Domingo 5 DE Abril DE 2020
Domingo

Tiempos de pandemia

El Gobierno se debate en una crisis de salud por el COVID-19 que impacta principalmente en la economía y el empleo.

Fecha de publicación: 22-03-20
Por: Ana Lucía González / elperiódico

Hay más silencio del acostumbrado en las calles de la ciudad capital, al igual que en el resto del país. Escasez de productos, aglomeraciones y colas en los supermercados. Algo que no se había experimentado antes. La amenaza de expansión del coronavirus, ha impuesto como norma el #QuedateenCasa, medida que ha generado un impacto grande en la dinámica económica y social de todos los guatemaltecos.

Se empezó con prohibir el ingreso de ciudadanos de 11 países al territorio nacional, se aumentaron los controles sanitarios en las fronteras, siguió con la suspensión de clases en centros educativos públicos y privados. Las medidas de control se reforzaron luego de que se anunciara el primer caso de un paciente infectado, y el domingo pasado del primer paciente fallecido por COVID-19. Fue entonces que el lunes 16 de marzo, el Gobierno restringió el uso de transporte público y prohibió las actividades públicas y privadas, incluyendo comercios y empresas.

Con 17 casos confirmados de coronavirus en el país (hasta el cierre de esta edición) y un toque de queda durante los siguientes ocho días, algunos aplauden las acciones del actual gobierno, pero no faltan quienes lo critican por los cambios en sus decisiones. A continuación, el repaso de una semana crítica desde lo político, económico y de la salud de los guatemaltecos.

Errores vs. aciertos

El presidente Alejandro Giammattei anunció el pasado lunes, en cadena nacional, nuevas medidas de control para la pandemia. Entre estas, limitar el uso de transporte colectivo, las aglomeraciones de más de cien personas y el cese de actividades laborales en el Estado y el sector privado. Posteriormente informó que todos podían seguir con sus labores si se cumplían los protocolos.

Manuel Villacorta, excandidato presidencial de Winaq, considera que el Presidente ha tenido más errores que aciertos en esta crisis. “Faltó un plan de contingencia previo y sus comunicaciones han sido difusas, poco precisas. Hoy dice una cosa, mañana otra”, asevera.

Advierte de que en este momento hay miles de jóvenes en maquilas y call centers que se están exponiendo al contagio, por lo que prevé esto sea un foco de infección social que no se detuvo por insospechados intereses económicos. “Los intereses económicos siguen prevaleciendo. La acción del Presidente no ha sido contundente, por lo que habrá malestar grande entre la población”, prevé Villacorta.

El politólogo prevé un escenario que se va a complicar en cuestión de meses, pues observa una población que tiene miedo, trata de sobrevivir, pero que conforme pasa el tiempo, se agravará la pobreza, la conflictividad y el reclamo social. “No sabremos si fue peor el virus, o los reclamos sociales potenciados no resueltos”, afirma.

En cambio, el excandidato del partido Humanista, Edmond Mulet, opina que el accionar del Gobierno ha sido positivo.

“Creo que el Gobierno ha actuado con decisión y determinación, con responsabilidad y sentido de previsión. Medidas severas y difíciles pero necesarias. Ha ido tomando decisiones conforme ha tenido información disponible y en base a experiencias en otros países. Los resultados están a la vista y la propagación del virus ha sido contenida. Por no haber actuado a tiempo muchos otros países están sufriendo consecuencias en diseminación, grandes números de personas contaminadas y en muertes”.

Mulet contrasta la correcta actuación de Guatemala, con lo ocurrido en México, Francia o Italia, con medidas necesarias e indispensables. Opina que en las circunstancias, momento y situación, las acciones del Gobierno han sido en tiempo, responsables y conscientes. “He visto gobiernos que no entienden reconocer una crisis, como lo fue Haití durante el contagio del cólera, con niveles de irresponsabilidad y corrupción. Solo esperemos que las autoridades hagan uso de los recursos de manera adecuada”, señaló.

La recesión golpea 

El coronavirus ha golpeado el crecimiento económico en cada rincón del mundo. Un informe del Central American Business Intelligence (CABI) sobre la economía nacional al 17 de marzo, prevé que se reducirá el crecimiento del país en 2.5 por ciento con relación a la revisión de hace cuatro semanas. “Guatemala entrará en una recesión técnica a partir de abril y durante los siguientes cuatro meses cuando entren los impactos de las decisiones de salud”, señala.

CABI visualiza grandes impactos en el corto plazo. El país entrará en una recesión en el segundo trimestre del 2020 y seguramente durará, al menos, en el tercer trimestre adecuándose a la definición técnica de recesión que son dos trimestres consecutivos de contracción.

El horizonte de visibilidad es de cuatro meses, por la no predictibilidad del virus, pero también de las respuestas de política por parte del Gobierno en materia económica. También se prevé una reducción de empleos y/o horas trabajadas con el impacto consecuente en el consumo, es parte del análisis de Paulo de León, de CABI.

Por otro lado, un informe de Consejeros Económicos y Financieros (CEFSA) analiza el impacto por sectores económicos. Los más afectados serán el turismo (US$285 millones), entretenimiento, logística, materias primas y educación. En cambio, los beneficiados serán las telecomunicaciones, los vinculados al teletrabajo y la automatización.

De acuerdo con el economista José Molina Calderón, el gabinete económico tiene una tarea importante para identificar dónde se requiere apoyo para reducir el impacto de esta crisis. Ante un presupuesto 2020 no aprobado, demanda una readecuación presupuestaria urgente para hacer las transferencias de partidas presupuestarias, no solo para dirigir recursos al plan de choque, sino también para ejecutar obra pública y dar empleo. “Dinero hay. Aunque el Congreso asigne Q200 a 300 millones, el mayor volumen se encuentra a través de los Bonos del Tesoro por Q 8 mil millones”, afirma.

Si esto no se lograra, Molina propone otra ruta: recurrir a las reservas monetarias del Banco de Guatemala con fondos por hasta US$14 mil millones, de los que se podría utilizar tan solo el cinco por ciento, unos US$700 millones. “Sé que esto no le gustará al Banguat”, pero es posible en caso de catástrofes públicas, siempre y cuando sea aprobado por las 2/3 partes del Congreso de la República”, afirma.

Mientras tanto, la población comienza a sufrir con el alza de precios en productos de la canasta básica. El costal de maíz se cotizaba a Q350 en Barillas, Huehuetenango, cuando su precio habitual es de Q105. También se disparó el precio de los huevos, el frijol y los limones.

Los consumidores han comenzado a sufrir con el alza de precios de productos de la canasta básica.

El COVID-19 y un sistema de salud a prueba

Tres galenos de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI), Nancy Sandoval Paiz, Mario Augusto Melgar y Herberth Maldonado comparten sus inquietudes sobre los desafíos en administración de esta crisis y los errores más comunes cometidos por los pacientes.

Sandoval explica que una epidemia, y en este caso la pandemia del COVID-19, evidencian el estado de los sistemas de salud de los países. Para Guatemala el reto al que se enfrenta siendo un país con una población estimada de 17 millones 153 mil 288 para julio de 2020 y que cuenta con 0.36 médicos / 1,000 habitantes (2018) y una densidad de camas de hospital: 0.6 camas / 1,000 habitantes (2014), así como una población con acceso a instalaciones de saneamiento deficientes.

Por otro lado, aunque la población mayor de entre 55 a 64 años es de 5.41 por ciento; y la de 65 años y más es de 4.7 por ciento; también se han identificado otros factores de riesgo como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que en Guatemala se ha asociado en una parte a la exposición al humo de leña, otras como la diabetes, hipertensión y la enfermedad renal crónica que han ido en ascenso.

Para Maldonado, las principales preocupaciones actualmente para afrontar esta crisis son la falta de insumos para protección personal, la falta de protocolos que se ajusten a la realidad de atención y la escasa formación académica para la comunicación de riesgo, planeación estratégica y gestión.

Otra de las preocupaciones médicas es la brecha entre el tiempo en que aparecen los síntomas de casos detectados, vs. casos reales, lo cual dificulta más su detección, reconoce Sandoval. “Debido a que se trata de un nuevo virus, la evidencia muestra que la presencia de fiebre (parte de la definición), puede aparecer a lo largo del período de incubación, que va de 2-14 días y no siempre al inicio de síntomas”.

Melgar considera que, puesto que se trata de un virus nuevo, la población no está inmune y prácticamente todos somos susceptibles de enfermarnos.

La respuesta ante el Estado de Calamidad 

De acuerdo con Sandoval, es importante continuar con las medidas que se han tomado hasta el momento, enfocadas en mitigar la pandemia de COVID-19 con los casos confirmados en Guatemala. Sabe que son decisiones drásticas y difíciles.

“Si se cumple con la cuarentena nacional, esta disminuirá en un 50-75 por ciento. Por lo que la responsabilidad de cumplir con estas medidas que permiten maximizar el distanciamiento social permitirá ‘aplanar la curva’, lo que se traduce en una mejor respuesta y poder reducir la saturación de los servicios de salud”.

Maldonado considera que el actuar del Gobierno ha sido lo esperado y plausible, pues nadie había vivido una crisis similar. De manera que aún con dos meses, ha sabido responder. Advierte que ahora el mayor reto es darle sostenibilidad a las actividades de prevención a todo nivel, justo ahora todas las instituciones deben estar preparándose para enfrentar la pandemia.

En cuanto a la capacidad hospitalaria del país, Melgar asegura que en este momento, el país no cuenta con los insumos para afrontar esta crisis. “Los hospitales de por sí ya están saturados y en algunos casos rebasados. Hay que reforzar toda la red hospitalaria”, afirma.

Informarse en fuentes confiables

En cuanto a la respuesta de la población, comentan una serie de errores, los cuales advierten para evitar mayores contagios. Mario Melgar resalta que el principal es que la gente busca información en lugares no confiables. Recomienda por ello avocarse a fuentes oficiales y de reconocido prestigio. “Lo más común es el uso de mascarilla, de la cual no existe evidencia que sea útil si no estoy enfermo, o en contacto directo con un enfermo, pero es recomendada muchas veces”, dice.

Por su parte, Maldonado señala que depende de la cultura y costumbres del país que se esté hablando. En Guatemala, existe pobre adherencia de la población al cumplimiento de medidas recomendadas para evitar la transmisión de infecciones respiratorias: higiene de manos, etiqueta de la tos, uso de mascarilla y aislamiento en casa si se está enfermo, así como prácticas inapropiadas como la automedicación.

A pesar de ello, reconoce que con toda la información que se ha recibido, la mayoría de la población ahora tiene mayor conciencia y ve en el distanciamiento social la solución. “Pero esta medida no es sostenible a través del tiempo. Tenemos que ser realistas de que es un problema que afecta a todo el mundo y que llevará meses tomar el control, entonces no podemos recurrir a parar todo el país cada vez que aparezcan casos”, apunta.

Sostenibles en el tiempo

En cuanto a los desafíos a futuro de esta crisis, Maldonado apunta que los fondos adicionales que se están gestionando deben ser invertidos en nueva infraestructura y en fortalecer los programas de control de infecciones, con personal dedicado y recursos suficientes.

“El principal reto para las acciones de contención es la sostenibilidad de las mismas, pues hoy solo tenemos casos importados y el seguimiento de sus contactos, pero debemos estar preparados para hacerlo sin necesidad de parar todo el país”, asegura.

Sandoval resalta que esta crisis significa también un aprendizaje, en donde se ha observado que países con mejores sistemas de salud se han visto desbordados, situación que deja grandes lecciones para el gremio médico, el Gobierno y para las personas.

La pandemia de hace un siglo

> En 1918-1919 ingresó desde Puerto Barrios la llamada “Gripe Española”. Esta se expandió en 800 kilómetros de vías ferroviarias que en ese entonces llegaban a la Ciudad de Guatemala, Escuintla y Puerto San José, hasta extenderse a la frontera con México. Se logró combatir, aunque con mucha desidia por parte del presidente Manuel Estrada Cabrera, de acuerdo con datos de José Molina Calderón.

> En 1918, se estimaba que la población en Guatemala era ya de 1.9 millones de habitantes, según estimaciones del analista Carlos Mendoza, basado en textos del antropólogo Richard Adams, quien a su vez amplía los estudios del historiador David McCreery.

> Se estima que entonces hubo entre 20 a 32 muertes diarias en la ciudad capital. Los documentos de Adams también hacen referencia a la incapacidad de las autoridades y medios de comunicación de comprender el potencial de dicha pandemia.

> Según el estudio de Adams, esta pandemia pudo alcanzar la cifra entre 75 mil a 150 mil habitantes en dicho año. Se estima que en el mundo murieron un promedio de 50 millones de personas por esta enfermedad, cita Mendoza.

Cuándo usar una mascarilla

> Las personas que no presenten síntomas respiratorios NO es necesario que las usen.

> Úsela si está tosiendo o estornudando.

> Las personas sanas pueden usarla solo si están cuidando a una persona con sospecha de COVID-19

> Son efectivas solo cuando se usan en combinación con la higiene frecuente de manos.

> Si la usa, aprenda cómo usarla, quitársela y desecharla adecuadamente.

> Las mascarillas N95 únicamente se recomiendan para el trabajador de salud que evaluará casos sintomáticos respiratorios sospechosos de la enfermedad, así como para prevenir el contagio en enfermos de cuadro respiratorio agudo.

Fuente: OPS

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