Martes 7 DE Julio DE 2020
Domingo

Pueblo pasmado

Fecha de publicación: 28-06-20
Por: César A. García E.

Ensimismado, molesto y triste, sin poder –por largos ratos– disfrutar lo disfrutable, sin voltear a ver lo hermoso, lo fugaz e invalorable; con espacio –inexplicable– solo para lamentar, la tragedia del país… lo que es vil y despreciable. Y es que son las circunstancias, tan grotescas, manejadas, es tan grande la desazón que lacera el corazón; que convierten en espinas los más sentidos abrazos, y el franco apretón de manos… en temores de zarpazos.

Se pretende volver la vida, en tan fría y tan distante que el otro no importe más, y sucumben, sin razones, el sencillo y petulante, a la falta de cordura… al insulto tan grosero e inesperada amargura; a la descalificación –lamentable e inmadura– que termina el lamento en “argumento” y la ofensa oprobiosa se idealiza; profiriendo amenazas y sanciones, evitando trabajar y atormentando… con multas, con impuestos o palizas.

Agobiado de ver tanto agobiado, apenado por tanta pena ajena; por el que ahora vive acostumbrado, a alargar su menesterosa mano, ante la carencia –tan infausta y denigrante– por el digno pudor de la faena. Sin planes porque ya no existen rutas; sin escenario “b”, pues han truncado… todo el abecedario con engaños; los mismos que han izado la bandera, quienes juraron pulcritud y sacrificio, pero tejiendo la trampa y el desfalco, como siniestro y asqueroso oficio.

Y allí está el chapín, siempre aceptando; primero la renuncia a sus derechos, luego la triste ruina o desempleo; ahora será el despojo y el agravio, del cínico rufián que, a la semana, tiene tristes noticias de mentiras, aderezadas con idioteces muchas, palabras que no existen… carcajadas; mascarillas de todos los colores, números que no cuadran, proyectos tan fallidos, como la miseria cruel que nos asola… consecuencia de tantas mascaradas.

Aguantando penca y aguantando. Viendo como se roban el futuro; anhelos de los nuestros e ilusiones, los planes del viejo ya cansado; que soñó y trabajó con gran esfuerzo, para vivir sus años con soltura, o como simple y sereno jubilado.

Los malos depredan y se lo quedan todo; no existe ni ley, ni tribunales; ni justicia tardada y menos justa… todo se trata de un festín –por más bestial– el cual domina el ruin y el animal. El vacío tan grande de poder le brinda imperio a quien es –en su moral– enano, le arrebata las potestades y derechos, al honrado y decente ciudadano. Mientras el pueblo sucumbe y sufre mucho, mientras la confusión es la constante… se llena de dinero el “cortesano”. Que realidad tan sinuosa y perversa, que triste situación la del honesto que, a falta de valor tan vergonzoso… permite tanto abuso y el secuestro.

El argumento del pobre y miserable, del hambriento que “adorna” el paisaje, al que “se vende” con vistosos trajes que son el símbolo del esclavismo y continuismo. Ese argumento vil, del olvidado, del triste niño, de trágico semblante… se blande hoy –por enésima vez– para convertir en rico, al cruel farsante. Y mancillar la banda y la bandera que ondea –siempre– como un vulgar insulto, al pudor de quienes nos esforzamos y homenaje a la corrupción… que tiene indulto.

Mientras pienso en los médicos heroicos, luchando, desde los mismos dos tristes hospitales que nos han visto envejecer a muchos; haciendo milagros con muy poco, arriesgando su vida injustamente, pienso –también– en el cínico oferente de nosocomios, digno huésped de un feo manicomio; el cruel, el lesivo, el insolente que se ríe… con repugnante risa, del engaño mayúsculo a “su gente”. ¡Piénselo!