.

Socialismo democrático lo han tratado de implantar Correa, Evo, Hugo, Daniel Ortega, Maduro, et al, con trágicos resultados.

En otras latitudes los resultados del socialismo democrático han sido iguales: al tomar el poder, democráticamente cambian su Constitución, restringiendo la libertad de expresión y de participación política, inician las estatizaciones de los medios de producción, y la rosca que rodea al líder democrático empieza a enriquecerse de manera escandalosa, mientras la población se queda sin alimentos, medicinas y libertad.

Las cárceles se llenan de los presos políticos que no son asesinados por el régimen.

¿Entonces por qué el pueblo escoge la vía del socialismo democrático si este es un sistema tan cruel como una dictadura?

Porque los candidatos venden el sistema como Socialdemocracia, pero nada que ver.

Si nos vamos a las últimas décadas del siglo XIX, la Revolución Industrial ya cumplía un siglo y el Producto Mundial mostraba un incremento exponencial.

A pesar de esto, la mayoría de la población en las naciones industrializadas no gozaban del éxito económico satisfactoriamente, por lo que los gobernantes iniciaron una serie de programas sociales, salud, educación, previsión social y otras transferencias subsidiarias.

En el siglo XX nuestra civilización sufrió dos Guerras Mundiales, una Guerra Fría, y varias depresiones económicas (buena culpa del sistema de Banca Central), por lo que las diferentes naciones han tomado medidas sociales para mitigar los daños a los más vulnerables.

Tal vez uno de los orígenes de la Socialdemocracia actual lo encontramos en el Ordoliberalismo, en la década de los treinta (siglo XX) en la Escuela de Friburgo.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, EE. UU. a través del Plan Marshall ayudaron a los países europeos y a Japón. Todos escogieron caminos un poco diferentes pero siempre con presupuestos públicos en crecimiento, ampliando los beneficios sociales.

En Alemania, este concepto del Ordoliberalismo, fue tomado y adaptado por Konrad Adenauer y su canciller Ludwig Erhard, a quien se considera el padre del “milagro alemán”, y le llamaron “economía social de mercado”, análoga a la Socialdemocracia de otros países, entre ellos los Nórdicos y los países del norte y centro de Europa.

Sin olvidar a algunos muy lejanos a nosotros en el Oriente, Australia y Nueva Zelanda.

Todos los países han hecho algunos ajustes a sus programas sociales, ampliándolos, pero como veremos más adelante los Socialdemócratas (según mi criterio personal) lideran las listas de los países con mejores índices: Desarrollo Humano, Transparencia, Prosperidad, Educación, salud, previsión social, etc.

A continuación las condiciones básicas que respetan e implementan las Socialdemocracias:

Precios de mercado (sin privilegios) estables gracias a políticas monetarias prudentes.

Propiedad privada de los medios de producción pero respetuosa con legislación laboral y ambiental. Incluye libertad contractual y de asociación.

Empresas responsables de sus riesgos sin rescates estatales.

Constancia en las políticas económicas para reducir el riesgo empresarial.

Impuestos progresivos para financiar el gasto público (tema para otra columna).

Pero para que la Socialdemocracia funcione y no se convierta en populismo empobrecedor tiene que cumplir la conditio sine qua non: TRANSPARENCIA

Los diez países menos corruptos (según TI) en su orden: Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Suiza, Singapur, Noruega, Países Bajos, Luxemburgo y Alemania.

Por su lado la ONU publica el Índice de Desarrollo Humano y aquí los diez mejores:

Noruega, Suiza, Irlanda, Alemania, Hong Kong, Australia, Islandia, Suecia, Singapur y Países  Bajos.

Por último les presento a los diez mejores en el Índice de Prosperidad del Legatum Institute: Dinamarca, Noruega, Suiza, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Alemania, Luxemburgo e Islandia.

Correlación no significa causalidad, pero estos tres índices nos muestran a un selecto grupo de países con mínima corrupción, altos niveles de salud y educación y mi índice favorito, el de Prosperidad, ya que reúne nueve parámetros para integrar la métrica.

Estas estadísticas son anteriores a la pandemia, pero este grupo de naciones se ha defendido muy bien gracias a su manejo responsable de sus finanzas, y a que tienen sistemas de educación y salud con una eficiente cooperación del sector privado con el público.

Algunas características importantes en relación a la gobernanza de estos países consisten en mantener muy buenas relaciones entre empresarios, trabajadores y gobiernos.

Las tasas impositivas de las empresas son relativamente bajas y los programas sociales se financian con impuestos a sus beneficiarios.

En Alemania y otros países los sindicatos participan en las Juntas Directivas de las empresas listadas en bolsa.

En Suiza propusieron una renta básica universal, y cinco días adicionales de vacaciones, ambas propuestas fueron rechazadas por la población en referendos.

Abundan ejemplos de cómo el sentido común de estas personas predomina sobre soluciones cortoplacistas.

En resumen, la Socialdemocracia ha demostrado que se puede lograr prosperidad generalizada en ambiente de libertad.

La mejor prueba del éxito de estos países es que son destino favorito para los migrantes de las naciones autoritarias, socialistas o populistas.