Martes 11 DE Agosto DE 2020
Domingo

Reflexiones sobre la pandemia en Guatemala

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 12-07-20
Por: Diego Andrés Marroquín R.

Debido a la pandemia nos encontramos en un momento extremadamente delicado para el presente y futuro de nuestra sociedad. Por lo tanto, es necesario ser estratégicos y tener un verdadero plan nacional para salir de este embrollo. No es viable improvisar, hacerlo sería nefasto y tendría serias repercusiones para nuestro futuro.

Usualmente abordamos la pandemia en dos grandes temas: salud o economía. Solemos pensar que se tiene que escoger entre la una o la otra. La vida y salud de las personas es y será siempre lo más importante, por ello se decretaron medidas de distanciamiento social y cuarentena justo con la intención de preservarla. Sin embargo, no podemos obviar la importancia que tiene en las vidas de las personas desarrollarse en una sociedad con una economía sana.

Habiendo dicho eso, considero oportuno mencionar algunos datos económicos que, sin importar a qué nos dediquemos, debemos prestar atención ya que de una forma u otra nos están afectando o lo harán muy pronto. Según el Banco de Guatemala este año nuestra economía tendrá un desempeño negativo entre el -1.5 por ciento y -3.5 por ciento. Algunos economistas mencionan que es un dato conservador y podremos ver peores cifras a fin de año.

Por otro lado, el IGSS informó que en los primeros dos meses de la pandemia han dejado de cotizar casi 60 mil personas. Algunos expertos estiman que luego de cuatro meses de pandemia, estos números llegarán a 120 mil personas. Para poner esto en perspectiva, en Guatemala cada año se generan aproximadamente 20 mil nuevos puestos de trabajo formales según estimaciones.

Otro dato importante lo podemos ver en el Fondo de Protección del Empleo ejecutado por el Ministerio de Economía, el cual consiste en otorgar un aporte de Q75 diarios o Q2 mil 250 al mes para trabajadores con contrato suspendido y autorizado por el Ministerio de Trabajo. Según los últimos datos, este programa reporta más de 145 mil personas beneficiadas. Este programa no es permanente ya que los recursos son limitados ¿Qué harán estas personas cuando ya no reciban este dinero y la empresa que los contrata no pueda abrir nuevamente?

Por lo anterior, es necesario contar con un plan coordinado delimitado por etapas para activar el país nuevamente. En todo momento deben seguirse los protocolos de bioseguridad recomendados para cada actividad. No estoy diciendo cuándo ni cómo abrir, esa es tarea de las autoridades, pero sí debe hacerse un plan que se comunique clara y efectivamente a la población.

Para salir de la dicotomía de salud o economía debemos considerar datos de otros campos que afectan esta pandemia. Por ejemplo, en el rubro educativo, expertos señalan que se corre un gran riesgo en que muchos de los niños y jóvenes que dejaron de ir a la escuela por esta crisis no tengan la posibilidad de regresar nuevamente. Aunque aún es muy pronto para mencionar cifras, podemos iniciar a imaginarnos que el número será bastante elevado considerando que casi un 70 por ciento de nuestra población es joven.

Esto me lleva a un tema que está íntimamente relacionado y son los “NiNis” como se les conoce a jóvenes que ni trabajan ni tienen acceso a educación. Es un término que me genera profunda tristeza ya que estamos desperdiciando nuestro recurso más valioso, nuestra gente. Según las últimas estimaciones, se calcula que en Guatemala existen cerca de 250 mil jóvenes en esta situación. ¿Cuántos más habrá luego de esta crisis? Tener gente joven sin acceso a educación ni trabajo, es la receta ideal para el incremento de la delincuencia, especialmente en áreas urbanas. Si a esto sumamos los grupos del crimen organizado que operan en el interior del país, podríamos estar frente a una seria crisis de gobernabilidad.

Las cifras y datos anteriores deben ayudarnos a comprender la gravedad de la situación en que nos encontramos, esta es una crisis que afecta la salud, la economía y diversos sociales. Por lo tanto, necesitamos soluciones que estén a la altura de semejante problema. Lo primero y más importante es que cada uno de nosotros asumamos nuestra responsabilidad individual cumpliendo las medidas decretadas por el gobierno como usar mascarilla, lavarse las manos y cumplir el distanciamiento social. No podemos exigir a los demás lo que nosotros no cumplimos.

Esta crisis ha evidenciado más que nunca, las enormes deficiencias que tenemos en la administración pública y que el fortalecimiento institucional del Estado es impostergable. Para ello, desde hace varios años se han discutido y analizado reformas a leyes importantes como la de servicio civil, compras del Estado y la Ley Electoral, las cuales deben actualizarse para mejorar la gestión pública.

Además, existe una serie de leyes que deben aprobarse para poder lograr el tan necesario repunte económico el próximo año. Dentro de ellas podemos mencionar la Ley de Infraestructura Vial, la regulación del Convenio 175 de la OIT, la Ley “antitrámites”, la Ley de interés preferencial para vivienda y la regulación del Convenio 169 de la OIT, entre muchas otras necesarias. Las mismas deben ser analizadas, discutidas y aprobadas lo antes posible, no estamos en una situación que permita la inacción.

Para finalizar y a manera de reflexión, me pregunto si los guatemaltecos estaremos a la altura para enfrentar nuestra peor crisis sanitaria y económica en los últimos 40 años, de no estarlo vamos directo a una problemática social de grandes proporciones para nuestro país.


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