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Domingo

Adiós al abuelo sabio


Domingo Choc, herborista y guía espiritual maya asesinado hace unos días en San Luis, Petén, poseía un profundo conocimiento sobre la medicina ancestral. Su familia y amigos lo recuerdan como una persona serena y de una gran sabiduría. Era parte de un equipo transdisciplinario de investigación científica que documentaba las plantas curativas.

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Cuentan que la vastedad de conocimiento de Domingo Choc Ché sobre plantas medicinales, contrastaba con su sencillez. Quienes lo conocieron, lo identifican como una persona reservada, casi tímida, que no le gustaba alardear, ni ser el primero en hablar. “Era sencillo de corazón. Prefería escuchar, procesaba, compartía y preguntaba en forma reflexiva y pausada”, expresa la doctora Mónica Berger, antropóloga médica de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), que trabajó con él en los últimos años, documentando el conocimiento de este maestro q’eqchi’, junto con la Asociación de Consejos de Guías Espirituales Releb’aal Saq’e’ (ACGERS).

El abuelo Domingo, o Tata Mingo, como era conocido, era un Aj Ilonel, es decir, un herborista y un Ajq’ij, guía espiritual. Le gustaba internarse en el bosque en busca de las plantas curativas que necesitaba, pero cada vez tenía que caminar más lejos. Uno de sus planes era contar con viveros de reproducción asistida para resguardar los tesoros silvestres ante la pérdida del ecosistema, explica Berger.

Este era uno de los muchos proyectos en la vida de este científico maya, centrado en el esfuerzo de documentar la etnomedicina ancestral, para luego difundirla a las futuras generaciones, de su comunidad y del mundo.

Su vida transcurría en su natal aldea Chimay, en San Luis, Petén. Desde hacía más de una década era parte de un equipo transdisciplinario de científicos mayas, guatemaltecos y europeos que trabajaban en dos proyectos de investigación y desarrollo con la Universidad de Zúrich, Suiza; el University College of London, Inglaterra; y la Universidad del Valle de Guatemala.

Pero un fatal incidente le arrebató la vida de tajo. El pasado 6 de junio, Domingo Choc, de 56 años, fue acusado de brujería y quemado vivo ante la mirada impasible de los comunitarios. Horas antes del crimen, se vivieron momentos de tensión en la aldea. Lo culpaban por la muerte de un familiar que había fallecido en el hospital de Poptún, de acuerdo con fuentes comunitarias.

Cuatro de los presuntos responsables, dos hombres y dos mujeres, fueron detenidos el pasado martes. Uno de ellos confesó que lo hizo en venganza por la muerte de su padre.

Diversos grupos humanitarios, académicos, así como instituciones, han alzado la voz para manifestar su consternación y repudio a este cruel acto. Se pide justicia, que esto no se repita. Aunque no es la primera vez que un hecho lamentable como este pasa en Guatemala. Los guías espirituales mayas han sido perseguidos desde la Colonia hasta nuestros días, según registros. Por tal razón, los Consejos Mayas demandan una cultura de tolerancia y de apertura hacia distintas formas de espiritualidad.

Un don especial

“Extraño sus palabras, no tengo con quién hablar. Era de los que no se metía con nadie. Si le hablaban, respondía”, afirma Rosa Guegue Caal, su compañera de vida, quien solo habla q’eqchi’ y se apoya en su hermana para que le traduzcan su sentir durante la conversación telefónica. Cuenta que tuvo ocho hijos con Domingo, de los cuales seis son menores de edad. Aparte, tuvo cuatro con su primera pareja.

En estos días la familia siente miedo. Esperan la protección de las autoridades ante posibles hostigamientos de la comunidad. Otro guía espiritual de la misma aldea, Joaquín Caal Che, también teme por su vida.

Héctor Quim, guía espiritual y miembro fundador del Consejo de Ancianos de Poptún, Petén, recuerda a Domingo Choc como una persona humilde, entregado a su profesión y con el don de interpretar enfermedades. “Era un experto en botánica, hablaba con las plantas. Casi no cobraba, pues lo consideraba un trabajo comunitario”, explica.

Para Quim, esta capacidad especial se trae desde el nacimiento y se desarrolla con base en la captura de conocimiento de los ancestros. Sin duda, poseía un espíritu especial que lo convertía en un líder muy buscado por la gente.

José Ché estudia para ser un Aj Ilonel. Está cursando la universidad y es secretario de la asociación de guías espirituales. Conoció a Domingo en el 2010 y luego tuvieron una amistad más estrecha desde el 2018, con el proyecto científico botánico de la UVG. “Gustaba compartir su conocimiento. Por ejemplo, antes de cortar una planta, primero pedía permiso a la Madre Tierra”, cuenta. Lo recuerda también como una persona amable y reservada, especialmente con sus pacientes.

Berger profundiza en las cualidades de Domingo, a quien define como alguien muy dadivoso con su saber, dispuesto a compartir, sin importar de dónde viniera la persona. Hace solo un par de meses, caminaba con él en el bosque cercano a su comunidad, junto con el equipo de la Unidad de Antropología Médica, para identificar especies de plantas medicinales.

“El Consejo de Ancianos escogió a los abuelos más sabios y de mayor conocimiento en la medicina natural maya. Dentro de este equipo estaba Choc”, amplía la doctora Berger. Pero fue hasta el año pasado que se involucró más en el trabajo que realizaba junto a un equipo especializado de 16 científicos. Choc formaba parte de la ‘Iniciativa Darwin’, relacionado con la protección de la biodiversidad y la documentación del uso del bosque.

Bibliotecas caminantes

Domingo Choc creía que el saber ancestral llevaba siglos guardado y que era tiempo de difundirlo hacia las nuevas generaciones. Por eso desde 2010 comenzó el trabajo de documentación. El Consejo de Ancianos buscó el apoyo científico de la UVG, quienes se encargaron de sistematizar la identificación de las especies. El esfuerzo de recopilar el saber de la etnomedicina q’eqchi’ con base científica, era para que quedara como una propiedad intelectual de su pueblo.

Él era consciente que debía ser una labor cuidadosa. “Documentar con el nombre científico de la especie, para generar lo que llamamos una ciencia basada en evidencia, y darlo a conocer en pequeñas cápsulas, para que los pueblos occidentales lo asimilen poco a poco”, relata Berger.

La documentación era importante debido a que se critica en forma peyorativa lo que no está escrito, la tradición oral, considerándola folklore. En tal sentido, Berger reflexiona sobre esta colaboración científica entre países, un esfuerzo “transdisciplinario” en el sentido de que el saber es horizontal y no hay un sistema de conocimiento superior al otro. “Lo mismo sabía Choc que un científico de Londres o mi persona”,

“¿Cómo es que no se ha puesto atención para que los médicos mayas tengan fondos de investigación propios para sistematizar el conocimiento?”, reflexiona Berger.

Cuando se le pregunta qué tanto se perdió de este conocimiento con la partida de Choc, Berger considera que es algo que “no podemos saber”. Queda, sin embargo, la esperanza de que muchos otros abuelos herboristas también resguardan esos vastos saberes ancestrales, que cada uno de ellos amplía, con base a su propia práctica. “Son una especie de bibliotecas caminantes”, afirma la antropóloga.

Alerta roja en Chimay

La aldea Chimay, en San Luis Petén, tiene una población estimada de 400 familias y se ubica a más de una hora de la cabecera municipal. De acuerdo con Héctor Quim, sus primeros habitantes eran mopanes y luego llegaron grupos q’eqchi’es, provenientes de Lanquín, Cahabón y Chahal en Alta Verapaz, que se asentaron ahí alrededor de la década de 1990. Se le considera una comunidad conflictiva en cuanto a las diferentes creencias de los habitantes.

Herbie Rivera, auxiliar de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) en Poptún, Petén, se encuentra ocupado en estos días levantando un expediente que dé razón de la tragedia, además de brindar apoyo psicológico a los deudos. Coincide con Quim en que Chimay es un lugar conflictivo. De acuerdo con diferentes reportes, el personal de Energuate y del INE ha sido retenido en distintas oportunidades. “Lamentablemente llegaron al límite esta vez”, afirma.

El auxiliar de la PDH ubica siete iglesias cristianas en dicha aldea. Según Quim, cinco de estas son neopentecostales. De acuerdo a las evaluaciones de riesgo, la tensión es alta. Las mismas autoridades de la PNC y MP tuvieron dificultad en acercarse el día del crimen. Por eso, una de las acciones urgentes es solicitar seguridad perimetral para la familia de Domingo Choc y para el otro guía espiritual, Joaquín Caal Che.

Después de los acontecimientos del sábado, José Che cuenta que la familia de Choc siente miedo ante las represalias, por lo que no salen de casa. “Estamos tristes y dolidos ante la pérdida de un compañero”, se lamenta. De momento, la Asociación de Guías Espirituales Q’eqchi’es informa que todavía no ha decidido si se declaran querellantes en el caso, informa Che.

Resabios de un pasado violento

El cruel asesinato de Choc generó desde la semana pasada una serie de pronunciamientos y de análisis sobre su linchamiento. Se señala la cultura violenta, la intolerancia, la ignorancia, además del fanatismo religioso, apunta el médico epidemiólogo y terapeuta maya, Donato Camey Huz en una charla vía Zoom, de la organización ciudadana Causas.

En este contexto, una de las tendencias es minimizar el hecho como si hubiera sido un conflicto entre familias, lejos de ser un asunto de racismo y discriminación, como lo señala el Vicariato de Petén, reflexiona Camey. Sin embargo, el fenómeno obedece a resabios que se remontan a la Conquista y la imposición religiosa.

Julio Menchú, miembro de la organización Espiritualidad Maya de Guatemala e historiador, analiza el fenómeno y lo remite al conflicto armado interno. Por ejemplo, se ha documentado el arribo de las iglesias neopentecostales a las comunidades, dentro de una lógica de contrainsurgencia, con el fin de desarticular el tejido social comunitario.

El antropólogo Diego Vásquez Monterroso analiza el hecho a la luz del racismo. ¿Cómo puede ser un acto racista que un grupo q’eqchi’ mate a un q’eqchi’? El racismo se entrecruza con otras formas de desprecio a la diferencia. Asevera que acusar de brujo es una sentencia de muerte que se cruza con otra postura de odio: el extremismo religioso.

De manera que para Vásquez Monterroso, la muerte de Tata Domingo fue y será, un crimen racista, de odio y de intolerancia a la diferencia, expone en una columna de opinión.

Transcendencia

En la cosmogonía maya, la muerte es una transformación. Creen en la trascendencia del espíritu, en donde el cielo y la tierra se encuentran en una sola dimensión. La columnista Marcela Gereda en un digno homenaje al abuelo, lo despide así: “Que el Sagrado Saqb’e haga leve el camino de regreso a las estrellas”.

La persecución a guías espirituales

El medio digital Prensa Comunitaria publicó un listado que incluye 20 nombres de guías espirituales mayas que han sido perseguidos y asesinados en distintos puntos del país durante los últimos 18 años. Esto con base a informes de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG). Los tres casos más recientes son:

José Andrés López, de San Juan Atitán, Huehuetenango.

Bernardino Solval Morales, de San Bernardino Suchitepéquez.

Sebastián Sajic Córdova, de San Juan Cotzal, Quiché.

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