Domingo 5 DE Abril DE 2020
Domingo

Y después del coronavirus, ¿qué?

Sociedad de Plumas

Fecha de publicación: 22-03-20
Por: Lesly Véliz

El coronavirus marcará un antes y un después. Todos los sectores se han visto afectados por la crisis y pensar en el futuro inmediato es necesario.

Personas cercanas me han comentado su preocupación por no tener la solvencia para pagar salarios; otros saben que al terminar la cuarentena no llegarán los clientes por montones a sus negocios, y unos más confían en que podrán salir a flote con el plan de reactivación económica que presentó el Presidente ante el Congreso de la República. Sin duda alguna, más allá de los 21 días de encierro, nos espera un largo proceso para alcanzar la estabilidad y superar los desafíos. No podemos hablar de volver a la normalidad, porque nada será igual; sin embargo, sí podemos considerar la posibilidad de ser mejores.

Y es aquí donde el tema se convierte en algo más que un reto económico. Ese microscópico, pero poderoso virus nos ha llevado a chocarnos con una realidad que conocíamos, pero nos negábamos a aceptar, y peor aún, a cambiar. Colonias urbanas sin servicio de agua potable, hospitales con serias carencias, una educación centralizada en el sistema escolar, la población de la tercera edad en abandono, la falta de una cultura de ahorro en las familias y un precario servicio de transporte colectivo, por mencionar algunos.

Estoy preocupada por la coyuntura, por supuesto, pero también he tenido tiempo de pensar en que no quisiera que mis hijos vivan una situación peor a la que ahora estamos viviendo, considerando las cifras demográficas y un medio ambiente que se deteriora cada vez más.

Entonces, si me piden responder a la pregunta con que titulo esta columna, retomo un par de párrafos anteriores. Después del coronavirus, que a mi criterio no será erradicado, pero sí controlado, debemos fijarnos la meta de que ningún asentamiento humano carezca de agua. Sin agua no hay salubridad, y sin salubridad, ya vemos lo que ocurre. Hay centros urbanos donde solo hay agua entubada tres veces por semana, y para el resto de días es necesario almacenarla, exponiendo a las familias a los zancudos y otros bichos que se reproducen en esos ambientes.

Los hospitales deben estar mejor equipados y los médicos y enfermeras merecen un trato más digno por los miles de pacientes que deben atender, porque no tienen acceso a un servicio privado. El sistema de salud, al igual que el educativo, deben ser prioridades para un país como Guatemala. Esto me lleva a lo siguiente. Ahora que los niños están en casa, muchos empiezan a darse cuenta de que en los centros escolares se ha depositado toda la responsabilidad de su formación. Se ha dejado a las escuelas y colegios toda la obligación de educarlos, incluso en temas que los padres deberíamos priorizar en el hogar. Como familias hemos renunciado a ese tiempo de fomentar valores, principios y civismo. Lo que hoy vemos como imposición ante la suspensión de clases, debería convertirse en una rutina agradable a la que más adelante dediquemos algunos minutos en familia.

Y a propósito de familias, existe una fuerte tendencia a relegar a los ancianos a un segundo plano. ¿Cuántos aprendieron a valorarlos de nuevo ante la amenaza del COVID-19? Esta crisis llegó para recordarnos la necesidad de que este segmento de la población cuente con servicios básicos y de que las familias vuelvan a unirse en torno a ellos por su experiencia y valor humano.

El otro elemento que debemos tomar en cuenta, posterior al pico de la crisis, es el ahorro. Muchos hogares cuentan con los ingresos necesarios para cubrir los gastos, pero son pocos los que tienen oportunidad de ahorrar. Hoy, cuando muchos negocios no pueden abrir, cuando varios se quedarán sin cobrar comisiones o propinas, y algunas empresas deben pagar materia prima más cara, el ahorro debería ser una salida, pero no se cuenta con él. ¿Qué hará el Gobierno de Guatemala para incentivar la inversión, facilitar la generación de empleo y, por consiguiente, apoyar para que la economía familiar mejore?

Mencionaba también como tema pendiente el transporte público. Ahora que no están circulando los buses vemos lo indispensable que son para muchas personas que a diario van a sus centros de trabajo y de estudio. Se ha vuelto un tema de discusión el hacinamiento en que viajan los pasajeros y las condiciones antihigiénicas que enfrentan.

El ser humano puede aprender de sus errores y tiene la capacidad de sobreponerse a cualquier crisis. Saldremos delante de esta situación y corresponde hacer el firme propósito de trabajar en los temas pendientes para garantizar que nunca más, nosotros o las generaciones futuras, debamos poner en pausa nuestras vidas en un contexto de incertidumbre.

#QuédateEnCasa

#SeguimosAdelante