Jueves 1 DE Octubre DE 2020
Domingo

La Antigua Guatemala, tras los pasos de una nueva normalidad

Luego de cuatro meses de confinamiento, los pobladores sobreviven en una ciudad donde el 80 por ciento de sus habitantes se dedicaban al turismo. Mientras se preparan para ser el primer punto de reapertura en el país, los casos de contagio siguen al alza.  

Fecha de publicación: 19-07-20
Por: Ana Lucía González elPeriódico

Son las 10 de la mañana de un miércoles en la ciudad colonial. La Plaza Central luce solitaria. Tanto, que no se ve un alma entre la fuente y las bancas. Es un escenario inusual en el corazón de un sitio que hace tan solo cuatro meses era un punto de convergencia entre vecinos, visitantes, jubilados y vendedores ambulantes.

En estos días, todos los parques se encuentran vacíos. Los turistas, que eran parte del color cotidiano, son ahora cosa del pasado. Un pasado cercano y a la vez remoto. Hoteles, restaurantes, joyerías. Todos cerrados. Solo abren sus puertas algunas tiendas. Las de barrio, por ejemplo. Uno que otro café. Las ventas de ropa. Circulan automóviles por sus calles empedradas, pero muy pocos. Los vecinos hacen fila en los bancos, porque es día de pago. Lo hacen sin rigor en cuanto al distanciamiento social, aunque nadie deja de portar mascarilla.

La Ciudad Patrimonio de la Humanidad atraviesa por uno de sus peores momentos. Pero esta vez no la destruyeron los sismos ni las erupciones volcánicas. Tampoco el descuido en materia de conservación. La pandemia ha puesto de rodillas a una población de la que el 80 por ciento de sus habitantes vive del turismo. “La ciudad está sangrando”, expresa Catherina Tittaferrante, turoperadora que relata cómo se le cayeron 27 reservaciones en cuestión de dos semanas.

“El impacto ha sido muy fuerte. Más de 250 negocios cerraron para no volver. De estos hay pequeños, medianos y grandes. Se perdió el capital y el esfuerzo de muchos años”, expresa el alcalde Víctor Hugo del Pozo. El pasado viernes anunció que el casco urbano quedará cerrado desde las 6 horas del sábado 18 hasta el lunes 20 a las 5:30 horas. Esto debido al incremento de casos de COVID-19.

Hoy, los antigüeños apenas sobreviven. Algunos se reinventan. Saben que la situación no se resolverá en el corto plazo, ya que es el municipio No. 9 en tasas de contagio en todo el país con 451 casos, hasta el pasado 12 de julio, según Laboratorio de Datos. A pesar de esto se preparan, sin fecha clara, para ser el primer punto de reapertura turística en el país.

Caída y reinvención

La Antigua Guatemala ha sido un destino principal para visitantes internacionales y locales. El año pasado, la llegada de turismo interno durante la Semana Santa y el Día del Trabajo atrajo a la ciudad a un millón 150 mil 598 personas. Esto representó el 26 por ciento del total nacional. En todo el país estos asuetos significaron una derrama económica de casi tres mil millones y un crecimiento de hasta el 19% en comparación con 2018. Es decir, casi Q100 millones más, de acuerdo con datos de INGUAT.

Tittaferrante es propietaria de Columbus Luxury Travel. Luego de casi 20 años de operar, en este 2020 por fin había logrado crecer y contratar hasta cinco personas. Sin embargo, en febrero comenzó a ver que el panorama no pintaba bien. En marzo todo se vino abajo. “Una vez declarada la pandemia, estimamos un cierre de unos tres meses, pero no imaginamos tanto tiempo”, asegura.

La empresaria calcula que, con esta estrepitosa caída, más de medio año de trabajo en reservaciones se esfumó. A partir de la tercera semana del cierre de fronteras, empezó a pensar en opciones. “Fuimos la primera empresa en crear un tour virtual para recorrer La Antigua”, afirma. Tomando ideas de otros países, la empresa tiene ahora 18 productos en línea: desde clases de español y de cocina, hasta cata de café y cursos de tejidos. “Es innovador, pero no compensa nuestras utilidades habituales, pues el ingreso es mínimo”, sostiene.

Ella organizó grupos muy rápido. Esta agilidad le permitió ganar un espacio como sector privado en la mesa de turismo comunitario, uno de los seis clusters de reactivación de este sector, organizados por la Municipalidad. Una de las primeras acciones fue levantar una encuesta que les permitiera hacer un diagnóstico de la situación.

Los resultados de 101 sondeos en Sacatepéquez, de una muestra a nivel nacional entre 583 participantes, mostraron cómo la mayoría de negocios se encuentran cerrados o bien operando con el mínimo de su capacidad. Se midió el rango de pérdidas de los empresarios de esta industria, cuáles son los planes para encarar deudas y si tendrán un giro de negocio en el mediano plazo. La medición concluyó el pasado 30 de abril, aunque las cifras están en constante cambio. 

Mercadeo digital

Pedro Norman Raxón es otro emprendedor que está sufriendo. En los últimos nueve años ha sido turoperador y guía turístico. Comenta que con el cierre del país y el confinamiento perdió el 95 por ciento de los trabajos que tenía confirmados y solo pudo reprogramar un cinco por ciento. “Fue triste ver cómo se caían las reservaciones y empezaban a solicitar reintegros” dice. Pero al verse acorralado y sin esperanza, la presión lo hizo decantarse por el mercado digital para generar negocios. Fue así como creó, junto con un equipo de profesionales, la marca CDTalks, como un espacio para las personas dedicadas al turismo, afectadas por la pandemia.

Ahora la página centraldeturismo.com.gt funciona como el portal que ayuda a los guatemaltecos dedicados a esta industria a promocionar y cobrar un sinfín de actividades relacionadas, como tours de orquídeas, Historia de Guatemala o elaboración de miel y chocolate, entre otros. “Hemos atendido a más de 1,750 personas en recorridos y charlas por medio de CDTalks y apoyado a 50 familias a generar ingresos, por lo que creo que nos hemos reinventado”, afirma con orgullo.

Adicional a esto, Raxón fundó con un amigo el mercado virtual productosdelcampo.com.gt que contiene un catálogo de más de cien productos con entrega a domicilio en las principales zonas de Guatemala, por medio de pedidos en línea y por WhatsApp.

La ruta de las mesas turísticas

Ante la crisis, la Municipalidad de Antigua no se quedó de brazos cruzados. Desde hace dos meses hizo una convocatoria al sector turismo para integrar mesas de trabajo de cara a preparar una estrategia conjunta entre sector público y privado, con el objetivo de definir los pasos para que la ciudad se convierta en un destino seguro.

Resultado de esto se integraron seis clústers que son: certificación de destino, seguridad ciudadana y turística, marca ciudad (promoción y mercadeo), gestión municipal, infraestructura y conservación de monumentos y turismo comunitario, este último enfocado en descentralizar la atención en el casco urbano.

En su quinta sesión, las mesas trabajan en infinidad de temas que se resumen en un objetivo: “obtener el sello WTTA –Asociación Mundial de Turismo– que certifique a La Antigua como un destino seguro. “Seríamos los primeros en obtenerlo en América Latina”, sostiene Víctor Hugo del Pozo.

Sin embargo, las fechas de apertura son un dilema. “Todo el esfuerzo con Inguat estaba enfocado en que el primer destino turístico fuera Antigua Guatemala, en principio el 15 de julio, esto antes de que Sacatepéquez fuera incluido entre los departamentos en semáforo rojo”, dice el jefe edil.

Resistir, resistir

Hacia el sur de la ciudad se ubica el hotel Los Pasos, propiedad de Alfonso Molina Charnaud. Después de 25 años, estos cuatro meses han sido para él los más duros de la historia, porque perdió reservas y ventas. “Después de tener un crecimiento anual del 20 por ciento en los últimos dos años, la expectativa para 2020 era crecer un 30 por ciento, lo que se vio reflejado en enero y febrero, así como en las reservaciones para el resto del año”, confiesa. A partir de las disposiciones del gobierno, indemnizó al cien por ciento de sus colaboradores y se quedó únicamente con el personal de mantenimiento.

Suzanne Brichaux es tesorera del Comité de Autogestión Turística y propietaria del restaurante belga “Como como”. Nos encontramos mientras ella caminaba por el tanque La Unión con un café en la mano. Se hacía acompañar de un pastor alemán. Según su visión, el mayor problema en esta crisis ha sido el precio de las rentas. En algunos casos, lograron negociar. Parte de la renovación consistió en convertirse en tiendas de alimentos en un mercado donde se vino abajo la demanda y surgió una competencia natural para elaborar y vender platillos de comida entre los mismos vecinos.

Sin embargo, han salido acciones positivas como crear una red de colaboración entre comerciantes. Al preguntar si funciona, responde que sí, pero lentamente. “Estamos resistiendo, porque los restauranteros somos unidos”, afirma. De esta dura experiencia, de lo que tiene certeza es de que podría cambiar la forma de hacer negocios. “Solo espero que se mantengan esas redes”, sostiene.

El día a día

Sobre la 7ª. avenida, Hugo Güachin ondea una bandera blanca en señal de desesperación. Como ayudante de piloto, dice que desde hace cuatro meses ha vivido horas dramáticas. A sus 50 años, un moretón en una pierna le impide moverse con normalidad para desempeñar un trabajo. Por tal razón prefiere adaptarse a la compasión de pilotos y transeúntes para llevar comida a casa.

Mientras en el mercado de La Antigua, el movimiento se mantiene, aunque ya no como antes. Los comedores están vacíos, mientras doña Oly dormita debido al escaso movimiento en su venta de atoles. Se despierta por el ruido. Cuenta que, después de despachar hasta seis canastos diarios con una ganancia de Q150, ahora no llega ni a los dos. “Debo tirarlo, para el otro día ya no sirve”, relata. Sigue cobrando lo mismo que antes: Q5 el vaso para llevar, a pesar del alza en el precio del maíz. Ella necesita ayudar a un sobrino que padece de enfermedad renal.

Según Molina Charnaud, reinventarse significa la oportunidad de conectarse más con la comunidad. Eso lo lleva a estar preparado cuando todo esto pase, cumpliendo todos los estándares de higiene y distanciamiento. “Motivo a los guatemaltecos para que conozcan su país, hagan turismo interno y apoyen a todas las familias que dependen del sector”, afirma. Él, como todos, busca primero sobrevivir y después reinventarse. Eso lo hará, de acuerdo con sus palabras, en esos nuevos pasos que quedarán marcados como piedra en la era del distanciamiento, los protocolos y la bioseguridad en una ciudad con más de 400 años de historia.

Alquileres  a la baja

Debido a que La Antigua Guatemala es una ciudad que conserva sus características arquitectónicas coloniales y posee títulos como los de Ciudad Monumento y Patrimonio Cultural de la Humanidad, aporta valores que le significan mayor plusvalía en el mercado inmobiliario.

Pedro Berwian, propietario de Sinos Inmobiliaria y residente en La Antigua desde los años noventa, explica cómo el fenómeno de la pandemia ha provocado dos efectos distintos en este sector.

Por un lado, las rentas con precios que se ubican en un rango de US$1,000 hasta US$3 mil mensuales. Estas han caído. En consecuencia, los propietarios han debido renegociar con los inquilinos, debido al cierre de muchos negocios.

Por otro lado, las ventas de propiedades mantienen el precio de mercado. En el centro histórico, los rangos por metro cuadrado varían de US$500 hasta US$2,500. “Esto depende de variables como tamaño, ubicación o el valor histórico de la propiedad”, explica Berwian.

A esto se añade que las propiedades de valor son muy escasas, en un mercado muy competitivo, en el que los principales oferentes son los guatemaltecos. “Es una ciudad única, por eso es importante conservar el patrimonio, el cinturón verde. La gente quiere vivir aquí por la calidad de vida. Ese es el mayor tesoro”.